Argentina vuelve a tantear los mercados internacionales, pero seguirá fuera del radar de los grandes fondos
Aunque el riesgo país retrocedió a niveles similares a los de 2018, MSCI no modificaría en el corto plazo la categoría de "stand alone". Analistas advierten que, en el mejor escenario, recién en 2027 podría revisarse la nota si se levantan los controles cambiarios y se consolida la acumulación de reservas.
La Argentina empieza a mostrar señales que la acercan otra vez al financiamiento internacional, pero la puerta de entrada para los grandes fondos globales seguirá cerrada por un tiempo. Aun cuando el riesgo país continúe descendiendo y pueda ubicarse en torno de los 400 puntos -o incluso en 300 en un escenario extremadamente favorable-, la calificadora MSCI (Morgan Stanley Capital International), no tiene previsto modificar de inmediato la condición de "stand alone", la categoría en la que ubicó al país en junio del año pasado.
Ese rótulo implica quedar fuera del universo invertible para la mayoría de los administradores de carteras internacionales. No es la última posición dentro del ranking: es directamente quedar al margen de la fila. Mientras tanto, otros países de la región avanzaron en sentido contrario. Paraguay, por ejemplo, obtuvo grado de inversión en 2025 y hoy es elegible para casi cualquier fondo. En contraste, Argentina seguirá observando desde afuera, al menos hasta mediados de 2027.
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En el Gobierno confían en que una combinación de menor riesgo soberano y mayor acumulación de reservas ayude a cambiar la percepción. Para ello resulta clave que el ministro de Economía, Luis Caputo, logre sostener la tendencia descendente del indicador y que el titular del Banco Central, Santiago Bausili, continúe con las compras de divisas. Aunque algunos economistas cercanos a la administración atribuyen la mejora principalmente a la disciplina fiscal, en el mercado subrayan que la baja del riesgo comenzó cuando el BCRA reforzó las señales de cumplir con su programa de sumar u$s10.000 millones en reservas, mientras que el orden en las cuentas públicas ya llevaba dos años siendo una constante.
Por qué no habría cambios este año
Según el analista financiero Christian Buteler, el máximo objetivo posible para 2026 sería ingresar en una lista de revisión con vistas a 2027. "Lo que mantiene a la Argentina en esa calificación es el control de capitales. Tiene una ponderación alta", explicó. Y agregó que "no es automático" que una mejora en el riesgo país alcance para salir de la categoría "stand alone".
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En ese proceso, MSCI podría colocar al país bajo observación durante un año. "Te dan un año para ver si levantás el cepo", detalló Buteler, en referencia a la necesidad de normalizar el mercado cambiario como condición central para mejorar la nota.
Emisiones con costo elevado
En este contexto, Caputo probablemente deba volver a colocar deuda en los mercados este año, pero con la advertencia implícita que supone seguir en la categoría más restrictiva del índice. Esa situación se traducirá en tasas elevadas. El antecedente inmediato fue el Bonar 2029, emitido en diciembre por u$s910 millones, que convalidó un rendimiento anual del 9,26%.
La meta estratégica es recuperar el estatus de "mercado emergente". Si durante 2026 se desmantelaran las restricciones cambiarias, incluso podría esquivarse la escala intermedia de "mercado de frontera", el último escalón antes de quedar fuera del radar de los grandes jugadores. Buteler recuerda que "hay fondos globales que siguen a países emergentes", por lo que un ascenso en esa clasificación ampliaría de manera significativa el acceso al financiamiento.
Para eso, sin embargo, la Argentina deberá sostener políticas previsibles y recomponer su credibilidad. A diferencia de otros países, carga con un riesgo reputacional asociado a defaults y reestructuraciones conflictivas. La renegociación de la deuda de 2020, bajo la gestión de Martín Guzmán, fue particularmente áspera y expuso detalles de conversaciones que en Wall Street suelen mantenerse bajo reserva. Además, el acuerdo posterior con el FMI demoró más de un año, período en el que los bonos se desplomaron hasta cerca del 30% de su valor.
Aun así, el peso político regional y la dimensión de la economía podrían jugar a favor para acortar los plazos. En un escenario optimista, en 2027 la Argentina podría volver a ser considerada "mercado emergente".
Riesgo país: mejora, pero con distancia
Un informe reciente de Portfolio Personal Inversiones (PPI) advierte que, aunque el riesgo país -que este lunes rondó los 494 puntos- es el más bajo desde 2018, la comparación con aquel año exige matices. "Al analizar la evolución histórica del riesgo país argentino en comparación con el EMBI+ (el índice de países emergentes), se observa que el spread entre ambas series era significativamente menor que el actual. En ese entonces se ubicaba en 95 puntos básicos, frente a los 271 de hoy", señala el reporte.
En otras palabras, hace siete años la Argentina estaba mucho más alineada con el promedio de los emergentes. Hoy apenas regresa a valores de hace casi una década, mientras que el resto del grupo ya logró reducir sensiblemente su percepción de riesgo. Esa brecha explica por qué, pese a la mejora reciente, el regreso pleno a los mercados internacionales todavía aparece como una carrera de fondo y no como una victoria inmediata.
Con información de Ámbito Financiero