Récord histórico de producción petrolera en enero
Argentina, con Neuquén y Vaca Muerta a la cabeza, alcanzó los niveles más altos de extracción de crudo desde el inicio de la actividad hidrocarburífera, impulsados por el shale oil y en la antesala de nuevas obras de infraestructura.
El 2026 comenzó con un triple récord para la industria petrolera. En enero, Argentina, Neuquén y Vaca Muerta registraron los niveles más altos de producción de crudo de su historia. Los datos oficiales, surgidos de las declaraciones juradas ante la Secretaría de Energía de la Nación, confirman un nuevo salto de escala del sector.
La producción nacional promedió 872.966 barriles diarios, la cifra más elevada en 119 años de actividad hidrocarburífera, desde el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia. El volumen implicó una suba mensual del 0,49% respecto de diciembre y un incremento interanual de más de 115.000 barriles por día, un crecimiento que se explica casi en su totalidad por los desarrollos no convencionales.
En ese contexto, Neuquén alcanzó un nuevo máximo histórico con 610.714 barriles diarios, un 1,57% más que en diciembre y un 32% por encima del registro de enero del año pasado. La provincia consolida así su rol como principal jurisdicción productora del país, sostenida por el avance de los bloques shale y la concentración de inversiones y equipos de perforación.
El petróleo no convencional de Vaca Muerta fue el principal motor del crecimiento. En enero, la formación produjo cerca de 590.000 barriles diarios, casi 12.000 más que el mes previo, y explicó el 67% de toda la producción nacional. De este modo, el shale no solo compensó la caída del convencional, sino que explicó la totalidad del aumento neto del sistema.
El salto productivo se dio además en un escenario de cambios regulatorios. En las últimas semanas, el Gobierno nacional extendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones al sector petrolero, con el objetivo de impulsar proyectos de exportación y ampliar la infraestructura, en un momento en el que el desafío central ya no es solo producir más, sino evacuar y colocar mayores volúmenes en los mercados internacionales.