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¿Por qué se le llama "maquiavélico"?

José Jorge Chade revisa el origen y las distorsiones históricas del adjetivo "maquiavélico" para desmontar el estigma que convirtió a Nicolás Maquiavelo en sinónimo de cinismo y falta de escrúpulos. Un recorrido por El Príncipe y la razón de Estado que reivindica al pensador florentino como analista lúcido del poder y fundador de la ciencia política moderna.

José Jorge Chade
José Jorge Chade (Ex Docente de la Universidad de Bologna, Educador y escritor, autor de numerosos libros y publicaciones científicas nacionales y extranjeros y algunos poemas).

De un lúcido estudioso de las dinámicas de poder a sinónimo de cinismo y falta de escrúpulos. Así es como una interpretación imprecisa ha marcado a Nicolás Maquiavelo a lo largo de los siglos, hasta el punto de influir en el propio uso del lenguaje.

El término "maquiavélico" se utiliza actualmente para indicar formas de pensar y actuar cínicas, frías y calculadoras.

El término "maquiavélico" define un comportamiento cínico, astuto y calculador que busca alcanzar un fin (generalmente el poder) ignorando la moral, resumida en la famosa frase "el fin justifica los medios". Proviene de una interpretación crítica y sesgada del pensamiento político de Nicolás Maquiavelo, en concreto de su tratado El Príncipe.

El propio nombre de esta expresión sugiere su origen: una referencia al historiador y filósofo Nicolás Maquiavelo, nacido en Florencia el 3 de mayo de 1469 y fallecido en la misma ciudad toscana el 21 de junio de 1527, conocido como el fundador de la ciencia política moderna.

Pero ¿cómo surgió exactamente el término "maquiavélico", con el significado por el que se le conoce hoy ? Al analizar juntos por qué lo llamamos maquiavélico, descubriremos que este adjetivo proviene de una interpretación del pensamiento del historiador y filósofo florentino que no es del todo fiel a lo que expresó en sus escritos.

Como termino de mencionar, el adjetivo «maquiavélico», tal como se entiende hoy, proviene de una interpretación crítica de la doctrina política del historiador y filósofo florentino Nicolás Maquiavelo, según la cual el fin último de la política debe ser la promoción de la fuerza de un Estado y que, en vista de ello, cualquier medio útil y necesario para lograrlo es, por lo tanto, lícito.

Esta interpretación también da lugar a la famosa e icónica frase «El fin justifica los medios», atribuida a Nicolás Maquiavelo, pero que nunca fue escrita ni pronunciada por el historiador florentino. En "El Príncipe", su obra literaria más famosa, Nicolás Maquiavelo expone su concepto de razón de Estado y analiza los conceptos de crueldad y misericordia, cuestionando si, para un jefe de Estado, es mejor ser amado o temido. El historiador y filósofo sostiene que el "Príncipe" ideal debería ser considerado misericordioso y no cruel, pero también debería al mismo tiempo, tener cuidado de no abusar de esta misericordia. De hecho, según Nicolás Maquiavelo, ser demasiado bueno también podía causar daño, al igual que ser demasiado cruel.

Sin embargo, en su sentido moderno, el adjetivo "maquiavélico" se refiere a una forma de pensar y actuar particularmente sutil e intrigante. Esto resume de forma imprecisa el pensamiento político del historiador y filósofo toscano, cuyo nombre ahora se asocia con el cinismo y la falta de escrúpulos.

Estos son los puntos clave que explican por qué el término ha adquirido esta connotación:

Separación entre política y moral: Maquiavelo argumentó la necesidad de distinguir la ética personal de la "razón de Estado", o la necesidad del gobernante de actuar sin escrúpulos por el bien común del Estado.

Interpretación popular: La frase "el fin justifica los medios" a menudo se atribuye erróneamente a Maquiavelo, lo que resume sin prejuicios su análisis político, según el cual cualquier medio es permisible para preservar el poder.

Contexto de El Príncipe: En su tratado, Maquiavelo analiza cómo un jefe de Estado debe ser cruel o misericordioso, manipulador o astuto, para mantener la estabilidad.

Significado moderno: Hoy en día, el término describe a una persona manipuladora, fría y sin escrúpulos, hábil para identificar las debilidades de los demás para su propio beneficio.

Que el pensamiento de Maquiavelo ha sido interpretado de forma poco fiel también se desprende de la definición de "maquiavélico" en la enciclopedia Treccani. Aquí, el adjetivo "maquiavélico" se entiende como "de acuerdo con las doctrinas de Nicolás Maquiavelo, tal como se han interpretado a menudo, especialmente en el pasado, es decir, con especial énfasis en el cinismo y la falta de escrúpulos que justificarían a un gobernante que persiga el objetivo de preservar su propio poder, un concepto que a veces se resume, de forma bastante arbitraria, como se mencionó anteriormente en la expresión 'el fin justifica los medios'".

La interpretación crítica de la doctrina política de Maquiavelo, según Treccani, ha llevado a que el término se asocie, en particular, con los comportamientos y estrategias de quienes no rehúyen el uso del engaño y la violencia para obtener ventajas políticas, y a que la expresión se utilice de forma más general para denotar formas de pensar y actuar astutas y tortuosas, o individuos sin escrúpulos.

En resumen, el término se ha convertido en sinónimo de una forma de pensar intrigante y sin escrúpulos, a menudo pasando por alto que la intención original de Maquiavelo era analizar la política de forma realista, no promover el mal por sí mismo.

Después de todo, el poeta italiano Ugo Foscolo podría tener razón cuando, en su libro Los Sepulcros, cita a Maquiavelo como; «ese grande/ que, templando el cetro de los gobernantes/ lo despoja de sus laureles y revela al pueblo/ con qué lágrimas y con qué sangre gotea». Maquiavelo fue el fundador de la ciencia política moderna.

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