Therian

El fenómeno Therian bajo la lupa profesional

La psicóloga Aldana Ferreira analizó en Radio Post la tendencia de jóvenes que adoptan conductas animales: una búsqueda de identidad marcada por lo viral y advirtió sobre los riesgos de la burla y la estigmatización.

Florencia Panello

En medio de la viralización en redes sociales de videos y publicaciones sobre jóvenes que se visten, se comportan o se identifican con animales, conocidos como Therian, la psicóloga Aldana Ferreira analizó el fenómeno en una entrevista con Radio Post y llamó a comprenderlo desde una mirada psicológica y social antes que patologizarlo.

Para comenzar, veamos:

Qué son los therians

La palabra viene de teriantropía (del griego therion, animal, y anthropos, hombre). A diferencia de alguien que simplemente tiene un animal favorito, un therian siente que su identidad interna no es 100% humana.

Los jóvenes therians practican comportamientos relacionados con el animal con el que se sienten identificados, que consiste en correr, saltar y caminar en cuatro patas imitando los movimientos. 

Autopercepción vs. identificación 

La especialista señaló que es clave distinguir entre "autopercibirse" e "identificarse". Mientras el primer concepto implica una autodefinición profunda del ser "yo me autopercibo, yo siento que soy"; el segundo se relaciona con la adopción de rasgos, conductas.  

El rol de internet

La psicóloga planteó que muchas de estas expresiones nacen en entornos virtuales y luego se trasladan a la vida cotidiana, potenciadas por influencias culturales globales, especialmente asiáticas. 

A su vez, interpretó que la adopción de conductas asociadas a animales puede estar vinculada con emociones más primitivas, que forman parte de procesos internos frecuentes en la adolescencia y tienen que ver con "cómo se vive en sociedad". 

La burla y el rol de los padres

Consultada por las reacciones sociales, Ferreira advirtió sobre la tendencia a ridiculizar a quienes participan de esta práctica. "Hay mucha burla y memes. Pero es un llamado a no propiciar eso: su modo de expresión también es válido", remarcó.

No obstante, aclaró que los adultos deben mantener una actitud atenta y dialogante. "No hay que escandalizarse, pero sí escuchar y entender qué les pasa, por qué lo hacen. Generalizar que todos están fuera de la realidad no corresponde, aunque tampoco se puede descartar que en algún caso haya algo más profundo", señaló.

Finalmente, Ferreira planteó que el punto de alerta no está en la expresión simbólica sino en el impacto funcional. "Hay que ver si estos chicos realmente viven todo el tiempo como animales en sus casas. Si eso ocurriera, ahí sí hablaríamos de que algo está pasando", concluyó.

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