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La "primavera latinoamericana": el escenario que entusiasma a los mercados en medio de la guerra comercial global

Mientras Estados Unidos y Europa profundizan la tensión arancelaria y elevan la volatilidad financiera, un informe de Morgan Stanley plantea que América Latina podría iniciar un nuevo ciclo de crecimiento impulsado por inversión privada, reformas estructurales y consolidación fiscal, con impacto directo en los mercados bursátiles.

En un escenario global dominado por la escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa, con caídas en las bolsas, suba del oro y creciente incertidumbre geopolítica, algunos grandes bancos de inversión empiezan a mirar hacia América Latina con una perspectiva distinta. En contraste con el clima sombrío que domina a los mercados desarrollados, la región aparece como una posible excepción en un mundo cada vez más fragmentado.

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Tras la última ronda de anuncios arancelarios de Donald Trump contra Europa -que golpeó con fuerza a los sectores más expuestos al comercio internacional, como el automotor y los bienes de lujo-, Morgan Stanley presentó una hipótesis que bautizó como Latam Spring. La tesis propone un giro estructural para América Latina, basado no en el consumo ni en el ciclo de commodities, sino en un proceso sostenido de inversión privada, reformas económicas y disciplina fiscal.

Según el banco, si los gobiernos de la región logran ejecutar políticas consistentes durante los próximos años, América Latina podría ingresar en un ciclo virtuoso capaz de duplicar su capitalización bursátil hacia 2030. La clave estaría en elevar la inversión por encima del 20% del PIB en economías como Brasil, acelerar ese proceso en México y Chile, y sostener un marco macroeconómico que permita reducir tasas de interés sin presionar la inflación ni el tipo de cambio.

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El informe plantea que, bajo este escenario, la región avanzaría hacia una combinación de consolidación fiscal, flexibilización monetaria y reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, fortalecer los mercados de capitales y atraer capital privado. Ese cambio permitiría reposicionar a América Latina como un destino estratégico para los flujos financieros globales, en un contexto en el que los capitales buscan refugio frente al deterioro de las relaciones comerciales entre las principales potencias.

Desde el punto de vista de valuaciones, Morgan Stanley estima que el índice MSCI Latam, que hoy cotiza con un múltiplo precio-utilidad cercano a 11 veces, podría expandirse hasta 14 veces en un escenario favorable. En términos agregados, la llamada "primavera latinoamericana" implicaría una revalorización cercana al 90% del mercado regional hacia el final de la década.

A nivel país, el informe identifica a Brasil y Argentina como los mercados con mayor potencial, aunque también con mayores desafíos. México y Chile, en cambio, ofrecerían retornos más moderados, condicionados por la profundidad de las reformas y la solidez institucional. Las diferencias entre países se explican por el tamaño de los mercados de capitales, la capacidad de sostener disciplina fiscal y el grado de dependencia de los flujos externos.

El posible ciclo alcista también implicaría una reconfiguración sectorial. Los analistas destacan oportunidades en servicios financieros, tecnología, energía, infraestructura, servicios públicos y salud. Entre las compañías mejor posicionadas aparecen firmas fintech, plataformas de comercio electrónico y grandes jugadores financieros, junto con empresas energéticas y de infraestructura que podrían beneficiarse de un aumento significativo del gasto de capital.

En ese marco, el banco proyecta que el CapEx acumulado en el sector de utilities podría alcanzar los US$ 136.000 millones entre 2026 y 2035, un 56% por encima del escenario base, con un crecimiento anual del EBITDA del 3% y de las ganancias netas del 7%. En energía, se espera un enfoque más austero y orientado al rendimiento, mientras que el fenómeno del nearshoring aparece como un motor estructural clave para México.

El optimismo también se refleja en el crecimiento proyectado de los fondos de acciones domésticas. Morgan Stanley estima que los activos bajo gestión en América Latina podrían multiplicarse por 5,4 hacia 2035, pasando de unos US$ 160.000 millones a cerca de US$ 850.000 millones, con Brasil liderando ese salto.

Sin embargo, el informe advierte que el escenario alcista no está garantizado. El principal riesgo es político: la capacidad de los gobiernos para sostener reglas claras, disciplina fiscal y coherencia en la ejecución de políticas. La historia reciente de la región muestra que los cambios de rumbo son frecuentes y que los ciclos de entusiasmo inversor pueden desinflarse rápidamente.

En el escenario base, denominado middle, las tasas de interés se mantienen elevadas, las reformas avanzan lentamente y los mercados siguen perdiendo atractivo frente a la renta fija, con valuaciones deprimidas y un múltiplo precio-utilidad cercano a nueve veces. En el escenario adverso, la falta de consolidación fiscal y la persistencia de la incertidumbre política derivan en depreciación cambiaria, fuga de capitales y mercados bursátiles estancados.

América Latina enfrenta una ventana de oportunidad poco frecuente. El resultado dependerá de la capacidad de los gobiernos para ejecutar políticas coherentes y sostener la confianza en el tiempo en los próximos dos años. "Lo importante es imaginar el camino, aunque todavía no sea visible", resume el informe. De ese recorrido dependerá si la primavera latinoamericana logra florecer o se diluye antes de empezar. 

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