Entrevista

El negociador del "Robo del Siglo": la llamada, conversaciones con el líder, rehenes y fuga de película

Miguel Sileo es ex negociador y, en exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, recordó el robo ocurrido el 13 de enero de 2006 en el Banco Río de Acassuso

A 20 años del robo al Banco Río en Acassuso, uno de los protagonistas del caso policial más resonante de la historia Argentina habló y recordó cómo fue la llamada para asistir al operativo, cómo se desarrolló el procedimiento, las diversas conversaciones con "el hombre del traje gris", las horas de misterio, el rescate y el momento en el que descubrió la fuga de los cinco delincuentes. Se trata de Miguel Sileo, ex negociador.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Sileo decidió volver a hablar de aquel robo, a pesar de que se retiró en 2019, y que estuvo en otros tantos casos impactantes del país. Sin embargo, a 20 años del caso, expuso lo desconocido del hecho.

Sileo actualmente vive en Necochea, es ex miembro de las fuerzas especiales, experto en armas y negociador policial. Se retiró de la Policía de la provincia de Buenos Aires en 2019 luego de una carrera de casi 34 años con más de 60 negociaciones, en las que todas terminaron sin ningún herido, ni víctima fatal.

Llamada para ser parte del robo al Banco Río

Sileo recordó que ese viernes 13 de enero de 2006 estaba de servicio. A las 12.50 su jefe lo llamó para advertirle que hacía una hora y cuarto se habría producido un enfrentamiento en Vicente López por el robo de una camioneta y que, producto del tiroteo, un policía murió.

"El hecho se había producido aproximadamente a las 11.20 horas en la calle Ascasubi esquina Carlos Calvo en Carapachay. En un semáforo, dos de los cuatro NN que se movilizaban a bordo de un auto Fiat Duna blanco, se bajan y privan de la libertad a un abogado", detalló.

Para cometer ese secuestro habían exhibido al menos un fusil de asalto M-16 calibre 5,56 x 45, montado debajo un lanzagranadas de 40 mm, pistolas y estaban con chalecos antibalas.

Sin embargo, mientras eso ocurría, otra situación extrema sucedía en Acasusso. Se trataba de una toma de rehenes dentro de un banco y todo hacía sospechar de que se trataba de la misma banda, aunque luego confirmaron que eran dos casos distintos.

A las 14.00 el equipo de negociadores ya estaba a metros de la puerta del bando: "Nos equipamos con los chalecos antibalas y empezamos a caminar hacia donde estaba el comité crisis. Ahí ya estaba el Jefe de Policía, el fiscal de turno con el secretario de la fiscalía, el Director de Investigaciones, Jefe Departamental, Jefe Distrital y el comandante del Halcón".

En ese momento ya habían liberado al efectivo que estuvo de rehén y el Jefe de la Policía lo puso al tanto de lo que pasó. Ahí avisan que "el hombre de traje gris" (Luis Mario Vitette Sellanes) se quedó con el Nextel del efectivo Walter Serrano.

Conversación con el hombre del traje gris

Desde ese instante, y por varias horas, Vitette Sellanes y Sileo mantuvieron comunicación desde el Nextel.

Ladrón: -Sí, hola.

Sileo: -¿Este es el aparato que estaba adentro del banco?

Ladrón: -Sí, ¿vos quién sos?

Sileo: -Hola ¿qué tal? Mi nombre es Miguel, soy la persona encargada de destrabar este conflicto.

Ladrón: -¿Quién sos, el negociador?

Sileo: -Sí sí, soy el negociador, si lo querés llamar de esa forma.

Ladrón: -¿Qué sos, el de barba?

Sileo: -Sí, sí, me afeité, soy el de barba, pero sí, tengo la barba crecida de unos días. -Nuevamente dándome por aludido

Ladrón: -Bueno, acércate que con vos flaco está todo bien.

"Que me reconozca me sorprendió, me descolocó. Después, con el tiempo, nos enteramos de que ellos habían visto situaciones de rehenes", expresó.

Sileo destacó que en un momento del operativo se acercó y observó a través del vidrio del primer piso que el líder estaba "sentado en un sillón, muy canchero, cruzado de piernas, entonces eso realmente me sorprende".

En esa ocasión, el hombre de traje gris le expresó que "no querían otro Ramallo" (en referencia al caso en la que murieron tres personas durante un robo en un banco): "El diálogo fue relajado, pero ahí ya teníamos una amenaza explícita, que iba a haber una masacre, pero para nosotros eso sirvió como para decir ‘ojo que estos tipos son peligrosos'".

"Cuando le pregunto su nombre me dice que se llamaba Walter, pero era una mentira porque se trataba de la identidad del policía, dueño del Nextel, que habían liberado en un comienzo", sumó.

"Le hago mención ya que íbamos a tener una charla de caballeros, le insto a que se saque el pasamontañas, lo cual responde de manera esquiva ‘después', pero en ese momento me relata que habían ido hacer un cortito, así llaman al robo exprés, y que les salió mal, y que ahora sus compañeros estaban un poco alterados", comentó en diálogo con NA.

Sileo: -¿Querés que hable con ellos para tranquilizarlos que está todo bien?

Ladrón: -No te preocupes, acá dentro la manejo yo, está todo 5/5. (Por extensión la policía la utiliza para decir que una situación o procedimiento está todo bien).

Sileo: -Fíjate, si hay alguna de las víctimas, que está nerviosa o alterada, enviármela. No vamos a querer que esto se multiplique en el resto y tengamos un caos.

Ladrón: -Flaco, ¿Ya me estás negociando de entrada? -ya te largué al policía, que es mi enemigo natural.

