Salud

Mal humor desde la mañana: cuándo puede ser un síntoma de burnout

Especialistas advierten que empezar el día laboral sin energía ni motivación no siempre es apatía: puede reflejar agotamiento emocional y afectar a todo el equipo.

Cada vez es más común que trabajadores arranquen la mañana con fastidio, desgano o cansancio incluso antes de abrir la computadora o saludar a sus compañeros. En redes sociales y ámbitos corporativos, este estado ya circula con un nombre propio: shift sulking, algo así como "mal humor de turno".

La expresión no surge del ámbito académico, pero describe una vivencia frecuente: estar físicamente en el trabajo, aunque emocionalmente desconectado. La persona cumple horario, pero sin entusiasmo ni energía, con irritabilidad o agotamiento desde el inicio de la jornada.

Para Michael Baynes, CEO de Clarify Capital, este comportamiento puede interpretarse como una forma de desconexión laboral. En declaraciones a Forbes, lo definió como "agotamiento en uniforme", una manifestación cercana a la llamada "renuncia silenciosa", en la que el empleado sigue presente, pero reduce su implicación al mínimo indispensable.

Un estado que impacta en todo el equipo

Aunque pueda parecer un problema individual, los especialistas señalan que el clima emocional en el trabajo es contagioso. Los equipos funcionan como sistemas interconectados en los que el estado de ánimo de uno influye en los demás.

Cuando alguien inicia el día visiblemente frustrado o exhausto, ese tono puede replicarse en el entorno. A este fenómeno se lo conoce como "contagio emocional": de manera inconsciente, las personas tienden a sincronizarse con las emociones predominantes a su alrededor.

Las consecuencias no se limitan al humor general. Puede disminuir la energía colectiva, caer la productividad y resentirse el compromiso. Según Baynes, el impacto incluso trasciende la dinámica interna: afecta la experiencia del cliente y el rendimiento general. Además, advierte que este tipo de señales suelen ser un síntoma tardío de culturas organizacionales descuidadas.

No es solo falta de descanso

Detrás del llamado shift sulking no suele haber únicamente una mala noche de sueño. En muchos casos, responde a un desgaste acumulado que combina factores físicos y emocionales.

Entre los desencadenantes más habituales se encuentran:

La disponibilidad constante fuera del horario laboral.

Jornadas extensas o con horarios impredecibles.

Equipos reducidos que sobrecargan tareas.

Metas poco claras o que cambian con frecuencia.

La percepción de que el trabajo nunca se termina.

A estos elementos pueden sumarse situaciones personales que intensifican la sensación de agotamiento y dificultan la recuperación.

El fenómeno se observa con mayor frecuencia en generaciones más jóvenes, como millennials y centennials, que priorizan el equilibrio entre vida personal y trabajo y muestran menor tolerancia frente a entornos rígidos o excesivamente demandantes.

Cuando deja de ser algo aislado

Si no se identifica a tiempo, el mal humor matinal puede naturalizarse y convertirse en parte del clima organizacional. En ese punto, el problema deja de ser individual para transformarse en estructural.

Los especialistas recomiendan prestar atención a las señales tempranas de desgaste y generar espacios de diálogo. Una mejor planificación de tareas, objetivos claros, dotaciones adecuadas y políticas que promuevan el bienestar pueden contribuir a revertir el proceso.

En un contexto de hiperconectividad y alta exigencia, empezar cada día laboral sin motivación no debería leerse solo como una cuestión de actitud. Puede ser la advertencia de que cuerpo y mente vienen funcionando demasiado tiempo al límite.

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