Crisis turística

Malargüe: El paraíso de lo ilegal y la apología del abandono

Horacio Marinaro cuestiona la respuesta oficial ante la caída turística y advierte que la tolerancia a la actividad ilegal, la falta de controles y la ausencia de estrategia están deteriorando la competitividad del destino y golpeando al sector formal.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

 La reciente respuesta de la Secretaría de Desarrollo Económico ante la crisis turística en Malargüe no es solo una declaración pública; es una rendición incondicional ante la informalidad. Bajo el poético manto de la transformación y los "nuevos hábitos", lo que se esconde es la legalización de hecho de la competencia desleal.

Escuchar a los funcionarios locales hablar de nuevos hábitos de consumo para justificar la caída del turismo en Malargüe es, por lo menos, un ejercicio de creatividad digno de un premio. Según la mirada oficial, no es que falte promoción o que la informalidad nos esté devorando; es que el turista cambió.

Decir que la informalidad es una tendencia mundial es una verdad a medias, ES La falacia de la adaptación. En las ciudades que funcionan, esa tendencia se regula y tributa (en Italia es así). Llamarlo "proceso de transformación" suena a eufemismo para no admitir que el municipio no tiene la capacidad (o la voluntad) de fiscalizar.

Fomentar o tolerar el turismo de motorhomes sin infraestructura adecuada y los alojamientos "blue" baja el nivel del destino, corremos el peligro de la precariedad y Malargüe corre el riesgo de pasar de ser un destino de aventura y excelencia a uno de "pasada" y servicios baratos.

Mientras los hoteleros hablan de "supervivencia", el discurso oficial habla de "hacer estudios de mercado", eso habla de la Desconexión con el sector. Lo cierto es que el privado necesita soluciones hoy; el funcionario propone teorías para mañana. Es evidente que Hay distintos tiempos.

Resulta casi tierno y hasta emotivo que se les pida repensar estrategias mientras cualquier vecino con un colchón extra y conexión a Wi-Fi se convierte en "hotelero" de la noche a la mañana, sin pagar Ingresos Brutos, sin seguros de responsabilidad civil y sin pasar una sola inspección de bomberos. ¿Eso es adaptarse al mercado o es simplemente dejar que el sector registrado se hunda mientras el municipio mira para otro lado?

La funcionaria, dice que la informalidad es una tendencia mundial. Lo que olvida mencionar es que, en el resto del mundo, los estados serios le ponen nombre, apellido y una tasa impositiva a esa tendencia. Aquí, en cambio, la respuesta oficial es invitar al privado, ese que paga sueldos y tasas municipales a preguntarse qué les ofrece a los adolescentes. La respuesta es simple: el privado ofrece calidad y legalidad, pero no puede competir contra el vale todo.

El mensaje para el inversor es desalentador, si haces las cosas bien, te cargamos con controles y te pedimos que "seas promotor de tu lugar". Si las haces por izquierda, son parte de una "tendencia global" y no te molestamos.

Malargüe tiene atractivos de clase mundial, pero su gestión turística parece estar operando en modo "turismo de supervivencia". Si el plan es convertirnos en un gran estacionamiento de motorhomes y un catálogo infinito de casas clandestinas, entonces vamos por el camino correcto, solo habrá que pedirles asesoramiento a algunos funcionarios. Pero está más que claro no lo llamen desarrollo económico; llámenlo como es, el sálvese quien pueda. Un dato de la realidad, Malargüe NO tiene la infraestructura para que los motorhome acampen, lo hacen en plena plaza central o en la calle Esquivel Aldao.

A propósito, tal vez y solo tal vez el HCD debería citarlo al actual director, que se toma vacaciones en plena crisis del sálvense que pueda, y si sabe algo de quien son los propietarios de los domicilios que figuran en las pagina habilitadas y en las clandestinas también. Sí porque hay paginas clandestina también, me pregunto ¿el municipio lo sabe?, algunos privados aseguran que sí y que supuestamente hay gente que manipulan el "tema" y que redireccionan los llamados a los clandestinos.

El turista cambió, pero los impuestos que paga el hotelero registrado siguen siendo los mismos, y eso es muy curioso. El nuevo hábito parece ser que el Estado municipal se convirtió en un espectador de lujo. Mientras el sector privado habilitado intenta mantenerse a flote cumpliendo con cuanta tasa y control se le cruza, el municipio les receta "estudios de mercado". Eso me recuerda que es como pedirle a un náufrago que analice la salinidad del agua en lugar de tirarle un salvavidas.

Llamar tendencia mundial al hecho de que cualquiera alquile un colchón sin declarar ingresos ni garantizar seguridad, es casi una apología del delito fiscal, es lo más parecido a la naturalización de la clandestinidad. Si la estrategia para combatir la informalidad es convocar a que se inscriban (por favor, si tienen ganas), mientras el prestador registrado queda como el único tonto que paga la fiesta.

Lo que para el municipio es una tendencia, para el comerciante honesto es una competencia desleal, entonces estamos ante una gestión que no solo es incompetente, sino que es participe necesario del deterioro de la calidad del destino.

Malargüe no necesita funcionarios que nos expliquen por qué nos va mal basándose en que no hay plata en el bolsillo, Eso ya lo sabemos, necesita funcionarios que funcionen. Solicitamos una gestión que entienda que el turismo no es un fenómeno místico que ocurre por azar, sino una industria que se defiende con garras, con controles estrictos a los ilegales y con una promoción que no se limite a ir a sacarse fotos a Chile.

Recordemos algo, La inacción de hoy es el fracaso de mañana. No falta mucho para la temporada de invierno y el tiempo es el único recurso que la gestión no puede recuperar. "¿Qué van a decir en julio? ¿Que la nieve también es un "cambio de hábito" o que la falta de turistas es culpa del clima? ¿Que la falta de nieve es un "cambio cultural" o que los hoteles vacíos son culpa del algoritmo de Booking? Malargüe, Necesita soluciones hoy, no explicaciones en temporada alta.

Evoquemos unos de los reclamos de los prestadores es el tema aéreo. El argumento de que "el municipio no tiene una aerolínea" es una verdad de Perogrullo que esconde una carencia política alarmante. Hoy, un destino internacional como el nuestro depende exclusivamente del estado de la ruta o de la autonomía del tanque de combustible de quien se anima a venir por tierra.

Estamos condenados al turismo de cercanía, el más golpeado por la crisis nacional, simplemente porque no hubo una estrategia seria de conectividad. El silencio en la pista del aeropuerto es el eco de una gestión que se rindió antes de dar la batalla.

Un detalle final, Sabemos que el Intendente no pilotea aviones, pero su función primordial es gestionar.

La gestión política se mide por el éxito en abrir puertas en Mendoza y Buenos Aires, por la capacidad de lobby y por la agresividad comercial para que Malargüe no desaparezca del mapa aéreo.

Vale la pena recordar que la gestión no es un deseo, es un resultado.

En conclusión, Si el plan es esperar a que el turista se adapte a nuestra desidia, la responsabilidad no será del mercado, sino de quienes, teniendo la lapicera, decidieron no usarla para solucionar la crisis.

En definitiva, ante estos conflictos internos, me recuerda a dos grandes películas "Durmiendo con el enemigo" y la "Guerra de los Roses".

Para gestionar la decadencia no hace falta presupuesto, solo hace falta seguir haciendo lo mismo que ahora: "NADA."

Ver: Mendoza sentada sobre un cofre de oro: la hipocresía de ser pobres por decreto. 

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