Planteo

Por qué "no hace falta una nueva ley de Educación" y sí "una gestión firme"

El planteo del escritor y periodista Jaime Correas, ex director general de Escuelas de Mendoza durante el primer gobierno de Alfredo Cornejo, pone el foco en una carencia estructural del sistema educativo argentino: no faltan normas, falta liderazgo político, gestión sostenida y cumplimiento efectivo de la ley vigente.

En un país acostumbrado a discutir reformas educativas a través de nuevas leyes, Jaime Correas propone correr el eje del debate. El escritor y periodista, que además fue titular de la Dirección General de Escuelas de Mendoza durante el primer mandato de Alfredo Cornejo, sostiene que la educación argentina no necesita más normas sino una conducción política firme, capaz de gestionar y hacer cumplir lo que ya está establecido.

La opinión, publicada este domingo en el diario Mendoza Post, parte de una reflexión más amplia sobre la política y las reformas estructurales, apoyada en las ideas de José Ortega y Gasset. Para Correas, los cambios duraderos no se logran mediante impulsos revolucionarios que luego generan su propia contrarreacción, sino a través de una arquitectura institucional sólida, pensada para resistir el paso del tiempo y las presiones corporativas.

Desde esa perspectiva, el ex funcionario analiza el actual proceso de reformas impulsado por el gobierno de Javier Milei y se pregunta si, más allá de la cantidad de medidas adoptadas, existe una estrategia capaz de blindarlas legal e institucionalmente. El interrogante no es menor: la historia reciente muestra cómo decisiones de gran impacto pueden ser rápidamente neutralizadas por fallos judiciales, resistencias sectoriales o simples cambios de signo político.

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En ese escenario, la educación aparece -según Correas- como un tema marginal dentro de la agenda nacional. No por falta de diagnósticos, sino por ausencia de prioridad política. "No necesita otra ley", insiste, sino liderazgo presidencial, financiamiento adecuado, control del uso de los recursos y acuerdos efectivos en el Consejo Federal de Educación. Elementos que, a su juicio, pueden activarse sin pasar por el Congreso.

El autor recupera una tradición histórica que remite a Sarmiento, Avellaneda y Roca, cuando la educación fue una política de Estado encabezada desde la Presidencia. Hoy, afirma, la Argentina enfrenta un "desierto educativo" producto de décadas de políticas erradas, resultados ocultados y resistencia a evaluar con rigor el desempeño del sistema. Frente a ese cuadro, cambiar la ley no resolvería el problema de fondo.

Con la experiencia de haber gestionado la educación mendocina, Correas señala además la necesidad de separar claramente la educación obligatoria de la universitaria, establecer sistemas de información transparentes, exigir rendición de cuentas por resultados y revisar áreas clave como la formación docente, la evaluación de alumnos y profesores, la educación a distancia y el rol de la educación privada. Todo ello, subraya, puede hacerse dentro del marco normativo actual.

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"La Argentina está obesa de normativa y desnutrida en cumplimiento efectivo", resume el ex director general de Escuelas, al citar artículos de la ley vigente que nunca se aplicaron por falta de decisión política y por el peso de estatutos y resistencias corporativas. De allí su conclusión: antes que una nueva ley, lo que hace falta es gestionar con firmeza la que ya existe.

La relevancia de su mirada no radica sólo en su condición de analista y escritor, sino en su paso por la gestión educativa en Mendoza, donde participó de reformas y debates concretos sobre financiamiento, calidad y resultados. En tiempos en que vuelve a discutirse el rumbo de la educación argentina, Correas plantea una advertencia clara: sin liderazgo y gestión, ninguna ley -por ambiciosa que sea- podrá revertir la decadencia del sistema.

El planteo del escritor y periodista Jaime Correas, ex director general de Escuelas de Mendoza durante el primer gobierno de Alfredo Cornejo, pone el foco en una carencia estructural del sistema educativo argentino: no faltan normas, falta liderazgo político, gestión sostenida y cumplimiento efectivo de la ley vigente.

En un país acostumbrado a discutir reformas educativas a través de nuevas leyes, Jaime Correas propone correr el eje del debate. El escritor y periodista, que además fue titular de la Dirección General de Escuelas de Mendoza durante el primer mandato de Alfredo Cornejo, sostiene que la educación argentina no necesita más normas sino una conducción política firme, capaz de gestionar y hacer cumplir lo que ya está establecido.

La educación, entre la izquierda y la derecha

La opinión, publicada este domingo en el diario Mendoza Post, parte de una reflexión más amplia sobre la política y las reformas estructurales, apoyada en las ideas de José Ortega y Gasset. Para Correas, los cambios duraderos no se logran mediante impulsos revolucionarios que luego generan su propia contrarreacción, sino a través de una arquitectura institucional sólida, pensada para resistir el paso del tiempo y las presiones corporativas.

Desde esa perspectiva, el ex funcionario analiza el actual proceso de reformas impulsado por el gobierno de Javier Milei y se pregunta si, más allá de la cantidad de medidas adoptadas, existe una estrategia capaz de blindarlas legal e institucionalmente. El interrogante no es menor: la historia reciente muestra cómo decisiones de gran impacto pueden ser rápidamente neutralizadas por fallos judiciales, resistencias sectoriales o simples cambios de signo político.

En ese escenario, la educación aparece -según Correas- como un tema marginal dentro de la agenda nacional. No por falta de diagnósticos, sino por ausencia de prioridad política. "No necesita otra ley", insiste, sino liderazgo presidencial, financiamiento adecuado, control del uso de los recursos y acuerdos efectivos en el Consejo Federal de Educación. Elementos que, a su juicio, pueden activarse sin pasar por el Congreso.

El autor recupera una tradición histórica que remite a Sarmiento, Avellaneda y Roca, cuando la educación fue una política de Estado encabezada desde la Presidencia. Hoy, afirma, la Argentina enfrenta un "desierto educativo" producto de décadas de políticas erradas, resultados ocultados y resistencia a evaluar con rigor el desempeño del sistema. Frente a ese cuadro, cambiar la ley no resolvería el problema de fondo.

Con la experiencia de haber gestionado la educación mendocina, Correas señala además la necesidad de separar claramente la educación obligatoria de la universitaria, establecer sistemas de información transparentes, exigir rendición de cuentas por resultados y revisar áreas clave como la formación docente, la evaluación de alumnos y profesores, la educación a distancia y el rol de la educación privada. Todo ello, subraya, puede hacerse dentro del marco normativo actual.

"La Argentina está obesa de normativa y desnutrida en cumplimiento efectivo", resume el ex director general de Escuelas, al citar artículos de la ley vigente que nunca se aplicaron por falta de decisión política y por el peso de estatutos y resistencias corporativas. De allí su conclusión: antes que una nueva ley, lo que hace falta es gestionar con firmeza la que ya existe.

La relevancia de su mirada no radica sólo en su condición de analista y escritor, sino en su paso por la gestión educativa en Mendoza, donde participó de reformas y debates concretos sobre financiamiento, calidad y resultados. En tiempos en que vuelve a discutirse el rumbo de la educación argentina, Correas plantea una advertencia clara: sin liderazgo y gestión, ninguna ley -por ambiciosa que sea- podrá revertir la decadencia del sistema.

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