El resultado fiscal que le da aire al Gobierno ante el FMI
Aunque la recaudación perdió casi un punto del PBI en 2025, el Gobierno cerraría el año con un superávit primario superior al 1%, apoyado en un fuerte ajuste del gasto y en cambios en la estructura de los ingresos.
El principal respaldo del programa económico de Luis Caputo sigue siendo el frente fiscal. Pese a un año marcado por una caída de la recaudación, las proyecciones privadas indican que 2025 terminaría con un superávit primario superior al 1% del Producto Bruto Interno (PBI), un resultado que el Fondo Monetario Internacional observa como una señal de cumplimiento y disciplina.
Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), la administración pública nacional habría cerrado el año con un resultado primario equivalente a 1,07% del PBI, mientras que el resultado financiero mostraría un leve déficit de 0,08%. Estas cifras, de carácter provisorio y sin contabilizar las utilidades del Banco Central, se conocerán oficialmente el próximo viernes.
El Gobierno se había comprometido con una meta incluso más exigente que la acordada con el FMI: 1,6% de superávit primario para este año. Sin embargo, en el Presupuesto 2026 el objetivo fue ajustado a 1,5%, nivel que se mantiene como referencia para el cierre de 2025.
El contraste con 2024 es fuerte. Ese año el sector público logró un superávit primario de 1,8% del PBI y un superávit financiero de 0,3%, el primero en 14 años y el mayor en 16. La clave fue una poda histórica del gasto, que se redujo 26% real.
En 2025, el ajuste continuó, aunque con menor intensidad. De acuerdo con Analytica, diciembre fue un mes decisivo: el gasto creció 4% interanual real, impulsado por el aumento de los subsidios económicos (45%), en especial los energéticos (253,9%), las transferencias a las provincias (22,7%) y las jubilaciones y pensiones (6,6%). Estos incrementos fueron parcialmente compensados por la caída de la obra pública (-45,8%) y de otras transferencias (-50,7%).
Como suele ocurrir, diciembre volvió a ser deficitario. En 2024 había registrado un déficit primario de $ 1.301.046 millones y un rojo financiero de $ 1.557.305 millones. En términos anuales, el gasto total de 2025 fue 2,9% menor que el de 2024 en base devengada y, si se excluyen los intereses, el gasto primario quedó prácticamente estable. Frente a 2023, el recorte acumulado fue de 29%, según el Centro de Economía Política (CEPA).
Del lado de los ingresos, la foto fue más débil. En términos reales, los recursos totales crecieron 7,2% en 2025, pero al excluir las utilidades giradas por el Banco Central al Tesoro en abril, el resultado se transforma en una caída de 2,6% interanual. Los ingresos tributarios, por su parte, se contrajeron 10% real, aunque al descontar el peso que había tenido el impuesto PAIS en 2024, se mantuvieron prácticamente estables.
Dentro de la recaudación, hubo desempeños dispares. Se destacaron los aportes y contribuciones patronales, con un alza de 14%, el IVA, que subió 0,8%, el impuesto a los débitos y créditos bancarios, con 5,1%, y los derechos de importación y la tasa estadística, que saltaron 22,5% al calor del aumento de las importaciones.
En cambio, dos pilares fiscales mostraron caídas significativas. El impuesto a las Ganancias, que representa cerca del 20% de los ingresos, retrocedió 7,3% real, mientras que las retenciones bajaron 15,5%, impactadas por la eliminación temporaria para granos y carnes y la quita total para economías regionales.
El comportamiento del gasto explica cómo, aun con menos recaudación, el resultado primario se sostuvo. En 2025 crecieron las partidas destinadas a jubilaciones (13,9% real, más del 40% del gasto total), las transferencias corrientes a las provincias (25,4%, en buena medida por el fallo favorable a la Ciudad de Buenos Aires) y la compra de bienes y servicios (12,8%). Estos aumentos fueron neutralizados por recortes en las transferencias al sector privado (-14,1%), la inversión pública (21,1% menos que en 2024, año en el que ya había caído 73,9%), los salarios del sector público (-9,3%) y el presupuesto de universidades nacionales (-3,6%).
Aunque el ajuste de 2024 no se repitió con la misma intensidad, el Gobierno logró sostener el equilibrio fiscal en 2025 y mantener la credibilidad ante los organismos internacionales, con la mirada puesta en consolidar ese sendero durante 2026.