Elefantes, mitos políticos y glorias: la historia definitiva del Teatro Independencia a sus 100 años
La periodista Patricia Slukich, coautora del libro del centenario junto a Gustavo Capone, desmenuza los secretos del coliseo mayor. Desde la visión geopolítica de Lencinas y el mito del piano "robado" por Cafiero, hasta el día que un elefante pisó la platea y la exigencia del público local.
El Teatro Independencia celebra su primer siglo de vida. Detrás del telón, se esconde una trama de ambiciones políticas, vanguardias artísticas y curiosidades técnicas que rara vez salen a la luz. En una entrevista radial, Patricia Slukich quien junto al historiador Gustavo Capone lideró la investigación para el libro oficial impulsado por la Secretaría de Cultura, reconstruyó la historia completa de la sala mayor de Mendoza.
La investigación derriba la idea de que el teatro nació solo para la élite. "Lencinas tenía muy claro, como tanto se habla ahora de la 'batalla cultural', que el trabajo político era un trabajo cultural", explicó Slukich. A diferencia del Teatro Colón, pensado para la lírica, el Independencia surgió como parte de un complejo popular (con hotel y casino) destinado a ser una usina de pensamiento.
Arquitectura: el "corte semiótico" y la velocidad récord
El edificio fue concebido como un "teatro a la italiana". Slukich detalló este concepto clave para entender la experiencia del espectador: "Significa que hay un corte semiótico entre la platea y el escenario; hacé de cuenta que hay un tul. El espectador tiene un rol pasivo, no puede intervenir como en el teatro griego".
Un dato que asombra hoy es la velocidad de la obra pública de aquella época. "El proyecto fue de un año más o menos", destacó la periodista, contrastando esa eficacia con los tiempos actuales. Además, subrayó la valentía de construir en altura en una zona sísmica donde la gente temía entrar a edificios altos.
Un escenario todo terreno: del Circo a Casablanca
Los primeros 20 años del teatro fueron un crisol de actividades. Slukich rescató una imagen surrealista de los inicios: "Entró un elefante, una cebra amaestrada, caballos. Levantaron todas las butacas de la platea e hicieron ahí la arena del circo".
Pero el Independencia no solo fue tablas. También fue la pantalla grande de Mendoza. "Era el lugar donde se estrenaban las películas más importantes; allí se presentó Casablanca, que fue un suceso", apuntó la autora.
Visitas históricas: de la Perestroika al misticismo
La teoría de los autores es que el teatro ayudó a construir el mito de la "Suiza Argentina", conectando a la provincia con el mundo. La lista de visitantes es ecléctica:
-Mijaíl Gorbachov: Explicó la Perestroika en ese escenario.
-Margarita Xirgu: La actriz española quedó varada en Mendoza por el franquismo y realizó funciones diarias, elevando la vara del teatro local.
Margarita Xirgu: La actriz española
-Jiddu Krishnamurti: El filósofo hindú convocó tal multitud que "hubo que sacar la conferencia a la plaza para que la gente escuchara afuera".
-Paloma Herrera: Eligió Mendoza para su retiro, regalando sus zapatillas de punta al público en un final emotivo.
El "público difícil" y la escuela rusa
El libro también aborda el desarrollo del talento local. Slukich mencionó la figura de Galina Tolmacheva, la rusa que fundó la escuela de teatro de la UNCUYO, y actores como Tino Neglia. Esta época forjó la leyenda de la audiencia mendocina: "El público era exigente; no venía cualquiera y llenaba. Te tenían que aprobar en Mendoza para tener credibilidad".
Galina Tolmacheva, la rusa que fundó la escuela de teatro de la UNCUYO
El mito del piano de Cafiero y el secreto bajo el escenario
Uno de los momentos más comentados de la entrevista fue la leyenda del piano supuestamente robado por el interventor Antonio Cafiero en los 70. "Es un mito que hay que cerrar. No sabemos si se lo llevó o se perdió en un traslado, pero no hay pruebas", sentenció Slukich.
El piano Steinway elegido por el maestro Horacio Lavandera
Sin embargo, la "pérdida" dio lugar a una joya actual: un piano Steinway elegido por el maestro Horacio Lavandera. Slukich reveló el sofisticado sistema para cuidarlo: "El teatro tiene un montacargas debajo del escenario. El piano se baja y se guarda en un cuarto especial en el subsuelo, donde va la orquesta".
Fuego, vanguardia y memoria
La historia también tuvo momentos oscuros, como el incendio de la década del 60 ("se usaban ventiladores, no había aire, era peligroso"), acotó Slukich y el cierre por crisis en 2001. De esa última remodelación surgió la acústica impecable actual y puestas memorables como la ópera Orfeo con el regisseur Stefano Poda, quien dirigió a elencos locales en una puesta vanguardista con desnudos artísticos.
Exposición de butacas
Finalmente, la periodista cerró con una crítica constructiva sobre la falta de archivos históricos en Mendoza, relatando su experiencia viendo cómo se perdían cintas y fotos en sótanos de medios de comunicación. "Qué poca conexión con el pasado. El libro es un intento de reconstruir esa historia dispersa", concluyó.