Conflicto

Fate condiciona la reapertura a la salida del gremio y mantiene su plan de cierre

La firma producirá con stock mínimo durante la conciliación obligatoria y luego avanzaría con las indemnizaciones.

La fábrica de neumáticos Fate volverá a poner en marcha sus instalaciones en San Fernando únicamente para cumplir con la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno nacional. Será una reapertura transitoria, condicionada a que el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna) abandone la ocupación de la planta. Según fuentes empresarias, una vez cumplidos los 15 días que fija la medida oficial, la compañía avanzará con el cierre definitivo y el pago de indemnizaciones.

En la práctica, la actividad será mínima. La producción se limitará a utilizar los pocos insumos disponibles en stock, sin nuevas compras ni inversión adicional. El objetivo, admiten en la empresa, es cumplir con la formalidad administrativa, abonar los salarios correspondientes al período de conciliación y evitar eventuales litigios judiciales.

La decisión se da en un contexto político sensible. El Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello dispuso la conciliación por 15 días para retrotraer la situación al momento previo al conflicto, en plena discusión de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, que espera sanción definitiva en el Senado. En paralelo, la Provincia de Buenos Aires también dictó una medida similar, reflejando la dimensión política del caso.

Desde el Ejecutivo sostienen que la conciliación suspende los despidos durante el plazo establecido y obliga a las partes a negociar. Sin embargo, reconocen que no implica una reincorporación efectiva ni garantiza continuidad productiva más allá de ese lapso.

En Fate aseguran que la determinación de cerrar está tomada. Las indemnizaciones de los 920 empleados quedaron momentáneamente en suspenso, pero podrían abonarse una vez vencido el período de conciliación. Incluso recuerdan que la empresa cuenta con cuatro días para efectuar los pagos si la situación retorna al escenario previo al dictado de la medida.

El trasfondo del conflicto excede lo coyuntural. La compañía arrastra pérdidas desde hace años, atravesó procesos preventivos de crisis en 2019 y 2024 y opera apenas al 30% de su capacidad instalada. Aun con esa producción reducida, el balance continuó en rojo y debió ser sostenido por aportes de sus accionistas.

La apertura de importaciones agravó el escenario: actualmente, el 74% del mercado local de neumáticos está abastecido con productos del exterior, lo que, según la firma, torna inviable competir en igualdad de condiciones. A eso se suman la caída del consumo interno y dificultades para ganar productividad exportadora.

En la empresa también cuestionan la conflictividad sindical y la resistencia a cambios en turnos y procesos de tecnificación. Del lado gremial, en cambio, denuncian un proceso de vaciamiento y exigen la continuidad de la producción.

Mientras el Gobierno busca contener el impacto social en medio del debate por la reforma laboral, la reapertura aparece como una tregua transitoria. Sin nuevas inversiones ni plan de relanzamiento, los próximos 15 días se perfilan como un compás de espera antes de una definición que, puertas adentro de la compañía, dan por irreversible.

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