Opinión

El Dios de la Navidad

Escribe Isabel Bohorquez: "Si hay un mundo en el que quiero vivir, es este donde cada año me arrodillo ante un pesebre y siendo ya mayor, miro con ojos de niña al bebé que nació para salvarnos".

Isabel Bohorquez

"A quien amáis sin haberle visto, en quien, creyendo,

aunque ahora no lo veáis,

os alegráis con gozo inefable y glorioso" (1 Pedro1:8)

Soy cristiana, católica. Y particularmente este año, me produce una sensación muy especial hacer esta afirmación.

Me preocupan las noticias que llegan desde lugares tan remotos para mí como Sudán, Nigeria o Burkano Mali, África, donde la matanza de cristianos es un crimen de lesa humanidad, un genocidio inocultable, aunque los principales medios y organizaciones internacionales (incluyendo la jerarquía del Vaticano) permanecen en silencio y a resguardo.

¿Matanzas étnicas y religiosas, persecuciones y carnicerías humanas? Probablemente financiadas desde despachos lujosos y distantes...parecen un mal sueño en pleno siglo XXI.

Así como en países occidentales se registran afrentas y desprecios a los símbolos religiosos más preciados por el cristianismo, como es la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Llegan imágenes desde Europa, desde Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia cuestionando, amenazando -y defendiendo- pesebres, iglesias, mercadillos navideños...

Parece que es muy temido el pesebre...quizá debe ocultar en su interior algún arma demasiado poderosa...

¿Qué le pasa al mundo que se volvió tan insensato?

¿Puede la sociedad occidental global autodestruir sus cimientos en nombre de banderas que se desgarran al primer soplo verdadero?

Hermanos judíos asesinados, agredidos, insultados en países que han tolerado irresponsablemente a una violenta e injustificable posición antisemita que se enfrenta impúdicamente a las leyes y normas de convivencia de sus sociedades.

Disputas culturales por la imposición autoritaria de la cultura musulmana radicalizada en lugares del mundo que tienen tradiciones propias, usos y costumbres incompatibles con el islam...

¿Este mundo se ha vuelto un territorio en guerra por motivos religiosos y de a poco nos vamos dando cuenta de que estamos en medio de una batalla espiritual más que cultural?

¿O los intereses económicos y políticos se esconden detrás de símbolos de fe?

¿Es que la humanidad ha cruzado el umbral de sus desafíos locales para afrontar un sentido de existencia en común?

¿Adónde vamos como humanidad?

Mi respuesta es simple.

Voy hacia el pesebre.

Mi Dios es pequeño, un bebé apenas- ¿quién se resiste a la sonrisa de un bebé? - humilde, sencillo y mira todo con infinito amor. Abre sus bracitos sin temor y no hace distinciones porque en esa cunita cabemos todos sin excepción. Sin excepción.

Intento en cada paso no perderme ni enceguecerme, a veces Belén parece que está muy lejos o no se distingue bien el camino. Ganan los miedos o los rencores o los dolores en el alma que nunca se ausentan.

Sin embargo, allí está el Dios de la Navidad cada vez.

Y vuelvo a Él. A su cobijo y a su ternura.

El Dios de la Navidad Ama la vida, es Esperanza, es Aliento para seguir y confiar, es Luz. Mucha Luz. Inmensa Luz. Es tanta Luz. Es toda la Luz.

Si hay un mundo en el que quiero vivir, es este donde cada año me arrodillo ante un pesebre y siendo ya mayor, miro con ojos de niña al bebé que nació para salvarnos.

Porque amo y creo en Quien no puedo ver aún.

Feliz Navidad para todos.

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