Economía

FATE cierra su histórica planta y deja sin empleo a más de 900 trabajadores

La fabricante de neumáticos, con más de 80 años de trayectoria y única del sector con capitales nacionales, cesó hoy su actividad en Virreyes. Arrastraba pérdidas por más de U$D 30 millones en el primer semestre de 2024 y advertía que necesitaba hasta U$D 45 millones para sostener la operación.

FATE, una de las tres productoras de neumáticos que operaban en la Argentina, anunció este miércoles 18 de febrero el cierre definitivo de su planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y el despido de más de 900 empleados. La compañía comunicó la decisión a primera hora de la mañana a clientes, proveedores y a su personal, y aseguró que abonará la totalidad de las indemnizaciones correspondientes.

"FATE S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires", informó la empresa en un comunicado firmado por su directorio. La decisión, señalaron, responde a "los cambios en las condiciones de mercado".

En el mismo texto, la firma reivindicó su trayectoria industrial: "A lo largo de más de ocho décadas, FATE construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad. Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, los Estados Unidos y América latina".

Además, destacó su identidad como empresa nacional: "FATE es una empresa de capitales argentinos que, durante más de 80 años, generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompaña en los desafíos que se presenten hacia adelante". Y cerró el comunicado con un mensaje de despedida: "Expresamos nuestro profundo agradecimiento a quienes nos acompañaron en este recorrido: nuestros colaboradores, clientes, proveedores y a todos aquellos que confiaron en nuestra industria".

La compañía había sido fundada en 1940 por Leiser Madanes, abuelo de su actual accionista principal, Javier Madanes Quintanilla, también titular de Aluar. Tras comenzar con la fabricación de productos de caucho en una planta de 1000 metros cuadrados en Saavedra, dio el salto a la producción de neumáticos en 1945. En 1956 selló un acuerdo de asistencia tecnológica con la estadounidense General Tire -luego adquirida por Continental- que impulsó la construcción de su planta de San Fernando desde 1960, inicialmente de 47.000 m2.

En 1969 fabricó el primer neumático radial para autos del país y se convirtió en proveedor de equipo original. En 1981 produjo el primer radial con cintura de acero en la Argentina. Durante los años '90 expandió su capacidad hasta 1,73 millones de cubiertas anuales -más tarde ampliada hasta 5 millones-, inició exportaciones a Europa en 1993 y firmó acuerdos con Michelin y Continental para el mercado local. En 2003 comenzó a producir neumáticos radiales de acero para camiones y ómnibus con tecnología alemana.

El deterioro comenzó a evidenciarse con fuerza en 2019, cuando la empresa recortó 450 puestos y activó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), en un contexto de creciente ingreso de neumáticos importados, especialmente desde China, y tras acumular tres balances consecutivos en rojo. Ese mismo año, el 25 de abril, los accionistas realizaron aportes irrevocables por $ 1989,75 millones -más de u$s 45,5 millones al tipo de cambio de entonces- para más que duplicar el capital social hasta $ 2653 millones.

La situación volvió a tensionarse en 2021 y 2022, primero por las restricciones cambiarias que dificultaban el pago anticipado de insumos importados y luego por el prolongado conflicto sindical que paralizó la producción entre mayo y octubre de 2022. Las empresas del sector advertían entonces que la productividad era 25% inferior a la de otros países de la región, en especial Brasil, lo que hacía inviable competir en un mercado globalizado.

En julio de 2024, ya bajo la gestión de Javier Milei, FATE volvió a solicitar la apertura de un PPC ante la abrupta caída de ventas y la pérdida de mercados externos tras el conflicto gremial. "La persistente falta de competitividad en los costos, sumada a la brusca caída de la demanda interna en un 30 por ciento, origina nuevamente fuertes pérdidas desde fines del año pasado", había señalado entonces.

Sólo en el primer semestre de 2024, la empresa registró pérdidas por más de U$D 30 millones. En ese marco, anunció cerca de 200 despidos en mayo "para ajustar su estructura a la nueva realidad" y explicó que debía "adecuar sus operaciones productivas al contexto de los mercados, optimizando sus niveles de producción, esquema de turnos, dotaciones y otras medidas tendientes a mejorar la competitividad".

La firma atribuyó sus dificultades a una combinación de factores: sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación laboral, baja productividad, ausentismo y elevada conflictividad gremial. Según sostuvo, esos elementos encarecían de manera significativa el costo final de sus productos frente a otros países productores.

En las últimas semanas, mientras el sindicato denunciaba atrasos salariales y cuestionaba la reducción de personal mediante acuerdos individuales, la empresa evaluaba una nueva capitalización que requería hasta U$D 45 millones para sostener la operación, un monto similar al aporte realizado en 2019. Finalmente, esa inyección no se concretó y el directorio resolvió cerrar la planta, poniendo fin a una de las marcas industriales más emblemáticas del país.