Solo el 6% distingue entre cáñamo y cannabis en el Gran Mendoza
Una encuesta de Demokratía y Mapu-Kon revela bajo nivel de información básica sobre la planta, alto conocimiento de productos como aceites y alimentos, y una fuerte asociación con usos terapéuticos.
Mientras Mendoza analiza proyectos productivos ligados al cáñamo industrial, una encuesta reciente advierte que el conocimiento social sobre la actividad es todavía limitado en sus aspectos básicos. El relevamiento, elaborado por la consultora Demokratía con coordinación local de Matías Scaffetti (Mapu-Ko), revela que solo el 6,29% de los habitantes del Gran Mendoza sabe diferenciar el cáñamo del cannabis, frente a un 93,71% que reconoce no conocer la distinción.
El trabajo de campo se realizó entre el 9 y el 13 de diciembre de 2025, con 712 entrevistas presenciales en Ciudad de Mendoza, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú. La muestra fue estratificada y proporcional al peso poblacional, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±3,25%.
Diferencias por género, edad y actividad
El desconocimiento atraviesa a todos los grupos sociales, aunque con matices. Entre los hombres, el 7,02% afirmó conocer la diferencia entre cáñamo y cannabis, mientras que en las mujeres el porcentaje bajó a 5,52%.
Por edades, el mayor nivel de información se observó en el segmento de 31 a 44 años (9,93%), mientras que entre los mayores de 65 apenas llegó al 2,22%.
Dentro de la población económicamente activa, el conocimiento alcanzó el 6,88%, contra el 3,45% entre quienes están fuera del mercado laboral.
Alto reconocimiento de derivados
Aunque la distinción conceptual es baja, el panorama cambia cuando se consulta por productos derivados: el 91,62% mencionó conocer al menos uno.
Los más identificados fueron:
Alimentos elaborados con cannabis o cáñamo: 63,47%
Aceites: 55,69%
Prensado: 52,99%
Cogollos: 37,72%
Cremas: 23,65%
En este punto también aparecen diferencias generacionales. El conocimiento de aceites fue más alto entre personas de 55 a 65 años (77,78%), mientras que el prensado se destacó entre jóvenes de 16 a 30 (61,54%). Entre quienes solo cursaron estudios primarios, el prensado resultó el derivado más reconocido.
Usos terapéuticos: ansiedad y dolores físicos al tope
Cuando se indagó sobre qué dolencias se asocian al consumo medicinal del cannabis, la opción dominante fue la ansiedad, depresión u otros trastornos psíquicos, mencionada por el 62,87% de los consultados.
Le siguieron:
Artrosis, artritis u otros dolores físicos: 55,09%
Hipertensión: 18,86%
Uso como complemento nutricional: 5,09%
Entre los varones y las personas con nivel educativo primario, la principal asociación fue con dolencias articulares, mientras que en los segmentos con mayor formación predominó la referencia a trastornos de ansiedad.
Un sector con potencial económico
El informe se inscribe en un contexto de expectativas productivas. Según proyecciones citadas en el estudio, la industria del cáñamo industrial podría alcanzar en el Cono Sur un mercado cercano a US$ 834 millones y generar más de 62.000 puestos de trabajo.
Mendoza aparece señalada como un territorio con ventajas climáticas y tradición agrícola para impulsar cultivos experimentales, aunque los autores del trabajo subrayan que la expansión del sector deberá ir acompañada por mayor información pública y claridad regulatoria, para reducir confusiones y fortalecer el debate social.