Requete feo

El metal que brilla y la ética que se oxida: sobre la propiedad de las ideas

El metal tiene un precio, las ideas un autor. Robaron un artículo de mi autoría.

Marcela Muñoz Pan

En Mendoza nos gusta el bronce, pero nos aterra la mina. Lo advertí de alguna manera en mi nota:

https://www.memo.com.ar/opinion/queremos-el-beneficio-del-metal/

Vivimos en la era de la satisfacción inmediata, donde se celebra el producto final, pero se ignora deliberadamente el esfuerzo que hay detrás. Esa misma conveniencia parece haber infectado el terreno de las ideas: se quiere lucir el pensamiento, pero se omite el respeto por quien lo gestó.

Recientemente, he observado con asombro y algo de ironía, cómo las ideas vertidas en la nota "Queremos el beneficio del metal" han sido replicadas de forma casi literal en un portal llamado "Minuto Ya" omitiendo la firma de su autora y el sello de Memo. Es una paradoja fascinante: se pretende denunciar una supuesta extracción de recursos naturales extrayendo, sin permiso, el recurso intelectual de otro.

Quien copia una columna que critica el «hidrofetiche» y la doble moral mendocina, cae precisamente en la conducta que el texto original fustiga: quiere el beneficio del mensaje (el metal), pero desprecia el respeto por el creador (la mina). Escribí en este diario una verdad que incomoda: «la mina es honesta» porque no oculta su cicatriz ni su presencia. Es un tajo abierto que no engaña a nadie. El plagio, en cambio, es la cara más amarga de la deshonestidad intelectual. Es el intento de lucir un brillo ajeno sin haberse tomado el trabajo de leer por meses y meses, incluso años sobre el tema, como un derrumbe del pensamiento que no es el propio, ni haber picado la piedra frente a la hoja en blanco para extraer una idea diferente, por el simple motivo de copiar.

Extraer un texto de Memo, borrarle la firma y publicarlo como propio es actuar con la misma lógica del consumidor que critica la minería mientras escribe sus quejas en un celular fabricado con minerales. Se quedan con el "metal" precioso de la idea, pero ocultan la "mina" de donde salió. Defender la autoría de estas columnas no es un mero capricho legal; es defender la honestidad con la que nos planteamos debatir en Mendoza. Si vamos a discutir sobre el futuro de nuestra provincia, hagámoslo con ideas auténticas, no con retazos robados que se oxidan apenas se descubre su verdadera procedencia. Copiar y pegar un texto para validar una postura propia no es "difundir ideas", es vaciarlas de su contexto y de su valentía original.

El Hidrofetiche en el Reino del Metal

El valor de lo auténtico: El silicio desde el cual se escriben estas denuncias digitales, el cobre que transporta la energía de nuestras casas y el pensamiento crítico que fluye en este diario tienen algo en común: requieren un esfuerzo de extracción real.

El metal tiene un precio, las ideas un autor.

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