Economia

"La Argentina superará a México"

Un posteo del economista español Daniel Lacalle volvió a encender el debate sobre el rumbo económico de América Latina. Mientras proyecta a la Argentina como una de las economías de mayor crecimiento de la OCDE y la región, advierte sobre el estancamiento mexicano y el bajo desempeño de Brasil. Más allá del énfasis ideológico, los datos empiezan a marcar trayectorias divergentes.

El economista español Daniel Lacalle sostuvo esta semana que la Argentina será una de las economías de crecimiento más rápido dentro de la OCDE y América Latina, superando a México -"actualmente estancado"- y a Brasil, que crecería "muy por debajo de su potencial". En su mensaje, difundido en redes sociales, Lacalle atribuyó ese cambio de tendencia a la eliminación de políticas que identifica con el socialismo y a un giro hacia la libertad económica.

La afirmación, de fuerte carga ideológica, se apoya sin embargo en un escenario regional que empieza a mostrar contrastes claros. Tras años de desequilibrios macroeconómicos, la Argentina atraviesa un proceso de ajuste fiscal, desregulación y apertura que, con costos sociales significativos en el corto plazo, apunta a sentar bases para una recuperación del crecimiento. Las proyecciones de distintos organismos internacionales coinciden en que 2026 podría marcar un rebote relevante, tras la profunda recesión del año previo.

México, en cambio, enfrenta un panorama más ambiguo. Pese a haber consolidado una posición clave en las cadenas de suministro norteamericanas y beneficiarse del nearshoring, su economía muestra señales de agotamiento. El bajo crecimiento, el deterioro fiscal, la inseguridad y las tensiones institucionales empiezan a erosionar un modelo que durante años fue visto como un ancla de estabilidad regional. A esto se suma la creciente incertidumbre en la relación con Estados Unidos y el peso de un Estado con recursos cada vez más limitados para sostener políticas expansivas.

Brasil, por su parte, continúa atrapado en un crecimiento moderado, condicionado por problemas estructurales de productividad, un elevado gasto público y dificultades para avanzar en reformas profundas. Aunque mantiene un mercado interno robusto y sectores exportadores competitivos, su desempeño sigue lejos del potencial que le atribuyen analistas y organismos multilaterales.

El diagnóstico de Lacalle -"cuando se elimina el socialismo, el crecimiento y la prosperidad regresan"- sintetiza una mirada que gana terreno en ciertos círculos políticos y económicos, pero que también genera resistencias. Para sus críticos, el crecimiento proyectado para la Argentina aún depende de factores frágiles: acceso al crédito, estabilidad política y capacidad de sostener reformas en el tiempo. Para sus defensores, en cambio, el país ofrece hoy un laboratorio de cambio que podría romper con décadas de estancamiento.

Más allá de la consigna, el debate de fondo atraviesa a toda América Latina: cómo crecer de manera sostenida en un contexto global más incierto, con menos margen fiscal y sociedades cada vez más demandantes. En ese tablero, Argentina, México y Brasil parecen transitar caminos distintos. Si alguno logrará convertir el discurso en resultados duraderos, es una pregunta que recién empieza a responderse.

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