El refugio: Roberto Baratta espera el juicio por los Cuadernos de las Coimas en Mendoza
Una fiesta de inicio de año, acompañado por una estadía, tuvo como invitado al jefe del célebre chofer Centeno en un lugar reservado de Mendoza y alejado de las cámaras. No estuvo solo: su familia sigue allí y en la fiesta estuvieron varios conocidos.
Una pieza central de la narración probatoria en la Causa Cuadernos de las Coimas y la Corrupción, el proceso por corrupción tiene a 87 personas -entre ex funcionarios, empresarios y choferes- sentadas en el banquillo, imputadas por su presunta participación en una red de cobro sistemático de sobornos vinculada a la obra pública durante los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, es la figura de Roberto Baratta, que ejerciera como subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal de Julio De Vido, a cargo de áreas clave de la obra pública.
Baratta aparece en los cuadernos y fue señalado por varios arrepentidos como el funcionario que coordinaba cobros y distribuía la recaudación; su ex chófer, Oscar Centeno, fue quien escribió las anotaciones que dieron nombre a la causa. La acusación le atribuye, en síntesis, un rol de enlace operativo entre los ministros y las empresas contratistas, con supervisión de obras, contacto con empresarios y recepción o exigencia de fondos que, según los fiscales, formaban parte del circuito de coimas.
Baratta ya estuvo preso por orden del juez federal Claudio Bonadio en el marco de la causa que lo investigó por su participación en una asociación ilícita que se dedicó, al menos durante 10 años, a recorrer Buenos Aires en busca de bolsos llenos de dinero que entregaban los contratistas de la obra pública. En octubre de 2017, fue detenido junto al exministro de Planificación por la compra de barcos de gas licuado y liberado en marzo de este año. En su cuenta de Twitter/X, se denomina "ex preso político".
Pues de acuerdo a la reconstrucción que pudo hacer Memo, antes de que la Justicia retome sus actividades en el juicio, Baratta inició el año en Mendoza, disfrutando de uno de sus lugares más icónicos y reservados.
Es que el Hotel Piscis de Las Leñas organizó una semana de festejos por la llegada de 2026 e invitó a muchos de sus principales clientes. También estuvo el ex secretario de Política Económica de Sergio Massa, Gabriel Rubinstein. La mezcla de asistentes fue posible gracias a que dejaron en la puerta su pasado: había jueces, empresarios de diversos sectores y personas absolutamente desconocidas: solo clientes del lugar.
Baratta fue con su esposa, Dalina Bielle, quien cobró relevancia en la investigación de los Cuadernos porque pareció como titular de un fideicomiso millonario que la tenía como beneficiaria final. La prensa destacó en su momento que Bielle era monotributista y en ese fideicomiso hay propiedades, entre ellas un terreno en El Calafate. También hubo lugar en Las Leñas para una hija, Isabella y se presume que dos nietos.
El hotel Piscis en verano.
Cecilia Devanna y Patricia Blanco describieron en un artículo de Perfil quién es la esposa de Baratta, a quien calificaron como portadora del "gen santacruceño" que lo acercó al círculo íntimo del poder: "Hija de Dardo Bielle, hombre del círculo patagónico de Néstor Kirchner y nieta de un senador de Santa Cruz, Dalina y Baratta se conocieron en 2003, en el Ministerio de Planificación, cuando el kirchnerismo recién comenzaba a gobernar el país. Él acababa de dejar de manejar un taxi e iba camino a convertirse en uno de los hombres de mayor confianza de Julio De Vido, y ella había entrado a trabajar por los contactos familiares. Se casaron, tuvieron dos hijos y disfrutaron de una vida cómoda entre su departamento, en una de las zonas más tradicionales de Belgrano, y una casona de fin de semana en el country Mapuche".
El 10 de enero próximo partirán todos de regreso a sus hogares para esperar qué les depara el 2026. Sea lo que fuere, antes se brindó y disfrutó.