Sileo: -No, en serio te digo, porque eso puede generar un problema adicional al que ya tenemos.

Ladrón 2: -Lo que podés hacer es sacar a los francotiradores de los techos, o te empiezo a matar rehenes -interrumpió otra voz.

Sileo: -Ahora le digo al jefe que los saque.

Ladrón -Sí, mejor, no queremos que los muchachos se pongan nerviosos, no queremos una masacre como Ramallo. ¿No?

Sileo: -Eso no va a pasar.

Casi dos horas después de liberar al primer rehén, a las 15.20 Vitette se comunicó con Sileo y le informó que otra persona iba a ser sacada del banco.

Ladrón: -Miguel, ahí te mando a alguien.

Sileo: -Sale un canario -significaba que liberaban a un rehén.

"Habían liberado a un muchacho, lo llevan a un comercio que estábamos usando de base. Me acerco a hablar, a ver que podía contarme de lo que pasaba dentro del banco. Pero el hombre estaba en estado shock", comentó.

Sileo: -Che, Walter la próxima envíame a uno que pueda hablar. A este no le pude sacar palabra.

Ladrón: -viste, estaba re cagado el flaco -riéndose.

A los pocos minutos se logró que otro rehén sea liberado, por lo que ya había tres personas siendo atendidas.

Vitette, Fernando Araujo, Sebastian García Bolster, Alberto De la Torre y Julián Zalloechevarría  

Al ser consultado sobre si alguno pudo explicar la situación dentro de la sucursal o alguna característica de los delincuentes, el negociador explicó: "No, lo único que sabíamos hasta el momento es que estaban separados en las tres plantas".

A las 15.40 Sileo expuso que mantuvo una nueva conversación con Vitette, quien le informó que iba a intentar convencer a sus compañeros de entregarse, pero que primero querían comer algo.

Ladrón: -Tráeme unas pizzas y unas gaseosas, después no nos van a dar de comer.

Sileo: -Ok. No hay problema, ¿qué tipo de pizza querés?

Ladrón: -Mozzarella, acordate que somos nueve. Ustedes tienen presupuesto.

*Las conversaciones fueron recogidas del libro Negociador de Rehenes.

Fuga y misterio

Cerca de las seis de la tarde la tensión seguía, no había novedades dentro del banco y Sileo había dejado de tener contacto con el hombre del traje gris después de entregar la comida.

Sin embargo, una situación llamó la atención. El guardia de seguridad que seguía adentro estaba hablando desde su teléfono con su hermano que estaba afuera: "Me acerco y le digo que me pase".

Guardia de seguridad: -Jefe acá no están los ladrones, estamos solos.

Sileo: -Atendeme bien, volvé a tu sitio, no intentes nada raro, que en un rato vamos a entrar a rescatarlos.

Frente a esa situación, Sileo se acercó al Jefe de Policía, le comentó la situación, y le contó cuál era su teoría: "En el interior del banco estaban tabicando las entradas, que los chorros nos iban a hacer el aguante. Que teníamos que entrar ahora. Usar el elemento sorpresa".

"Me responde que no había indicadores de violencia y, a pesar de que yo insisto, me remarcó que no iba a poner en riesgo a la gente", contó.

Todo cambió después de las 19.00 cuando las autoridades del operativo dieron la orden de entrar. Para eso, se dividieron tres equipos para cubrir el hall central, la planta alta y el subsuelo.

"Cuando ya no tengo más contacto de comunicación con ellos automáticamente la negociación finalizó, por lo que me puse a trabajar para el ingreso táctico", indicó.

"A mí me tocó el subsuelo y pensé que estaban ahí, porque no había escuchado tiros, tampoco gritos, nada. Así que, como se dice, la vida te pasa frente a los ojos, y de verdad fue así. Presumí que, como era el que entraba primero iba a ser carne de cañón, pero no estaban", describió.

Recién horas más tarde les llegó la información que hallaron un boquete detrás de un mueble en el pañol del subsuelo: "Alrededor de las 23.00 ingresé a ver la vía de fuga, las armas y la nota que habían dejado".

"Al ver las armas, unas réplicas de juguete muy berretas, sumada a una nota donde decía ‘en barrio de ricachones, sin armas ni rencores es plata y no amores', era más que obvio que era una mojada de orejas para la Policía", manifestó.

La detención

Durante días la investigación estuvo centrada en atraparlos. Hacía días había llegado al país nueva tecnología que permitía hacer seguimientos a través de los mails y eso fue de gran ayuda, sumado a la confesión de una persona cercana a uno de los ladrones.

Sileo expuso que la esposa de uno de los acusados habló con la Policía y los identificó, lo que permitió detenerlos horas más tarde en distintos puntos de la Argentina.

Según se pudo constatar, el enojo de la mujer estuvo ligado a que, como conoció todos los movimientos de la banda, le pidió dinero a cada uno, pero recibió una respuesta negativa.

Labor de un negociador

La función del negociador es cuidar a las víctimas, a los rehenes. Sileo explicó que la fuga de la banda ese día no se trató un "saldo negativo" para él, si no que, todo lo contrario: "No se escapó un tiro, no hubo heridos, ese es mi trabajo".

"Cómo policías que después se hayan escapado, eso es otra historia. Uno en el procedimiento quiere salga todo redondo, que no haya heridos y que los acusados estén presos, pero esto no es matemática, hay muchas variables", razonó.

"En el 2019 me retiré sin tener ninguna víctima y eso que trabajé en más de 60 secuestros a nivel nacional e internacional", concluyó. 

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