Entrevista

Villagra: "La reforma aclara las geoformas, pero deja dudas sobre el resto del ambiente periglacial"

El director del IANIGLA Pablo Villagra explicó en Radio Post los cambios votados en el Senado, defendió el Inventario Nacional de Glaciares y advirtió que parte del hielo subterráneo podría quedar sin protección específica. También alertó por la falta de presupuesto para continuar los relevamientos.

La modificación de la Ley de Glaciares aprobada en el Senado abrió un nuevo escenario de debate técnico y político. En ese contexto, el director del IANIGLA, Pablo Villagra, explicó el alcance de los cambios y planteó interrogantes sobre la protección del ambiente periglacial.

Villagra comenzó por aclarar el rol del instituto -con sede en Mendoza y dependiente del CONICET, la Universidad Nacional de Cuyo y la Provincia-: su única responsabilidad legal es realizar el Inventario Nacional de Glaciares. "No somos autoridad de aplicación ni autoridad competente", subrayó durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post.

El inventario fue publicado en 2018 en el Boletín Oficial y está disponible para consulta pública con mapas y datos descargables. El trabajo se desarrolló entre 2013 y 2017, incluyó análisis satelital y 366 días de trabajo de campo en los que se verificaron 1.840 glaciares. Luego tuvo dos años de revisión por especialistas internacionales y por el Ministerio de Ambiente. Frente a críticas por demoras, Villagra fue categórico: "Se hizo en tiempo y forma" y representa "un orgullo" para el instituto.

Sobre la reforma votada, explicó que hubo una propuesta inicial y que durante el debate en el Senado se incorporaron modificaciones adicionales. El eje de los cambios apunta a precisar el alcance de la protección en el ambiente periglacial.

La nueva redacción mantiene bajo resguardo las geoformas periglaciales inventariadas, como los glaciares de escombros -que pueden contener entre 60% y 70% de hielo mezclado con material rocoso-. El punto que genera dudas señaló, es qué ocurrirá con el resto del ambiente periglacial: sectores donde existe hielo subterráneo no visible. "A primera vista, podría quedar sin protección específica más allá de la evaluación de impacto ambiental", advirtió, aunque aclaró que aún necesita analizar en detalle el nuevo texto.

Villagra explicó que el ambiente periglacial comprende zonas de alta montaña donde los suelos atraviesan ciclos de congelamiento y descongelamiento, generalmente por encima de la cota de cero grado. Allí pueden existir geoformas visibles, hielo subterráneo o suelos congelados con menor contenido de agua. Todos, dijo, cumplen una función hídrica.

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En ese sentido, marcó la diferencia entre reserva y aporte. Un cuerpo de hielo puede actuar como reserva estratégica a largo plazo si permanece congelado, o como fuente efectiva de agua cuando se derrite. En Mendoza, remarcó, esa distinción es clave: en años secos, hasta el 50% del caudal del río Mendoza puede provenir del aporte glaciar y no del deshielo nival. "Hay años en que no podríamos haber producido sin los glaciares", afirmó.

Uno de los cambios centrales es el reemplazo del concepto de "relevancia hídrica" por el de "reserva estratégica" o "función estratégica". Para Villagra, la noción de relevancia era "muy subjetiva" y podía depender del contexto. Sin embargo, todavía no está claro cómo se interpretará técnicamente la nueva formulación.

La reforma mantiene la potestad de las provincias como autoridades competentes y establece que deberán aplicar "criterios técnicos científicos" para definir intervenciones en zonas periglaciales. El director del IANIGLA señaló que no todas las jurisdicciones cuentan con equipos especializados en glaciología. Algunas, como San Juan, sí los tienen; otras no. En esos casos, el instituto puede intervenir técnicamente, aunque la decisión final es provincial. "Esperemos que nuestra opinión sea considerada", sostuvo.

Consultado por el Distrito Minero Malargüe, indicó que no toda el área se superpone con glaciares o geoformas inventariadas. En los casos en que sí ocurre, el IANIGLA emite dictámenes sectoriales indicando la presencia de ambiente glacial o periglacial. La modificación de la ley podría facilitar intervenciones en ciertos sectores, aunque evitó especular sobre la estrategia política del gobierno provincial.

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Villagra valoró como un avance que se haya reincorporado el carácter de bien público de los cuerpos de hielo. Pero advirtió sobre un problema estructural: la ley no prevé un presupuesto específico para el Inventario Nacional de Glaciares. En los últimos dos años el instituto sufrió recortes y en 2025 no pudo realizar una de las campañas de campo previstas por falta de fondos.

"El inventario se sigue haciendo con los recursos que tenemos", aseguró. Pero dejó en claro que la discusión no es abstracta: "El agua que tomamos viene de la nieve o de los glaciares. Y en los años secos, el glaciar es fundamental".

Editó Carina Pérez

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