Entrevista

Bad Bunny, identidad latina y desafío político: las claves del show que incomodó a Trump

El periodista colombiano Mateo Duarte analizó el trasfondo del espectáculo del artista puertorriqueño en el Super Bowl, su nuevo disco y el impacto cultural de cantar en español en Estados Unidos: "No es solo música, es un discurso social y político".

C.Pérez

La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl desató una ola de interpretaciones políticas y culturales en Estados Unidos, en especial por su vínculo con la situación migratoria y la reacción posterior del presidente Donald Trump. Para el periodista colombiano Mateo Duarte, de Radio Caracol, el show fue una intervención cuidadosamente diseñada para ir mucho más allá del entretenimiento.

"Bad Bunny simplemente es un fenómeno, eso no se puede describir de otra forma. Tiene mucha connotación política, cultural y social. No es solo la música: la música es el medio que le permite llegar y pasar a esas otras fronteras", sostuvo Duarte en diálogo con el programa "A pesar de las llamas por " Radio Post.

Según explicó, la escenografía estuvo atravesada por referencias directas a Puerto Rico. "Él muestra su Puerto Rico. En imágenes presenta el país, pero también todos los problemas que tiene", afirmó. Entre los símbolos mencionó las plantaciones de caña y la vestimenta de los bailarines: "Ahí veíamos referencias al colonialismo y a la esclavitud. Los bailarines estaban vestidos como los jíbaros, esas personas que recogían caña".

El periodista subrayó que el mensaje político se expresó sin consignas explícitas, apoyado en canciones y recursos visuales: "Mucha gente dice que no se le entiende o que no sabe cantar, pero va mucho más allá de lo musical. Es el discurso que él quiere dar teniendo en cuenta la situación política de Estados Unidos, las políticas de Donald Trump, el tema de la inmigración y las redadas del ICE".

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Duarte también vinculó el nuevo álbum Debí tirar más fotos con una tradición latinoamericana de música contestataria. "Puerto Rico siempre ha enviado mensajes políticos. La salsa fue muy combativa y tenemos casos como Residente, que siempre fue muy político", explicó. Y agregó que, aunque el reggaetón no suele asociarse con la protesta, este disco marca una diferencia: "Es un álbum que habla de los problemas de raíz de la isla, de Puerto Rico como ese otro estado de Estados Unidos".

Entre los pasajes más contundentes citó la crítica a los apagones tras el huracán de 2017 y la alusión a Hawái: "Cuando canta ‘El apagón' arriba de las torres es una crítica a cómo no se resolvió ese problema. Y cuando aparece Ricky Martin diciendo ‘no queremos ser Hawái', hay una crítica clara a la intervención norteamericana".

Uno de los momentos más comentados fue la aparición de Toñita, histórica referente puertorriqueña en Nueva York. "Es un pilar de la comunidad. Tiene un club social en Brooklyn desde hace más de 50 años y se negó a vender la propiedad pese a la gentrificación. Cuando él canta ‘un shot de cañita en casa de Toñita, Puerto Rico se siente cerquita', está hablando de cómo la comunidad se cuida entre sí", relató Duarte.

Sobre el cierre del espectáculo, interpretó el gesto del touchdown como una celebración política: "Cuando tira la pelota y suena ‘Debí tirar más fotos' es como decir ‘lo logré, lo hice'. Se sacó el micrófono y lo tiró al piso: fue como hablarle a los gringos en otro idioma y saber que el mensaje llegó a quien tenía que llegar".

El periodista también se refirió al contexto de seguridad que rodeó al cantante. "Sí, se confirmó que estaba usando chaleco antibalas. Eso refleja lo que está pasando en Estados Unidos: es un artista latino que toma una posición y se vuelve una figura representativa", afirmó. Y añadió: "Después del show muchos decían que se paró y le habló a los estadounidenses en un idioma que ellos no entendieron".

El impacto posterior fue inmediato. "Después del halftime show subieron las reproducciones en Spotify un 470% en Estados Unidos y más del 200% a nivel mundial. También aumentaron las lecciones de español en Duolingo", enumeró.

Consultado sobre por qué Bad Bunny no canta en inglés, Duarte fue categórico: "Él nunca transicionó al inglés como lo hicieron Ricky Martin o Shakira. Se mantuvo fiel a su esencia, y eso hoy funciona porque el mercado cambió y el streaming volvió global al reggaetón".

Para el periodista, la identificación del público con el artista también explica el fenómeno: "La gente lo ve como alguien cercano. No es un cantante perfecto, y eso hace que muchos se relacionen con él".

Al final, dejó una recomendación clara: "Hay que escuchar Debí tirar más fotos. Para mí es el mejor disco de Bad Bunny. Tiene salsa, reggaetón, plena, jíbaro, dembow, y canciones muy políticas como ‘El apagón' o ‘Café con ron'. Ahí está el Bad Bunny de ahora y lo que quiere decir".

En tiempos de polarización y debates sobre identidad, Duarte concluyó que el puertorriqueño logró algo inusual en el mayor escenario televisivo de Estados Unidos: convertir un show musical en un mensaje político y cultural de alcance global.

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