Salud

Mendoza tendrá un centro público para tratar adicciones severas

El Hospital El Sauce pondrá en marcha el primer dispositivo integral de internación para casos graves de consumo de cocaína, crack, alcohol y otras sustancias. El proyecto, respaldado por el Ministerio de Salud, incluirá una etapa clínica intensiva y otra de tratamiento prolongado con participación activa de las familias.

Tenés que saberlo

El Hospital El Sauce se prepara para incorporar un servicio inédito en la provincia: un centro integral de desintoxicación y rehabilitación para personas con adicciones severas, especialmente al alcohol, a la cocaína y al crack, un fenómeno que -según advierten los equipos de salud- ya representa un problema epidemiológico crítico en Mendoza.

Juan José Vilapriño, director del hospital, explicó durante una entrevista en Radio Post, que el proyecto fue presentado ante el Ministerio de Salud y recibió respaldo técnico y político inmediato. "Estamos frente a patologías de alta recaída y mucha recurrencia. Necesitamos un sistema capaz de sostener al paciente desde la intoxicación aguda hasta la abstinencia prolongada", detalló.

Un dispositivo que la provincia no tenía

El nuevo centro funcionará en un pabellón remodelado del hospital. Tendrá una primera área de internación clínica para casos críticos -con entre 15 y 20 camas- destinada a pacientes que llegan con trastornos de conciencia, daño orgánico o intoxicación severa. Allí contarán con médico clínico las 24 horas, laboratorio, farmacia y emergenciólogos. Esa etapa durará entre 7 y 10 días.

Desde allí, los pacientes pasarán a una segunda unidad, ubicada en el mismo corredor, con 25 camas para un tratamiento intensivo de aproximadamente 45 días. En conjunto, el sistema permitirá alojar a unas 45 personas de manera simultánea.

"Es el tipo de internación que hoy no existe en el sistema público", remarcó Vilapriño. "Los pacientes que hoy van al Central o al Lagomaggiore y quedan una semana en guardia, pasarían directamente a este servicio especializado".

El crack, el poxirán y un mapa de consumo que se agrava

Vilapriño describió con crudeza el avance del crack en los barrios mendocinos. Aclaró que los niveles de cocaína pura en estas mezclas no superan el 5% y que el resto son sustancias químicas de bajo costo y alto riesgo. "Funciona casi como la nafta o el poxirán. Daña el cerebro muy rápido", señaló.

En la entrevista también se abordó el impacto del consumo de poxirán, una problemática extendida en los sectores más vulnerables. "El poxirán te dinamita el cerebro. En una resonancia ves algo parecido a un queso brie", graficó.

Aunque Mendoza no registra circulación de fentanilo -"solo hubo un caso importado de otra provincia"-, el médico advirtió que su expansión en Rosario y Buenos Aires obliga a estar alerta.

El rol de la familia como parte del tratamiento

Una de las novedades del dispositivo es la incorporación de la familia como parte activa del proceso terapéutico. "El origen de la adicción tiene que ver con la dependencia emocional, y eso se inicia en la familia. Por eso hay que trabajar donde se origina el problema", explicó Vilapriño.

El programa incluirá trabajo intensivo sobre habilidades de afrontamiento tanto en pacientes como en sus entornos, para que puedan manejar ansiedad, angustia y estrés sin recurrir al consumo. "Si la familia no está entrenada, no hay posibilidad de éxito", afirmó.

El hospital recibe desde los 17 años, pero la intención es articular una red que incluya a CIPAUD y al Hospital Lencinas para alcanzar también a adolescentes y otros perfiles clínicos.

Costos inaccesibles en lo privado

El director remarcó que el objetivo es ofrecer un tratamiento de alto nivel técnico para personas sin recursos, replicando estándares de la medicina privada. Recordó que El Sauce ya sostiene terapias costosas que serían inaccesibles para muchos pacientes. "Tratamientos para esquizofrenia pueden valer un millón de pesos por mes. Si no fuera por el hospital, muchos no podrían acceder".

Cuándo abrirá

La obra edilicia finalizaría en enero y luego se completará la etapa de equipamiento. Si los plazos se mantienen, el centro comenzaría a funcionar entre marzo y abril de 2026.

"Es una primera piedra -concluyó Vilapriño-. Un paso fuerte y técnico para enfrentar una problemática que no deja de crecer".

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