Política

El radicalismo vuelve a fracturarse en Diputados y estalla una disputa por el sello de la UCR

Un grupo de legisladores reclamó ante la conducción partidaria que se les reconozca la representación exclusiva del radicalismo en la Cámara baja. El sector alineado con Alfredo Cornejo respondió con dureza y acusó a sus rivales de repetir viejas maniobras.

La interna de la Unión Cívica Radical volvió a recrudecer en el Congreso apenas semanas después del recambio de autoridades partidarias. Pese al intento del nuevo presidente, Leonel Chiarella, de ordenar el partido bajo una lógica de unidad, un sector de diputados presentó un pedido formal para disputar el uso del sello de la UCR en la Cámara de Diputados, una movida que reavivó viejas fracturas y tensiones sin resolver.

El planteo fue elevado al Comité Nacional por los legisladores que integran el espacio Provincias Unidas: Mariela Coletta, Pablo Juliano, Martín Lousteau, Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán. En una nota dirigida a las autoridades partidarias, solicitaron que se los reconozca como la única expresión institucional del radicalismo en Diputados y que se impida que otros bloques utilicen la denominación del partido.

En el documento, los firmantes sostienen que la identidad de la UCR debe estar asociada a una conducta parlamentaria coherente con su tradición histórica y su ideario político, y cuestionan que otros legisladores radicales usen el sello mientras se alejan de esos principios.

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Hoy el radicalismo está partido en la Cámara baja. Por un lado, cinco diputados se agrupan en Provincias Unidas, un espacio que responde políticamente a la vicegobernadora santafesina Gisela Scaglia (PRO). Por el otro, seis legisladores integran el bloque que conserva la denominación UCR y que es conducido por la mendocina Pamela Verasay, alineada con el gobernador Alfredo Cornejo. A esa fragmentación se suma el monobloque de Karina Banfi.

Desde el sector que hoy mantiene el rótulo tradicional del radicalismo calificaron el reclamo como fuera de tiempo. "Es extemporáneo el planteo", afirmaron, y recordaron que en diciembre, antes de la ruptura, hubo dos reuniones para intentar sostener un bloque único. "En la primera se habló de seguir juntos, respetando las diferencias y hasta con libertad de voto; en la segunda, ellos formalizaron su salida", explicaron.

El enojo también tiene un componente personal y político. "Le hicieron lo mismo a (Mario) Negri y a (Rodrigo) De Loredo. Es su modus operandi", dispararon desde ese sector, y apuntaron directamente a Lousteau: "Martín lo hizo las dos veces anteriores y ahora otra vez".

La disputa de fondo es por el rumbo del partido. Desde el espacio referenciado en Cornejo sostienen que la UCR necesita aggiornarse y recuperar votantes que hoy están en La Libertad Avanza y que antes se identificaban con el radicalismo. En cambio, el sector que impulsa Provincias Unidas defiende una lectura más clásica del ideario partidario.

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"Si sos radical tenés que quedarte en el bloque, aunque votes distinto", planteó un dirigente del espacio que conserva el sello. En la misma línea, uno de sus diputados explicó: "El bloque radical busca ser un partido moderno, de unidad, que entienda cómo cambió el país y la sociedad". Y lanzó una frase que resume la grieta: "Ellos quieren el radicalismo que ya no existe más".

Del otro lado, la crítica es que Provincias Unidas actúa con ambigüedad. "Dicen una cosa y hacen otra. Dieron quórum para la ley de Presupuesto y después se abstuvieron. En lo discursivo son opositores, pero en los hechos le hacen el juego", acusaron.

En el trasfondo, los números reflejan la debilidad del partido: de tener un bloque de 33 diputados, el radicalismo pasó a contar con apenas 12, repartidos en tres espacios distintos. "Hay una tensión muy fuerte dentro del partido. Hay que convertirlo en una herramienta que interprete a la ciudadanía. No es LLA o Provincias Unidas", resumió un histórico dirigente.

Aun así, cerca de Cornejo aseguran que no dan por cerrada la puerta al diálogo. "La tarea de unir al radicalismo es de la conducción. Nosotros hicimos todos los esfuerzos. El que se fue, que vuelva. No lo vamos a ir a buscar", señalaron.

Mientras tanto, la nueva conducción nacional evita involucrarse de lleno en la pelea. Este miércoles a las 19 se reunirá la mesa directiva del Comité Nacional, aunque la cita ya estaba agendada y, por ahora, no incluye el tratamiento del reclamo de los diputados. Chiarella, según su entorno, no hará declaraciones públicas: "No se va a mover de su foco, que es trabajar para lograr la unidad". En paralelo, prepara una agenda de recorridas por el país, que comenzará este fin de semana en San Luis y Cruz del Eje, donde participará de un homenaje a Arturo Illia.

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