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YPF redefine su mapa petrolero: se desprende de activos en Mendoza y Chubut

La petrolera con mayoría estatal cerró la venta de Manantiales Behr por US$ 575 millones y avanzó con la cesión del clúster Malargüe. Las operaciones forman parte del Proyecto Andes, que apunta a reducir la exposición en campos convencionales y concentrar inversiones en Vaca Muerta.

YPF concretó un nuevo paso en su estrategia de reorganización de activos al firmar la cesión del área convencional Manantiales Behr, en la provincia de Chubut, a Rovella Capital por un monto total de US$ 575 millones. En paralelo, la compañía confirmó la transferencia del clúster Malargüe, en Mendoza, como parte del mismo proceso de desinversión en yacimientos maduros.

Los contratos fueron rubricados este viernes y se inscriben dentro del Proyecto Andes, el plan lanzado por la petrolera para optimizar su portafolio convencional y redirigir recursos hacia el desarrollo no convencional en Vaca Muerta.

En el caso de Manantiales Behr, el acuerdo contempla la cesión del 100% del área a Limay Energía, una firma perteneciente al Grupo Rovella Capital, fundado por el empresario Mario Rovella. La propuesta económica presentada por ese grupo se impuso sobre otras ofertas, entre ellas las de Pecom, Capsa, CGC y el Grupo San Martín, que contaba con el respaldo de compañías de servicios petroleros de Estados Unidos.

Al cierre del tercer trimestre de 2025, Manantiales Behr registraba una producción diaria aproximada de 25.000 barriles de petróleo y 0,5 millones de metros cúbicos de gas natural, lo que lo convertía en el principal activo convencional de YPF en Chubut.

La operación incluye además la concesión de transporte de hidrocarburos en los oleoductos El Trébol-Caleta Córdova, Km 9-Caleta Córdova y Manantiales Behr-Cañadón Perdido, así como la venta del stock de materiales almacenados en las bases de Manantiales Behr y Km 20. Todos estos detalles fueron informados por la empresa a través de un hecho relevante enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Desde el punto de vista financiero, YPF precisó que el 60% del monto total será abonado al cierre de la transacción, mientras que el 40% restante se pagará dentro de los 12 meses posteriores. En cuanto a Mendoza, la cesión del clúster Malargüe fue acordada con la empresa Venoil, aunque también quedará sujeta a las aprobaciones regulatorias correspondientes.

"Ambos procesos quedan sujetos a la aprobación de las autoridades provinciales y, una vez cumplido ese paso, las nuevas operadoras asumirán el control de los bloques", aclaró la compañía.

Las operaciones forman parte de la ronda del Proyecto Andes, liderada por el Banco Santander, que se puso en marcha en julio del año pasado. En ese marco, YPF ya había completado la transferencia definitiva de siete áreas convencionales en Tierra del Fuego a la empresa estatal provincial Terra Ignis.

Según explicó la petrolera, esta estrategia responde a los lineamientos del Plan 4×4, que prioriza el manejo activo del portafolio para mejorar la asignación de capital. El objetivo final es incrementar la rentabilidad, fortalecer la producción no convencional y habilitar exportaciones energéticas por hasta US$ 30.000 millones anuales hacia 2031, con Vaca Muerta como eje central del crecimiento.

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