Inversiones

Morgan Stanley vuelve a mirar a Argentina como apuesta regional

El banco de inversión destacó al país junto a Brasil por el reordenamiento macro, las valuaciones bajas y el potencial en energía y materiales, aunque advirtió que persisten riesgos fiscales y políticos.

Luego de años de desconfianza sostenida, Argentina comienza a recuperar atractivo entre los grandes inversores internacionales. Así lo plantea el último informe de estrategia para América Latina de Morgan Stanley, que reincorpora al país dentro de sus preferencias regionales, en un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas, expectativas de recorte de tasas y un nuevo ciclo de inversión vinculado a la inteligencia artificial.

El análisis parte de una visión más amplia: para el banco estadounidense, América Latina atraviesa una etapa favorable luego de un prolongado rezago. En ese marco, Argentina aparece como uno de los mercados con mayor potencial de revalorización, aunque con un recorrido todavía expuesto a la volatilidad y a factores políticos sensibles.

Cambio en la percepción de riesgo

Según Morgan Stanley, el interés renovado no se apoya en un crecimiento inmediato y contundente, sino en una mejora gradual del balance entre riesgos y oportunidades. La expectativa de una reorganización macroeconómica, combinada con precios de activos históricamente bajos y un contexto internacional más amigable para los mercados emergentes, volvió a colocar al país en el radar de fondos que durante años lo evitaron.

Tras el rally registrado en los últimos meses, el banco decidió recortar parcialmente su exposición local para recalibrar la relación riesgo-retorno. Sin embargo, mantuvo posiciones selectivas en compañías con perfiles defensivos y fuerte generación de caja, especialmente en sectores ligados a la economía real.

Energía y materiales, los favoritos

Dentro de su cartera modelo para la región, Morgan Stanley conserva una marcada preferencia por los rubros de energía y materiales, donde Argentina cuenta con ventajas estructurales. En el caso energético, el foco está puesto en el desarrollo de los recursos no convencionales y en firmas capaces de expandirse incluso en entornos macro restrictivos. Para el banco, la necesidad de dólares y de inversión externa actúa como un factor disciplinador de largo plazo, más allá de los vaivenes políticos.

En materiales, la lectura es similar: la construcción, la infraestructura y la minería aparecen como canales indirectos para capturar una eventual normalización económica. Allí, Argentina es caracterizada como un "late bloomer", un jugador que llega tarde al ciclo pero con margen para sorprender si se alinean los incentivos adecuados.

Un lugar en la estrategia regional

La visión positiva sobre el país se integra a una estrategia más amplia en América Latina. Brasil continúa siendo el principal ancla de la región y Chile empieza a mostrar señales de recuperación tras un período de incertidumbre política. México, en cambio, recibe una evaluación más cauta por la presión sobre costos y márgenes.

En ese mapa, Argentina combina tres factores poco frecuentes en el resto del continente: valuaciones deprimidas, alta sensibilidad a cambios de expectativas y un peso significativo de sectores exportadores en los índices bursátiles. Esa mezcla explica por qué, aun con prudencia, el país conserva un espacio dentro del portafolio recomendado.

Valuaciones y advertencias

El informe subraya además que, mientras América Latina cotiza cerca de sus promedios históricos, Argentina todavía muestra precios que descuentan escenarios muy adversos, incluso después de las subas recientes. Para Morgan Stanley, esa brecha entre valores de mercado y expectativas abre una ventana para inversores dispuestos a tolerar volatilidad.

La entidad aclara, sin embargo, que no se trata de una apuesta sin sobresaltos. La fragilidad fiscal, la dinámica inflacionaria y la necesidad de sostener consensos políticos mínimos siguen siendo variables clave. Cualquier desviación en esos frentes, advierte el banco, podría reactivar la inestabilidad y deteriorar rápidamente la confianza recuperada.

Por eso, la estrategia es quirúrgica: pocas posiciones, bien seleccionadas y con seguimiento permanente del contexto.

La conclusión no es triunfalista, pero sí contundente: Argentina dejó de ser un mercado descartado por defecto y volvió a figurar entre las opciones de los inversores globales en busca de retornos en un mundo donde los activos tradicionales rinden menos. Para Morgan Stanley, el desafío no pasa por anticipar un milagro económico, sino por entender que los ciclos suelen cambiar antes de que los datos lo confirmen. En ese giro incipiente, el país vuelve a ocupar un lugar riesgoso, pero potencialmente rentable, dentro del mapa financiero internacional.

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