Palabras

¡Ni qué ocho cuartos!

En son de desafío, alguien le contesta mal a otra persona diciéndole: "¡No me interesa tu amenaza ni qué ocho cuartos!". ¿Podemos explicar el valor de esta expresión coloquial?

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

El diccionario nos dice que se usa esta locución para subrayar el desacuerdo con algo, disconformidad que se ha expresado previamente de una forma exclamativa. Y da como ejemplo "¡Qué dieta ni qué ocho cuartos!".

La sorpresa es encontrar muchas expresiones con la palabra 'cuarto', no siempre muy conocidas: ‘No dársele a alguien un cuarto algo' es "no importarle eso": "Fijate que ni me mira ni me saluda, pero eso no se me da un cuarto".

Y decir ‘no tener un cuarto' es indicar que no se tiene dinero: "Estamos atravesando una gran penuria económica, no tenemos ni un cuarto".

También se dice ‘estar sin un cuarto'. Otro modo de expresarlo, pero no en la esfera económica, es 'a tres cuartos y un repique'. Nos resulta difícil de entender en la vida actual; en efecto, es una forma antigua proveniente del ámbito náutico y de las campanadas de iglesias, donde se hacían sonar toques (un cuarto, tres cuartos, repique) para marcar las horas y guardias, indicando el final inminente de algo.

Volviendo al ámbito económico, si se dice 'cuarto a cuarto' se puede querer decir dos cosas distintas: por un lado, que hay repugnancia en dar o pagar; por otro, en España, se denota la totalidad de un pago o ahorro, o lo paulatino de su acumulación.

Resulta sumamente desagradable que se califique algo diciendo que ‘es de cuarta': coloquialmente, se quiere señalar que se trata de un problema o de un objeto que carece de categoría, calidad o importancia: "No lo tome en cuenta porque es un asunto de cuarta".

Diferente es la locución adjetiva ‘de cuartas', que se dice de una caballería, que forma parte del par enganchado inmediatamente delante de las del tronco, cuando lleva delante en el tiro otra u otro par.

Coloquialmente, existe la forma ‘dar un cuarto al pregonero", locución verbal que se refiere al acto de divulgar o hacer público algo que debía permanecer oculto: "Si se lo confía a Julián es lo mismo que dar un cuarto al pregonero".

Hay quienes tienen por costumbre ser chismosos o inmiscuirse en la conversación de otros: coloquialmente, la locución que se usa es, entonces, 'echar alguien su cuarto a espadas'.

Una costumbre sangrienta es la de descuartizar a un animal, esto es, "dividir un cuerpo haciéndolo pedazos para repartirlos". La locución que corresponde es ‘hacer a alguien cuartos': "Cuando volcó el camión con los animales, los lugareños se aprontaron para hacerlos cuartos".

En cambio, muy distinta es la valoración significativa de 'hacer cuarto' pues se interpreta como "prestar ayuda a un amigo en asunto de poca importancia': "Cuando perdió sus pertenencias, su vecino le hizo cuarto para ayudarle a recuperarse".

En materia de amoblamiento, si alguien 'pone cuarto', significa que está disponiendo la vivienda para su uso. Pero, si se dice, en cambio, 'poner cuarto a alguien' estaremos utilizando una locución verbal hoy poco usada, que da a entender que se le asignan a esa persona habitación y servidores.

Cuando se describe a una persona diciendo que 'tiene buenos cuartos', se la caracteriza como membruda y fornida. ¿A qué se denomina 'tres cuartos'? En referencia a ciertas prendas de vestir, como puede ser un chaquetón o un abrigo, se está afirmando que poseen aproximadamente las tres cuartas partes del largo habitual. Puede usarse la locución con valor sustantivo o adjetivo: "Puede ir de tres cuartos porque no hace tanto frío". "Me agrada ese sacón tres cuartos".

Cuando dos personas son equiparables, se dice 'tres cuartos de lo mismo/de lo propio' para afirmar que lo dicho de alguien es igualmente aplicable a otro.

Hay un animal africano, especie de carnero, de testuz prominente, cuernos cortos, lana larga y cola muy gruesa, al que se llama 'carnero de cinco cuartos'.

Revisando el refranero, hallamos la paremia "El que nace para ochavo no puede llegar a cuarto": en ella, se da a entender lo difícil que resulta, a quien nace humilde, salir de esa condición. Es de similar contenido al que reza "El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón".

Finalmente, encontramos "A la Virgen, salves; a los Cristos, credos, pero los cuartos, quedos": se trata de una crítica para los que van a rezar distintas plegarias, según corresponda, ante la Virgen y Cristo, para conseguir algo, pero son avaros a la hora de conceder una limosna: los cuartos (el dinero de la dádiva) permanecen guardados (quedos) en su bolsillo.

Consigna también el refranero "No todos los cuartos se ganan" para indicar que no todo el dinero o beneficio se consigue de la forma esperada puesto que existen ámbitos en donde predomina lo ilícito e ilegal. Aquí, la palabra ‘cuartos' hace alusión a la moneda antigua.

Un refrán poco conocido nos dice ‘Ponerle las peras al cuarto' cuyo valor significativo es que se le van a poner en claro a otra persona algunos asuntos oscuros o que se va a enterar del precio que deberá pagar por algo que ha hecho.

Finalmente, nuevamente con el significado monetario del vocablo, existe el antiguo refrán ‘Por cuatro cuartos soy cara, si no mudáis esa cara': el sentido solamente se puede entender en el mundo de los juegos de azar, donde la suerte y la disposición de las "caras" (dados, cartas) eran importantes. Si no "mudas la cara" (no cambias la jugada o el aspecto), pierdes.

Esta nota habla de: