Tribunales

Bento habló ante el tribunal: "esto fue una cacería dirigida porque no había pruebas"

En el cierre del megajuicio por presuntas coimas en Mendoza, el ex juez federal cargó contra la investigación, denunció una "cacería dirigida" y afirmó: "Si hay alguna responsabilidad, endílguenmela a mí y no a mi familia".

A días de conocer la sentencia en el megajuicio por el presunto cobro de coimas en Mendoza, el ex juez federal Walter Bento tomó la palabra por última vez ante el tribunal que lo juzga junto a otros 24 imputados. En una exposición cargada de críticas al proceso, el ex magistrado apuntó contra la investigación y reclamó que cualquier eventual reproche penal recaiga únicamente sobre él.

En la recta final del debate oral -que se extendió durante dos años y medio-, los acusados tuvieron la oportunidad de pronunciar sus últimas palabras. La intervención más esperada fue la de Bento, principal imputado en la causa.

Durante su alocución, describió la pesquisa como "un infierno" y arremetió contra los investigadores. Mencionó al "fiscal del infierno Dante Vega, a policías corruptos, abogados y arrepentidos que vinieron a mentir", y sostuvo que el expediente "explota de irregularidades". Según su postura, "esto fue una cacería dirigida porque no había pruebas".

Las juezas del tribunal lo interrumpieron cuando su exposición derivó en un nuevo alegato de defensa -instancia ya cumplida-, pero aun así Bento dejó un mensaje directo al estrado: "Ahora tienen la responsabilidad y la obligación de hacer Justicia analizando de qué manera llegamos acá".

Sobre el final, centró su pedido en el impacto personal del proceso judicial. "Mi familia está tranquila y yo también. Pero si por alguna circunstancia entienden que hay alguna responsabilidad, endílguenmela a mí, no a mi familia. Porque mi familia ni yo hicimos absolutamente nada ilegal", expresó.

La causa investiga si Bento encabezó una organización destinada a cobrar sobornos a cambio de beneficios judiciales para detenidos por delitos como narcotráfico o contrabando. Según la acusación, su presunto colaborador principal habría sido Diego Aliaga, encargado de contactar a los presos o a sus allegados y ofrecer arrestos domiciliarios o excarcelaciones a cambio de pagos que se habrían concretado en dólares e incluso en bienes inmuebles.

La Fiscalía también sostiene que el ex magistrado y miembros de su entorno familiar se habrían enriquecido y lavado activos provenientes de esas maniobras. Entre los indicios mencionados figuran la cantidad de viajes realizados en los últimos años, la adquisición de propiedades y vehículos y diversas inversiones comerciales.

La defensa, en cambio, rechaza de plano la hipótesis acusatoria y afirma que se trata de un proceso armado por motivaciones políticas con el objetivo de desplazarlo de su cargo en la Justicia Federal.

Con las últimas palabras ya pronunciadas, el tribunal quedó en condiciones de dictar sentencia en una de las causas judiciales más resonantes de los últimos años en Mendoza.

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