Economía

Inflación 2025: el IPC cerraría cerca del 31% y el Gobierno celebra, mientras el mercado mira con cautela 2026

Las consultoras estiman que diciembre rondó el 2,3% y que el año terminó en el nivel más bajo desde 2017. Sin embargo, los aumentos de tarifas y una brecha creciente entre las metas oficiales y las proyecciones privadas mantienen encendidas las alertas.

El martes próximo el Indec difundirá el dato de inflación de diciembre y, con él, el resultado anual de 2025, el segundo año completo de la gestión de Javier Milei. De acuerdo con las proyecciones de las consultoras privadas, la suba de precios del último mes del año habría sido cercana al 2,3%, con un rango que llega hasta 2,6%, lo que llevaría a una inflación interanual en torno al 30,8%-31%, el registro más bajo de los últimos ocho años.

Las cifras surgen del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central y marcan un fuerte contraste con la dinámica inflacionaria heredada. En diciembre de 2023, tras la devaluación inicial del nuevo esquema cambiario, el IPC había saltado al 25,5% mensual. Dos años después, el índice se mueve alrededor del 2,5% por mes, una desaceleración significativa, aunque todavía elevada en términos internacionales.

En perspectiva histórica, el número también resulta relevante. En 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, la inflación fue de 24,8%, pero luego se aceleró al 47,7% en 2018 y al 53,8% en 2019. Con Alberto Fernández, el índice marcó 36,1% en 2020, 50,9% en 2021, 94,8% en 2022 y se disparó al 211,4% en 2023. En ese marco, un 2025 cerrando cerca del 31% representa un quiebre respecto de la inercia de los años previos.

Desde el equipo económico destacan que la desaceleración se logró sin congelamientos masivos ni controles de precios generalizados, y la atribuyen al ajuste fiscal, la restricción monetaria y la liberalización de mercados. La trayectoria del año, sin embargo, no fue lineal: tras un primer semestre de fuerte baja, en la segunda mitad de 2025 el IPC volvió a mostrar una leve aceleración, en un contexto de mayor presión cambiaria y ruido político por el calendario electoral. En noviembre, por ejemplo, la inflación fue del 2,5%, acumulando seis meses consecutivos de subas mensuales.

Diciembre suele ser un mes complejo por factores estacionales. Para Florencia Iragui, de la consultora LCG, el índice habría rondado el 2,5%. "Tras dos meses por encima del 2%, la estacionalidad típica de diciembre, sumada a la inercia inflacionaria, hace que sea un mes difícil para una desaceleración marcada", explicó. Eco Go, en tanto, proyecta para enero una inflación cercana al 2,2%, en línea con el consenso del mercado.

El peso de los precios regulados

Más allá del promedio general, los datos muestran que los precios regulados siguen empujando al alza. Hasta noviembre, educación acumulaba un incremento del 51,7% y el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, del 37%. Allí impactaron los ajustes de tarifas en servicios clave como transporte, gas y energía eléctrica.

Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 la canasta de servicios públicos subió un 561%, frente a una inflación general del 185% en el mismo período. Para la consultora ACM, esta brecha entre regulados y bienes sugiere que el proceso de recomposición tarifaria todavía puede seguir presionando sobre el IPC, mientras que el sector servicios mantiene una elevada inercia inflacionaria.

La brecha entre el Gobierno y el mercado

La desaceleración lograda en 2025 convive con una diferencia marcada entre las metas oficiales y las expectativas privadas para el año próximo. En el Presupuesto 2026, el Poder Ejecutivo proyecta una inflación anual del 10,1%, equivalente a un promedio mensual de apenas 0,8%, y Milei reiteró que el IPC debería empezar "con cero" hacia agosto.

El mercado, en cambio, es bastante más prudente. El REM del Banco Central, analizado por la consultora Suramericana Visión, ubica la inflación esperada para 2026 en torno al 22,5% anual, más del doble de la previsión oficial. Para Suramericana, tras la flexibilización cambiaria y el clima electoral, los analistas aún no convalidan el sendero planteado en el Presupuesto.

Iragui advirtió que el año próximo la actualización de las bandas cambiarias, la compra de divisas y los pagos de deuda podrían hacer más difícil seguir bajando el ritmo inflacionario. "No implica una aceleración, pero sí que desacelerar será más complejo", sostuvo.

La estrategia cambiaria también juega un rol clave. Durante 2025, el Gobierno mantuvo al dólar oficial dentro de las bandas de flotación e intervino para contener episodios de volatilidad, en un contexto de reservas ajustadas y compromisos de deuda significativos. Eso ayudó a moderar expectativas, pero abrió interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema.

Desde Econviews señalaron que, más allá de los avances en la desinflación, empiezan a aparecer tensiones en la economía real. La consultora recordó que la inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue del 2,7% en diciembre, un dato que anticipa un IPC nacional cerca del 2,5%, y advirtió que los indicadores de actividad siguen débiles y que la volatilidad de las tasas de interés conspira contra el repunte. Para muchos hogares, la baja de la inflación todavía se siente poco en el día a día, con ingresos ajustados y un consumo que continúa sin recuperarse con fuerza.

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