Economía

Minerales estratégicos: por qué el litio y las tierras raras están en el centro de la disputa global

Las grandes potencias compiten por asegurar el suministro de insumos clave para la transición energética y la industria tecnológica, mientras Argentina busca consolidarse como jugador relevante con sus proyectos de litio y cobre.

Los recursos minerales que posee la Argentina la ubican entre los países con mayor proyección en la producción de insumos considerados estratégicos para la economía mundial. Metales como el litio y el cobre, y en menor medida el uranio y las tierras raras, forman parte de una puja creciente entre las principales potencias por su importancia para la transición energética, la seguridad industrial y el desarrollo tecnológico.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) caracteriza a los minerales críticos como aquellos metales y sustancias no combustibles que resultan indispensables para el crecimiento económico, la defensa nacional y el avance de las energías limpias, pero cuya oferta es vulnerable a interrupciones en las cadenas de suministro. En ese marco, Estados Unidos, China y la Unión Europea buscan asegurar el acceso a estos recursos para reducir su dependencia externa y fortalecer sus industrias.

Qué son los minerales críticos y las tierras raras

Dentro de la categoría de minerales críticos se incluyen metales como el cobre, central para la conducción eléctrica, y el litio, insumo esencial para las baterías que impulsan la movilidad eléctrica. Las tierras raras, en cambio, comprenden un conjunto de 17 elementos químicos -entre ellos el neodimio, el lantano y el disprosio- que se distinguen por sus propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas, fundamentales para la fabricación de motores de vehículos eléctricos, aerogeneradores y diversos dispositivos electrónicos.

Aunque su nombre sugiere escasez, estos elementos suelen hallarse dispersos en los yacimientos, lo que dificulta su explotación rentable y su posterior refinación a escala industrial. Por ese motivo, el control de la tecnología y la infraestructura para procesarlos se volvió tan relevante como el acceso a los depósitos naturales.

Cada país define qué recursos considera estratégicos. En Estados Unidos, el Servicio Geológico (USGS), dependiente del Departamento del Interior, revisa periódicamente su listado oficial de minerales críticos en función del impacto que una eventual interrupción del suministro podría tener sobre la economía y la seguridad nacional. La actualización de 2025 elevó ese inventario a 60 minerales y metales, incorporando, entre otros, al boro, cobre, plomo, carbón metalúrgico, fosfatos, potasa, renio, silicio, plata y uranio.

Ver: Las medias verdades: El mundo que se asoma y no se detiene 

Quiénes dominan la producción mundial

En el mercado del cobre, América Latina conserva un rol central: Chile lidera con cerca de un tercio de la producción global, seguido por la República Democrática del Congo y Perú. En litio, el primer puesto lo ocupa Australia, que extrae el mineral desde roca dura, mientras que Chile y Argentina se destacan en la obtención de carbonato de litio a partir de salmueras. Junto a Bolivia conforman el denominado "Triángulo del Litio", una región que concentra alrededor del 58% de los recursos mundiales.

La situación es más sensible en el caso de las tierras raras. China no solo posee cerca del 44% de las reservas globales, sino que domina la etapa de procesamiento, con alrededor del 85% de la capacidad de refinación. Países como Australia y Estados Unidos incrementaron su producción en los últimos años, aunque todavía dependen en gran medida de la infraestructura china para completar las fases finales de separación y purificación.

El papel de la Argentina

La Argentina sobresale por el volumen de recursos metalíferos aún sin desarrollar, en especial en litio y cobre, y también por la presencia de uranio. La Secretaría de Minería de la Nación actualizó en 2025 la base oficial de Recursos y Reservas Minerales, con cifras que reflejan el potencial del país: 197,9 millones de toneladas de recursos de litio y 18,6 millones en reservas; 116 millones de toneladas de recursos de cobre y 17,1 millones en reservas; y 36.483 toneladas de recursos de uranio.

Ver: Por qué el boom global de metales impulsa a la minería argentina 

A escala nacional se contabilizan 310 proyectos de minería metalífera, de los cuales 228 están enfocados en los principales minerales -oro, plata, litio y cobre-. Dentro de ese conjunto, 24 ya se encuentran en producción y otros 28 están próximos a iniciar operaciones.

En litio, el país se consolidó en los últimos años como un actor de peso: en 2024 se ubicó como el quinto productor mundial, de acuerdo con datos oficiales, y distintas proyecciones indican que podría escalar al segundo puesto en la próxima década. Esa expectativa se apoya en la magnitud de sus recursos y reservas -que representan alrededor del 20% y el 13,3% del total global-, en un presupuesto de exploración equivalente al 11,4% del gasto mundial del sector, y en un portafolio de seis proyectos en operación y otros quince en etapas avanzadas, con costos competitivos frente a sus rivales internacionales.

En cobre, pese a que la producción local cayó a niveles marginales desde 2018, se destacan iniciativas de gran escala que podrían revertir ese escenario. Entre ellas figuran Los Azules, Josemaría y Filo del Sol (Vicuña), El Pachón y El Altar en San Juan; Taca Taca en Salta; MARA (Minera Agua Rica-Alumbrera) en Catamarca; y San Jorge en Mendoza, que concentran buena parte de las expectativas de expansión futura del sector.

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