Bañarse en canales y ríos no habilitados es una contravención
Irrigación recordó que ingresar al agua en cauces, ríos y espejos no permitidos constituye una contravención. Las multas, arrestos o trabajos comunitarios también alcanzan a los padres si los infractores son menores.
El intenso calor del verano mendocino no habilita a meterse al agua en cualquier lugar. Desde el Departamento General de Irrigación advirtieron que bañarse en canales, ríos, arroyos o espejos de agua no autorizados no sólo implica un alto riesgo para la vida, sino que además está tipificado como una contravención en la provincia.
Así lo explicó Marcela Andino, funcionaria del organismo hídrico, quien remarcó que la prohibición ya no es una simple recomendación preventiva, sino una norma contemplada en el Código de Faltas. Las sanciones pueden incluir multas económicas, arresto o trabajos comunitarios, y en el caso de menores de edad, la responsabilidad recae directamente en padres o tutores.
Según los registros oficiales de Irrigación -que no incluyen las últimas semanas-, en lo que va del verano ya murieron cinco personas en lugares no habilitados para el baño, una cifra que vuelve a encender las alarmas sobre una práctica que se repite año tras año.
Corrientes invisibles y estructuras peligrosas
El principal motivo de la prohibición está ligado al diseño mismo de la infraestructura hídrica. Los canales de riego, explicaron desde el organismo, están pensados para transportar grandes volúmenes de agua a alta velocidad. En muchos casos, el fondo cuenta con sistemas que aumentan la fluidez del caudal y generan corrientes imposibles de dominar incluso para nadadores experimentados.
A eso se suma que no se trata de espacios preparados para el uso recreativo. Sitios conocidos por su peligrosidad, como la denominada "Cascada de la muerte" en el barrio Ujemvi de Las Heras, son un ejemplo extremo de los riesgos que esconden estos lugares.
En cuanto a los ríos mendocinos, Andino señaló que su origen en la montaña los vuelve especialmente traicioneros: pueden parecer calmos en la superficie, pero por debajo presentan gran caudal, piedras y corrientes fuertes. Bajo ese escenario, concluyó, ningún río, arroyo, espejo de agua ni obra hidráulica de la provincia es apto para bañarse.
El caso del Zanjón y los cauces aluvionales
La funcionaria también se refirió a la reciente desaparición de Rita, una mujer en situación de calle que vivía en el Zanjón de los Ciruelos y que habría sido arrastrada por el agua tras una fuerte tormenta a fines de diciembre. En este caso, aclaró, se trata de un cauce aluvional, donde el agua desciende de forma repentina, con gran violencia y sin margen de reacción.
Sanciones y daños a la infraestructura
Desde Irrigación reconocen que las campañas de concientización llevan décadas, pero que el problema persiste. Por ese motivo, la Provincia reforzó el marco sancionatorio ante las reiteradas infracciones.
Además del riesgo humano, Andino advirtió que muchas veces estas conductas van acompañadas por daños materiales: personas que levantan diques improvisados, rompen márgenes para retener el agua o arrojan residuos, afectando el funcionamiento del sistema de riego.
Frente a este escenario, destacó que varios municipios avanzaron en la habilitación de espacios seguros para refrescarse durante el verano, como alternativa a los cauces prohibidos.
Dónde sí se puede y quién controla
Uno de los ejemplos es Potrerillos, donde funciona Bahía Príncipe, un parador público habilitado para el baño. Allí, el ingreso al agua sólo está permitido en sectores delimitados, con presencia de guardavidas y bajo condiciones estrictas, como no haber consumido alcohol ni sustancias.
También existen zonas autorizadas para actividades náuticas, aunque eso no implica que esté permitido nadar. En esos casos, se exige el uso de chaleco salvavidas y el cumplimiento de todas las medidas de seguridad.
Finalmente, Andino aclaró que el control directo no depende de Irrigación. Ante situaciones de riesgo o infracciones, la recomendación es dar aviso a la Policía o a los Bomberos.