Entrevista

Carlos Ponce: "La Argentina va hacia un modelo exportador con tensiones en la industria"

El economista analizó en Radio Post el posible acuerdo con Estados Unidos, advirtió sobre el impacto en la industria, proyectó un país exportador de energía y minerales y sostuvo que el futuro dependerá del rumbo político y fiscal.

C.Pérez

En su columna habitual para el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post, el economista Carlos Ponce analizó los posibles alcances de un acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos, el contexto geopolítico global y los escenarios económicos a mediano plazo. Desde el comienzo puso un límite: "Lo tienen que aprobar el Congreso tomémoslo como un proyecto", dijo, al subrayar que, a diferencia de decisiones ejecutivas en Washington, en el país cualquier entendimiento de este tipo requiere aval legislativo.

Ponce enmarcó la discusión en la disputa entre grandes potencias y relativizó el margen de acción local. "Las peleas de peso son entre Estados Unidos y China y eventualmente Rusia, Argentina no mueve la aguja", afirmó. En ese sentido, describió a la Argentina como "un país chico, pobre, porque un país que tiene el 40% de pobreza es pobre", y recordó los cambios de alineamiento internacional: "En la época de Cristina nos aliamos más a los chinos, ahora nos pegamos a Estados Unidos".

El economista también fue crítico con el Mercosur, al que consideró un proyecto frustrado. "Se pensaba que era una plataforma para tener mayor poder internacional y en la práctica resultó que solo algunos sectores puntuales comerciaron, y no mucho más. Países inestables política y económicamente: era imposible que esto funcionara", sostuvo.

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Al proyectar escenarios futuros, Ponce vinculó el rumbo económico a la continuidad del actual gobierno. "Las cosas a largo plazo, es con Milei o sin Milei; hoy pareciera que fuera con Milei", evaluó. Para él, incluso la idea de largo plazo se acortó: "Los próximos seis años para mí- es ya muy largo plazo- ¿quién predijo hace tres años la velocidad de la inteligencia artificial?".

Sobre la economía, se mostró moderadamente optimista: "Con crecer al 3% estos cuatro años ya estaremos mejor; peor no nos podría ir de lo que ya nos ha ido en los últimos años". Imaginó un país con "menos inflación" y equilibrio fiscal, apoyado en exportaciones de "minerales, energía y eventualmente alimentos".

Sin embargo, advirtió que ese perfil exportador traerá tensiones internas. "¿Quién está amenazado en este esquema? En general, la industria desde los automotores hasta la indumentaria", señaló, y agregó que el empleo industrial también quedaría bajo presión. Incluso anticipó un cambio profundo: "Dentro de cuatro o cinco años no vamos a reconocer a la Argentina".

Según describió, convivirán sectores dinámicos y otros en retroceso: "Vas a tener grandes inversiones en San Juan, en Neuquén y por otro lado sectores amenazados tratando de buscar protecciones y achicándose". Sobre la competencia externa fue tajante: "Difícil que podamos competir con los autos chinos".

Entre los posibles beneficios, mencionó un mayor acceso al crédito si se mantiene la estabilidad: "Va a reaparecer el crédito hipotecario, hoy muy poca gente saca uno"

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Ponce identificó dos debates estructurales pendientes. Uno es la reforma laboral, sobre la que dudó que salga intacta del Congreso: "Me resulta raro que varios legisladores de centro vayan a apoyar así tal cual está el proyecto, por eso, creo que en el recinto puede sufrir cambios". El otro es el sistema impositivo y la relación con las provincias. Allí fue especialmente crítico con las generalizaciones: "Cuando dicen ‘las provincias tienen que bajar el gasto', ya partieron de un tremendo error, Mendoza no tiene nada que ver con Catamarca o La Rioja".

También cuestionó la falta de señales oficiales para combatir la evasión: "El gobierno no da señales firmes, no escuché a Milei poner énfasis en eso".

Finalmente, comparó el rumbo posible con el modelo chileno: una economía abierta, con bienes importados baratos y estabilidad, pero socialmente desigual. "Vamos camino a ser parecidos a Chile", afirmó, aunque marcó una diferencia clave: "Todavía queda una mínima clase media y tenemos la educación pública y hospitales públicos de prestigio".

Para Ponce, esos activos históricos pueden ser decisivos: "Tenemos cosas del pasado que hay que mejorar mucho, pero que pueden ser la gran diferencia frente a una sociedad tan dual como la chilena".

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