Entrevista

Acuerdo con Estados Unidos: alertan por riesgos para la industria y el Mercosur

El economista del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, Miguel Ponce sostuvo en Radio Post que el tratado tendría beneficios para algunos sectores exportadores, pero alertó por riesgos geopolíticos, tensiones con Brasil y China, y un mayor ingreso de importaciones sin controles tradicionales.

El posible acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos genera lecturas contrapuestas en el ámbito económico. Para Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior Siglo XXI, el análisis requiere cautela: "Estoy escuchando muchas lecturas exitistas, que simplifican una mirada tal vez superficial".

En diálogo con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, reconoció que el entendimiento podría ofrecer ventajas concretas. Entre ellas, mencionó "un acceso privilegiado" al principal mercado del mundo, la eventual llegada de inversiones en un contexto de desinversión local y mejores condiciones para el financiamiento externo. También señaló oportunidades para sectores de servicios y tecnología, como el software y los servicios profesionales, y una posible baja de precios para los consumidores.

Sin embargo, remarcó que existen contrapartidas relevantes. "Algunos comenzamos a preocuparnos por el impacto con el Mercosur. Brasil ya ha saltado", advirtió, y sumó a China dentro de los socios que "no ven con simpatía esta situación".

Ponce explicó que la política comercial estadounidense está hoy vinculada a su estrategia de seguridad nacional, lo que le permite al presidente Donald Trump avanzar por decreto. En contraste, recordó que en Argentina "necesitamos la aprobación parlamentaria", por lo que el proceso "no empieza ya" y deberá atravesar instancias legales obligatorias.

Ponce pidió además analizar los antecedentes de acuerdos similares firmados por Estados Unidos, como el T-MEC con México y Canadá o el CAFTA en Centroamérica. "Sirven como advertencia", subrayó, ya que si bien pueden impulsar exportaciones, también "producen desindustrialización, pérdida de soberanía regulatoria y aumentan la desigualdad con los países más débiles".

En ese sentido, puso en números la asimetría: "Estados Unidos es cuarenta veces nuestra economía", y agregó que ciertos sectores sensibles quedaron fuera del entendimiento preliminar. "Los dos elementos que más nos importaban han quedado afuera. Hay compromisos a futuro, pero ese futuro puede llegar o no".

El economista reconoció que la ampliación de cupos para productos argentinos -como la carne- es relevante: "Pasamos de 20.000 a 100.000 toneladas", aunque advirtió que eso no alcanza para compensar posibles impactos estructurales.

Otro eje central fue la dimensión geopolítica del acuerdo. Consultado sobre la exigencia de combatir prácticas comerciales desleales y respetar normas laborales, Ponce fue tajante: "Esto apunta claramente a China". Y añadió: "Hay una definición ideologizada. Tenemos un alineamiento muy fuerte y hasta nos desmarcamos del Mercosur para firmar un acuerdo de esta naturaleza, con los riesgos que implica".

En cuanto a Mendoza, destacó posibles beneficios para el sector vitivinícola, pero también alertó por efectos adversos en otras actividades: "El vino puede verse favorecido, pero también implica el ingreso de productos alimenticios de Estados Unidos que hoy se producen en la provincia".

Sumó además inquietudes por el esquema de inversiones en recursos estratégicos: "Quiero ver qué pasa con todo el tratamiento preferencial para minería, litio y tierras raras, y quedar atados exclusivamente a inversiones que vengan de Estados Unidos".

Sobre la apertura importadora, Ponce anticipó un escenario complejo para la producción local. "Es una profundización del proceso de apertura", dijo, y recordó que EE.UU. atraviesa un ciclo recesivo que lo impulsa a buscar mercados para su excedente productivo.

"Va a significar la profundización del ingreso de manufacturas", sostuvo, e incluso mencionó rubros hasta ahora poco frecuentes: "Pueden entrar aves vivas, ganado en pie, quesos".

Lo más delicado, subrayó, sería el esquema de controles sanitarios: "Entran simplemente con la aprobación de la FDA norteamericana. Ni siquiera va a participar el Senasa ni los organismos habituales".

Para Ponce, el balance sigue abierto, pero exige prudencia. "Esto debiera significar un fuerte impacto en el ingreso de muchas manufacturas y producción de origen norteamericano", concluyó, al tiempo que pidió monitorear de cerca los efectos reales del proceso de apertura.

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