Economía

Importaciones en 2026: menos avalancha y más selectividad en la apertura comercial

Tras el salto de 25% en 2025, Abeceb prevé un crecimiento más moderado y sectorial. Textil, electrónica y autos quedan bajo presión, mientras alimentos y construcción muestran mayor resistencia.

Luego de un 2025 marcado por una apertura acelerada y una corrección de precios relativos, el mapa importador entra en una nueva fase. La gran pregunta para 2026 es si el shock de compras externas ya tocó su máximo o si se consolidará un cambio estructural en la industria local.

Según Abeceb, la transición hacia la normalización macroeconómica -con el nuevo régimen de bandas cambiarias, una desinflación gradual y la recalibración del acuerdo con el FMI- configura un escenario donde la liberalización continúa, aunque sin derivar en un boom generalizado. Para este año, la consultora proyecta que las importaciones seguirán creciendo, pero bajo un perfil "más selectivo y heterogéneo".

El punto de partida es el balance de 2025, cuando las compras externas aumentaron 25% interanual, mientras que las exportaciones avanzaron 9,3%. Ese desbalance redujo el superávit comercial de u$s 18.000 millones a u$s 11.286 millones, no por una caída de las ventas al exterior, sino por el fuerte salto importador.

Dentro de ese proceso, algunos rubros mostraron cifras récord: las importaciones de vehículos automotores se dispararon 110% en términos anuales y el courier escaló 274%, convirtiéndose en la categoría de mayor incremento absoluto.

Tres bloques sectoriales

Abeceb divide el impacto de la apertura en tres grandes grupos según la capacidad de los sectores para adaptarse a la competencia externa.

-Grupo A: mayor presión y riesgo de sustitución

Incluye actividades intensivas en bienes finales y con altos costos locales, especialmente expuestas a proveedores asiáticos. Textil e indumentaria aparecen como los más vulnerables: el avance del e-commerce internacional y la logística de courier -con subas de envíos cercanas al 300% en 2025- amenaza la sustentabilidad de muchas firmas.

La electrónica de consumo, en particular los celulares, enfrenta un escenario similar tras la baja de aranceles y la mayor eficiencia logística del producto terminado importado, lo que podría desalentar la producción local. Juguetes y artículos de bajo valor unitario seguirían mostrando fuertes incrementos de importaciones, con riesgo de saturación de stocks y desplazamiento de fabricantes nacionales.

Los neumáticos también continúan bajo presión luego de la reducción arancelaria, con elevados volúmenes en unidades que impactan sobre la producción local. En el complejo automotor, el portafolio de modelos importados ya supera el 60% del mercado, regresando a niveles típicos de etapas de mayor apertura. Además, el cupo de 50.000 vehículos híbridos o eléctricos sigue impulsando la llegada de nuevas opciones.

-Grupo B: expansión con margen de adaptación

Aquí se ubican sectores que enfrentan más competencia, pero conservan nichos específicos. En metalmecánica y autopartes pyme, las importaciones crecerían de forma gradual pero persistente, con mayor riesgo para proveedores de segundo y tercer nivel, más expuestos a decisiones de abastecimiento global de las terminales.

La maquinaria agrícola -en especial tractores y equipos- sentiría una presión creciente, potenciada por la apertura a maquinaria usada, con impacto en los polos metalmecánicos del interior. En línea blanca, un proceso iniciado en 2017/2018, con mayor importación de pequeños electrodomésticos, podría profundizarse y empujar a una reconfiguración de portafolios productivos hacia líneas más competitivas.

En farmacéutica, Abeceb anticipa un aumento de compras externas en segmentos de alto valor, como inmunológicos y biotecnología, con riesgo de sustitución de valor agregado local más que de volumen.

-Grupo C: sectores resilientes

Alimentos y bebidas seguirían mostrando importaciones en alza, pero desde niveles bajos y sin amenazar la producción doméstica, apoyados en ventajas comparativas, proximidad a materias primas y perfil exportador.

En construcción, el panorama es mixto: materiales pesados como cemento, cal y ladrillos mantienen protección logística, mientras que insumos como acero, cerámicos, grifería y madera enfrentarán mayor competencia importada.

Un crecimiento más lento, pero sostenido

Para 2026, el Gobierno buscará consolidar la estabilidad macroeconómica que le permitió avanzar con reformas en el Congreso en un año de menor tensión electoral. En ese marco, Abeceb espera que las importaciones continúen en terreno positivo, impulsadas por la expansión de la actividad, aunque a un ritmo inferior al de 2025 y con un sesgo claramente sectorial.

Las exportaciones, en tanto, seguirían creciendo alrededor del 8%, con mayor protagonismo del sector energético y del complejo agroindustrial. Ese desempeño permitiría sostener un superávit comercial de entre u$s 9.000 millones y u$s 10.000 millones, lo que implicaría el tercer año consecutivo con saldo favorable.

"El desafío no será el nivel agregado de importaciones, sino su composición y su impacto sobre el entramado productivo, en una economía que avanza hacia la normalización sin haber cerrado aún sus brechas de competitividad", concluyó el informe.

Con las reglas más claras y a la espera de reformas que alivien la carga fiscal, la industria local ya no enfrenta una apertura abrupta, sino un escenario donde las diferencias de costos y productividad quedan al descubierto y obligan a redefinir estrategias para competir.

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