Entrevista

Barcelona: cómo se trabaja psicológicamente con las víctimas del accidente de trenes

Margarita Barranco, psicóloga clínica española, se encuentra trabajando con las víctimas y los familiares del accidente ferroviario de Gélida, contó cómo se aborda a las personas afectadas luego de este tipo de tragedias.

C.Pérez

Uno de los factores a abordar luego tras una tragedia como la sucedida en Barcelona es el acompañamiento psicológico tanto para las víctimas como para sus familiares. Margarita Barranco es psicóloga y se encuentra trabajando con las personas afectadas tras el accidente ferroviario ocurrido en Gélida y en diálogo con "Tenés que saberlo", por Radio Post 92.1, se refirió a la manera de abordar a las personas luego de que ocurren estas catástrofes.

"Es un trabajo difícil, duro, evidentemente hay que vivir el dolor o la situaciones de crisis que pueden vivir. No solamente con los familiares, sino también con las personas que han sufrido heridas y ese accidente. Cuando hay fallecidos, ahí entramos en una atención más concreta y específica en donde el dolor es muchísimo mayor", comentó Barranco.

La psicóloga agregó: "Con las otras familias lo que hacemos es un acompañamiento: de alguna manera intentamos ayudarles en todo aquello que esté a nuestra mano y que pueda sacar toda la parte emocional, el dolor que sienten, la tristeza, la rabia, todas las cosas".

La especialista explicó que se trabaja de manera coordinada con las autoridades del lugar y que hay que trabajar mucho con las personas involucradas, como el maquinista en este caso: "En muchas ocasiones hay que trabajar mucho con ellos para que puedan volver a trabajar en el caso que puedan volver a hacerlo. A veces, dependiendo de cómo han vivido, de las capacidades que tienen de recuperación, de muchos factores que influyen, necesitan mucho tiempo y no pueden volver a trabajar como maquinistas. Son procesos largos y muy duros porque es un revivirlo".

Además, comentó que el impacto psicológico puede aparecer tiempo después: "Cuando hay accidentes de trenes o de aviones, que son de la envergadura de este y el anterior, evidentemente lo primero de todo es recuperar esa parte física, si hay que hacer algún tipo de intervención, la parte física es la principal. Luego es cuando empiezan a aparecer todas las secuelas más psicológicas, más emocionales, que son las que hay que trabajar porque las personas que sufren el accidente después tienen muchos problemas para volver a tomar esos vehículos, sea un tren, un autobús o un avión. Genera muchísimo miedo evidentemente".

Sobre la manera en la que se aborda a las personas, Barranco comentó que luego de presentarse se asiste a las personas y se les dice que están a su lado: "Se los decimos: que estamos ahí y que si ahora no quieren hablar no pasa nada, hay que respetar los tiempos de las personas, no los que nosotros consideramos importante. Poco a poco vamos entrando, les vamos pidiendo que nos cuenten las vivencias, qué es lo que ha pasado, cómo se han sentido y cada uno habla en la medida que lo necesita".

A su vez, comentó que luego de realizar las intervenciones también ellos necesitan la intervención de colegas para poder estar tranquilos: "Cuando terminamos la intervención, siempre tenemos a los otros compañeros que de alguna manera están ahí para ver si hace falta hablar, ver cómo estás, qué te ha afectado. Entre nosotros mismos lo que intentamos es hablar y hacer actividades un poco normalizando las actividades del día a día, que es lo que nos ayuda a salir de todo esto. Esas primeras voces de los compañeros que nos preguntan nos ayuda muchísimo".

Finalmente, señaló que muchas personas prefieren no hablar y que esto puede explotar en algún momento: "Son situaciones que uno se las va tragando y piensa que si no habla de eso se va a curar solo. La realidad dice que a lo mejor durante un tiempo vas a tener esa sensación, pero a lo mejor ocurrirá otro suceso en tu vida, que no tiene por qué ser tan doloroso como el primero y eso hace que se despierte todo lo que se ha intentado cubrir. Es cuando uno empieza a tener dificultades y el cuerpo reacciona por nuestra cabeza y por nuestra forma emocional: empieza con dolores, ansiedad, sintomatología depresiva", concluyó.

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