Santilli activa la rosca de verano con los gobernadores para blindar la reforma laboral
El ministro seguirá en funciones durante enero y abrirá una ronda de contactos con mandatarios provinciales clave para reunir los votos necesarios. El proyecto se debatirá en febrero, en sesiones extraordinarias, y genera reparos por su impacto fiscal.
Diego Santilli no se tomará descanso en enero. El ministro permanecerá en actividad durante todo el mes con un objetivo central: consolidar el respaldo político que el Gobierno necesita para avanzar con la reforma laboral en el Congreso. La iniciativa está prevista para tratarse en sesiones extraordinarias en febrero y el primer paso será el debate en el Senado.
Aunque el oficialismo fortaleció su representación parlamentaria tras las últimas elecciones, en la Casa Rosada admiten que no alcanza con los propios y que será indispensable el acompañamiento de los aliados. En ese esquema, los votos que responden a los gobernadores aparecen como decisivos, junto con los bloques dialoguistas como el PRO y la UCR.
Entre los mandatarios con los que el Ejecutivo busca cerrar acuerdos figuran los de Tucumán, Salta, Misiones, Catamarca, San Juan, Mendoza, Entre Ríos, Jujuy y Chaco. Desde Balcarce 50 aseguran que Santilli retomará en enero la recorrida por las provincias y que el foco estará puesto en traducir el apoyo político en votos concretos dentro del recinto. Si bien todavía no hay encuentros formalmente agendados, fuentes oficiales y provinciales confirmaron que los contactos ya están en marcha y que podría haber reuniones antes del 15 de enero.
La reforma laboral ya consiguió dictamen en el Senado gracias a las firmas de legisladores aliados, muchos de ellos vinculados a las provincias. Sin embargo, en el oficialismo saben que ese respaldo previo no garantiza automáticamente la media sanción cuando llegue el momento de la votación. La reciente aprobación del Presupuesto 2026 generó optimismo en el Gobierno, pero los gobernadores aún no cerraron filas en torno al nuevo proyecto de modernización laboral.
Desde el oficialismo reconocen que las negociaciones están atravesadas por demandas concretas. "El Presupuesto salió, pero las provincias se llevaron promesas y algo de oxígeno vía ATN. La discusión ahora es por más", resumió una fuente legislativa al tanto de las conversaciones. En ese marco, algunos capítulos de la reforma despertaron inquietud entre los aliados, en especial los vinculados al Impuesto a las Ganancias y a la reducción de la carga tributaria, por su eventual impacto negativo en la coparticipación.
El viento de cola también puede producir mareos
En el Senado señalan que los gobernadores siguen con atención los artículos que eliminan impuestos asociados a la venta de inmuebles y los cambios en las alícuotas de Ganancias para empresas en las escalas más altas, además de las derogaciones incluidas en el texto. "Hay preocupación por cómo puede afectar la recaudación", admiten en La Libertad Avanza.
Para destrabar apoyos, la Casa Rosada pone sobre la mesa distintas herramientas: desde la distribución de Aportes del Tesoro Nacional -que en diciembre beneficiaron a provincias como Misiones, Chaco y Tucumán- hasta el reclamo provincial por reactivar obras públicas y evitar que la reforma implique una merma de recursos. "Si no hay compensaciones y recibimos menos, el acompañamiento se complica", advirtieron desde una provincia que respaldó al Gobierno en votaciones anteriores.
Mientras Santilli se enfoca en el diálogo con los gobernadores, Patricia Bullrich y el resto de la mesa política del Ejecutivo seguirán negociando en el Senado con los bloques dialoguistas. En el oficialismo confían en que, tras el antecedente del Presupuesto, el clima político será más favorable. "La actividad fuerte volverá a fines de enero y creemos que ahora será más sencillo cerrar los votos", aseguran en Balcarce 50.