Vaticano

Hablamos con Gianni Vattimo sobre el Papa: 9 afirmaciones repasadas 5 años después

En un diálogo con uno de los creadores del pensamiento posmoderno, el filósofo católico y comunista italiano Gianni Vattimo, identificó a Bergoglio/Francisco como producto del chavismo y líder de una revolución. ¿Tuvo razón?

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

Hace por estos días exactamente cinco años, hablamos con uno de los fundadores del pensamiento posmoderno, el filósofo italiano Gianni Vattimo. ¿Por qué recordarlo? Porque sirve de parámetro para ver si el argentino Jorge Bergoglio pudo o no cumplir con las expectativas de un "fanático" suyo, tal como se declaró en aquella entrevista Vattimo. 

El autor de "El fin de la modernidad" y "Creer que se cree" (entre muchos otros), consideró entonces que Bergoglio, el papa Francisco, era nada menos que el puntapié para modificar la imagen de la Iglesia Católica. ¿Lo consiguió? Sirva este recuerdo para abrir debates, con sus múltiples caras: el doctrinario, el de los fieles, el político y todos los que quepan como posibilidad de revisión.

¿Tuvo razón Vattimo en estas 9 afirmaciones que nos hizo hace un lustro?

- "Soy un gran partidario de Bergoglio, un fan o un hincha; pero, efectivamente, ha dado una vuelta interesante, un cambio radical de la imagen de la Iglesia Católica porque una parte del problema de la Iglesia en el mundo contemporáneo es la imagen que tiene la gente de ella". - "Los papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, habían llevado a la Iglesia a cometer un suicidio por un extremo rigor ético sexual vinculado con la prohibición del uso de profiláctico, uno, y por demasiado tradicionalista, el otro". - "Históricamente, la Iglesia cayó en una pretensión de un naturalismo absoluto que no corresponde a la manera en la cual la gente misma vive. Los últimos Papas habían puesto la Iglesia en riesgo de ser rechazada, en cambio Bergoglio apareció y modificó eso. Empezando, por ejemplo, por su actitud individual de usar zapatos negros y pequeños coches".- "El carácter revolucionario del pontificado de Francisco consiste ante todo en la toma en serio del Evangelio. El problema de la pobreza era resuelto por Jesús siendo pobre pero hasta ahora la Iglesia siempre ha sido una potencia económica notable. Quiero decir que Bergoglio aparece revolucionario porque hasta ahora la Iglesia misma no había tomado en serio lo que estaba escrito en su doctrina".- "El problema lo tiene en la curia romana. No sé hasta qué punto la imagen de lucha entre el Papa y la curia es objetivamente aceptable. Cuando uno piensa en este conflicto el primer nombre que viene a la cabeza es el de Tarcisio Bertone, por ejemplo". - "El banco vaticano es el banco de la mafia, impenetrable al exterior y, estas, son todas cosas que se saben y que contribuyen a hacer una imagen del cristianismo que da un poco de vergüenza". "La curia intenta siempre mantener sus modelos obviamente con derrotas continuas porque ha tenido que reconocer que Galileo tenía razón, por ejemplo". - "La imagen de una Iglesia que defiende y pierde progresivamente privilegios del pasado es la imagen que tienen los fieles y provoca cierto malestar porque termina vista como un castillo antiguo que defiende todo ello".- "La elección de Bergoglio al trono del Papa es como una conclusión natural de las transformaciones políticas de Latinoamérica de las últimas décadas. Porque si uno piensa, lo que ha pasado de nuevo e importante desde el punto de vista político, hay que tener en cuenta los cambios en América Latina: Chávez, Correa, Lula, Cristina. El continente tenía como un derecho natural de dar, también, el Papa, sólo que ha tomado una hegemonía ideal".- "Francisco se defiende de morir temprano. Porque en el Vaticano son, incluso, capaces de esto. Como le pasó a Juan Pablo I que fue asesinado. Bergoglio no va a abandonar el pontificado y no por ambición sino porque tiene un sentido del deber; sí abandonaría su posición ahora lo haría sólo admitiendo que no logró ganar sobre la reacción de la curia. Esto sería como una violación de su deber y tarea y no lo creo".

Lo que sí, lo que no, lo que queda

Francisco bendice a Lula.

Vattimo mostró, en la entrevista que mantuvimos con él, como un comunista católico: ya de por sí, un bicho raro. Más allá de algunas afirmaciones temerarias, que corren totalmente por cuenta de su pensamiento o convicciones, en el balance de sus dichos hay algunas cosas que decir:

- Efectivamente, Bergoglio/Francisco se mostró inclinado hacia el modelo latinoamericanista que podría englobarse -como lo hizo el filósofo en nuestro diálogo- como "chavismo". De allí no salió.

- Su revolución o "primavera", quedó un poco congelada en el tiempo. El argentino le cambió la imagen a la Iglesia, pero todavía no le cambia el fondo. Aquí no caben fanáticos: sí torció la sangría pública que afectaba a la iglesia católica en tiempos de Benedicto XVI, pero probablemente los tiempos no permiten hablar, aun, de "revolución", en el estricto significado del término. Es probable que al final de su tiempo haya marcado un camino de aggiornamento ante el gran público, habiendo captado nuevos adeptos, sobre todo, por razones de coincidencia política. Pero las formas arraigadas como mañas (por no decir delitos aberrantes) costará erradicarlas.

- Sí consiguió en estos cinco años transcurridos desde la charla con Vattimo, "sacarse de encima" a muchos protagonistas del poder detrás del trono.

- Y donde sí se vio un cambio en un comienzo de la "gestión" papal fue en el IOR, el Instituto de Obras de Religión, conocido popularmente como banco vaticano. Allí hubo varios cambios rotundos de administración y de políticas, e inclusive se incluyó un "ministro de Economía" del Vaticano. Pero que deje de ser "el banco de la mafia", como lo describió Vattimo, no quiere decir que haya dejado de estar a cargo de las mismas estructuras de siempre, que terminan golpeadas cuando se corren las cortinas y les entra la luz.

- Y finalmente, Bergoglio ha dicho más de una vez, que estaría poco tiempo en el papado. En algún momento cifró en "tres años" su tarea. Se temió por su salud, siempre delicada. Pero han transcurrido siete años desde su primer día en el trono de San Pedro. Y allí está: no ha parado un momento su navegación por las aguas turbulentas, pero tampoco ha naufragado, considerando lo que él mismo esperaba de su "viaje".

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