Educación y tecnología

El que piensa pierde: la educación claudica ante el hipnotismo de las pantallas

En Radio Post, Daniel Ricart, director del Colegio Norbridge, analizó el impacto de la inteligencia artificial y la importancia de usarla como un herramienta en pos del desarrollo del talento infantil y juvenil en el aula.

Florencia Panello

El debate global sobre el futuro de la educación volvió a escena a partir del ensayo "Pensar se está convirtiendo en un lujo", de la periodista británica Mary Harrington, quien sostiene que, en la era de la Inteligencia Artificial y la gratificación instantánea, la capacidad de procesar ideas de forma profunda y autónoma está quedando reservada para una élite, mientras que el resto de la población se sumerge en un consumo pasivo de contenidos pre-digeridos por algoritmos.

Tomando ese planteo como disparador, el director del Colegio Norbridge, Daniel Ricart, reflexionó en Radio Post sobre los desafíos actuales del sistema educativo.

El uso de las pantallas en tiempos educativos sigue en revisión, aunque el efecto ya lo siente toda la población.

Ricart contó que participó recientemente en el Foro de Davos, donde -según relató, referentes empresariales expusieron qué tipo de egresados esperan del sistema educativo. "La línea que nos bajaron es: dejen de enseñar contenidos; el contenido ya está en la inteligencia artificial y en el celular. Enséñenles a pensar", afirmó. En ese sentido, sostuvo que las habilidades como la autonomía, la capacidad de análisis y la toma de decisiones son hoy más relevantes. 

A su entender, la inteligencia artificial y los dispositivos digitales no deben verse como amenazas, sino como "herramientas" cuyo valor depende del uso que se les dé. 

El modelo Norbridge

En el Norbridge, explicó, aplican un modelo pedagógico inspirado en "Ad Astra" de Elon Musk, con fuerte énfasis en el aprendizaje por proyectos, el análisis de errores y el trabajo colaborativo entre estudiantes que no necesariamente comparten edad cronológica, sino intereses y motivaciones. Las evaluaciones tradicionales, dijo que fueron reemplazadas por procesos multidisciplinarios que observan el desarrollo del alumno más que un resultado puntual.

También destacó la importancia de enseñar a interactuar críticamente con la inteligencia artificial. "Hay que enseñarles a preguntar", remarcó, al tiempo que advirtió sobre el uso excesivo de la tecnología con fines exclusivamente recreativos, puede afectar vínculos personales y hábitos cognitivos.

Caída en la lectura 

Ricart consideró que la disminución del hábito lector ya está teniendo consecuencias culturales y cognitivas en niños y adolescentes. "El lenguaje, la lectura y el debate son los vehículos con los que transportamos nuestras ideas", subrayó.

En el plano estructural, el director propuso cambios de política educativa, entre ellos la publicación de mediciones de calidad institucional para que las familias puedan elegir escuela con información clara. En ese marco, planteó reemplazar el esquema actual de subsidios a la educación privada por un sistema de vouchers destinado directamente a los padres, quienes decidirían dónde matricular a sus hijos según el perfil educativo de cada institución.

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