Opinión

Hagamos minería, pero con expectativas reales y razonables

La intención de desarrollar la exploración minera en Mendoza es manifiesta. Todos los que creemos que es un motor de desarrollo estamos de acuerdo. Sin embargo, hay que poner los pies sobre la tierra y ponerle realidad a las expectativas.

Es positivo el impulso que se le da desde la política al desarrollo de la exploración minera. La decisión de la conducción del Ejecutivo de Mendoza es avanzar con las restricciones existentes y, aunque no será fácil, todos los que creemos en la minería como motor de desarrollo, esperamos que tenga buenos resultados.

Sin embargo, siempre es bueno poner los pies sobre la tierra y no generar expectativas que vayan más allá de lo que realmente se puede esperar. No es primera vez que repetimos lo mismo, pero se hace necesario cuando se ve que en momentos de crisis -como la actual- se busque a la minería como salvavidas. La minería puede mantenerte a flote, pero la realidad es que puede hacer mucho más y sentar las bases para proyectar Mendoza de otra manera.

Lo primero que tenemos que tener claro, es que -tal como hemos repetido hace un década- la minería no va ser una solución mágica para todos los problemas de Mendoza, pero sí tiene la capacidad para traccionar y generar un movimiento que hoy no existe en una economía prácticamente paralizada.

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Es recurrente que en Mendoza se caiga en la idea de que esto casi mágico, pero claramente no lo es. Todo indica por lo menos que la autoridad política tiene claro que no será así, porque sabe -y lo recalca- que no verá el resultado de los proyectos de exploración o de toda la cadena de desarrollo de un proyecto minero hasta llegar a la producción.

El desconocimiento que existe sobre la minería, tras las décadas que se  ha demonizado a la actividad, atenta contra la real medida que se debe tener en torno a lo que puede generar la minería. 

Es importante saber que nos venimos subiendo tarde al tren de la exploración minera, porque desde este espacio hace años que venimos repitiendo que había que empezar porque la minería tiene procesos muy largos y costosos. Además, las estadísticas son muy duras cuando se trata de exploración, con apenas un 1% de proyectos explorados llegando a convertirse en mina.

Entonces, como muchas personas desconocen todos estos puntos, de pronto se elevan las expectativas más allá de lo razonable. El problema es que en algunos casos son empresarios de otros rubros o políticos los que se adelantana muchos años y creen que todo esto es mañana.

Es real que si se da la exploración tendrá un impacto importante en Mendoza, pero también es cierto que para poder pensar en tener un desarrollo minero consolidado tendremos que trabajar muchos años. El "pecado" que se está pagando hoy, es haber pensado que teníamos una matriz productiva suficiente para cumplir con las expectativas de dos millones de personas.

Hoy vamos arrancando tarde, pero con la suerte que aún es momento de poder subirse al tren del cobre por la escasez de mineral en el mundo. Sin embargo, el camino aún es largo y es necesario que entendamos que la minería será un motor, pero se necesitará de una serie de medidas y de gestiones eficientes para que la industria pueda dejar réditos relevantes como ocurre en países como Chile y Australia. Modelos a los que se está apuntando desde el poder político.

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