Drones en la Vendimia: cómo se diseñó el espectáculo aéreo que sorprendió al público
El responsable del show explicó en Radio Post que el despliegue con 500 drones llevó más de tres meses de trabajo, involucró a más de 20 personas y fue pensado para representar símbolos de Mendoza y los 90 años de la fiesta.
El espectáculo de drones que cerró el Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia dejó una de las imágenes más impactantes de la edición 2026. Detrás de las figuras iluminadas que se proyectaron sobre el cielo del teatro griego Frank Romero Day hubo más de tres meses de trabajo, un equipo técnico internacional y una compleja coordinación tecnológica.
Así lo explicó Walter Buchholz, representante de la empresa Ilumax Artistic Development y responsable del operativo, en una entrevista del programa "A pesar de las llamas" por Radio Post donde detalló cómo se diseñó y ejecutó el show que combinó tecnología, arte y símbolos de la historia mendocina.
Según relató, el proceso comenzó con reuniones junto al equipo de Cultura de la provincia, que convocó a la empresa para desarrollar el espectáculo. La idea fue construir un relato visual que reflejara algunos de los elementos más representativos de Mendoza y de la propia fiesta vendimial.
"Se buscó mostrar aspectos vinculados a la historia de la provincia y de la Vendimia. Por eso aparecieron figuras como la Virgen, el General San Martín o la primera reina, además de referencias al Día de la Mujer y a los 90 años de la celebración", explicó.
El resultado fue una serie de imágenes luminosas que aparecieron sobre el cielo mendocino y que pudieron verse desde distintos puntos de la ciudad.
500 drones en el aire
El espectáculo se realizó con 500 drones luminosos y 10 drones pirotécnicos, que generaron efectos de fuego artificial en momentos puntuales del show, como la coronación de la reina y la representación del aniversario de la fiesta, desde 1936 hasta 2026.
La cantidad de drones disponibles influye directamente en el nivel de detalle que pueden alcanzar las figuras. "No es lo mismo trabajar con 50 o 100 que con 500. Cuanto mayor es la cantidad de equipos, más complejas pueden ser las imágenes que se forman en el aire", explicó el especialista.
Cada uno de estos dispositivos actúa como un pequeño helicóptero programado para moverse de manera coordinada. Las figuras se forman mediante movimientos sincronizados en tres dimensiones, sin que los drones colisionen entre sí.
Una coreografía tecnológica
El proceso de diseño es similar al de una coreografía. Primero se define qué imágenes se quieren mostrar y luego se trabaja en programas específicos que permiten evaluar si esas figuras pueden realizarse técnicamente.
En ese software se calculan las trayectorias, los tiempos de transición entre figuras y la velocidad de desplazamiento de cada dron. Esto permite verificar si la secuencia es viable antes de llevarla al campo de vuelo.
"La programación tiene que considerar que son cientos de equipos moviéndose al mismo tiempo en tres dimensiones, cada uno con tiempos y velocidades específicas", explicó Buchholz.
Solo la elaboración y prueba de cada imagen puede demandar varios días de trabajo antes de integrarla al espectáculo completo.
Un operativo complejo
El despliegue técnico también requiere una logística importante. Para el espectáculo de Vendimia participó un equipo internacional de seis especialistas, al que se sumaron técnicos argentinos y personal de apoyo.
En total, el operativo involucró entre 20 y 25 personas de forma directa, además de equipos de seguridad, bomberos, logística, audio y coordinación técnica.
Entre los pasos necesarios para realizar el espectáculo se incluyen:
La gestión de permisos ante organismos aeronáuticos, como la ANAC.
La reserva temporal del espacio aéreo donde se realiza el vuelo.
El traslado e importación temporaria del equipamiento.
La programación de los drones y las pruebas previas.
La coordinación con seguridad, bomberos y producción del evento.
Un despegue lejos del teatro griego
Aunque muchos espectadores imaginaron que los drones partían desde el interior del teatro griego, el punto de despegue estaba en realidad a varios cientos de metros del lugar del espectáculo.
Los equipos se instalaron en canchas deportivas ubicadas en el DAD que funcionó como pista de lanzamiento. El área fue completamente cerrada y controlada para garantizar que no hubiera personas debajo de la trayectoria de los drones.
Desde allí, los dispositivos volaron hasta el área del anfiteatro para desarrollar las figuras visibles sobre el público.
Gracias al equipamiento utilizado, las imágenes pudieron verse con claridad hasta a tres o cuatro kilómetros de distancia, siempre que no hubiera obstáculos como edificios o árboles.
Tecnología que llegó para quedarse
El despliegue tecnológico dejó abierta la posibilidad de que en futuras ediciones de la Vendimia los drones no solo aparezcan como cierre del espectáculo, sino también integrados a otras escenas del acto central.
Según el especialista, la tecnología permite incluso desarrollar experiencias interactivas o coreografías sincronizadas con la música y la escenografía.
"El dron puede ser un elemento más dentro del lenguaje artístico del espectáculo", explicó.
Después del impacto que generó el show en el cielo mendocino, muchos coinciden en que esta tecnología podría convertirse en una nueva tradición dentro de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Editó Carina Pérez