La guerra en Medio Oriente complica a Argentina: "En un mundo convulsionado es mucho más difícil conseguir financiamiento"
El economista Carlos Ponce analizó en Radio Post el impacto del conflicto internacional en la economía argentina, desde el encarecimiento del petróleo hasta las dificultades para acceder a crédito externo. También habló de inversiones, infraestructura y de la crisis estructural que atraviesa la vitivinicultura.
La escalada del conflicto en Medio Oriente podría tener consecuencias directas sobre la economía argentina en un momento especialmente delicado: cuando el Gobierno intenta recuperar acceso al financiamiento internacional y atraer inversiones para sostener su programa económico.
Así lo analizó el economista Carlos Ponce en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, en la que advirtió que un escenario global inestable complica los planes financieros del país y puede alterar las proyecciones económicas del Gobierno.
"Esto le hace daño, mucho daño a Argentina", señaló. Y explicó por qué: "Argentina necesita un mundo tranquilo para poder volver a colocar deuda y refinanciar sus compromisos, particularmente los vencimientos que tiene este año".
El economista sostuvo que la incertidumbre internacional llega en un momento clave para el país. "Mientras el mundo esté convulsionado, esto cambia todos los planes", afirmó. En su visión, la estrategia oficial depende en gran medida de que los mercados internacionales mantengan condiciones favorables para el crédito.
Petróleo, inflación y tasas
Uno de los primeros efectos del conflicto se refleja en el precio del petróleo. La suba del crudo suele trasladarse rápidamente al costo de los combustibles y, en consecuencia, a la inflación.
"El precio de los combustibles tiene un peso importante en el índice de precios", explicó Ponce. Según sus estimaciones, "si la nafta aumenta un 10%, el IPC puede subir entre 0,8 y un punto".
Ese impacto puede alterar el sendero de desaceleración inflacionaria que proyecta el Gobierno. El economista recordó que el presidente Javier Milei anticipó que la inflación podría comenzar con cero hacia mitad de año, aunque el mercado tiene previsiones más moderadas.
"El presidente se jugó a que la inflación va a empezar con cero en julio o agosto, pero los pronósticos del mercado están más cerca de 1,3 o 1,8", señaló.
A ese escenario se suma otro factor internacional: la política monetaria de Estados Unidos. Si el conflicto presiona sobre la inflación global, la Reserva Federal podría mantener o incluso subir las tasas de interés.
"Si Estados Unidos aumenta las tasas, a la Argentina le cuesta más conseguir financiamiento", explicó Ponce.
Inversiones y la "prueba de fuego"
En ese contexto, el economista consideró que el proceso de atracción de capitales que impulsa el Gobierno se enfrenta a un entorno internacional complejo.
"Este era el momento para que Argentina saliera a captar inversores con su programa de reformas, pero en medio de una guerra todo se vuelve más difícil", advirtió.
Sin embargo, aclaró que el verdadero test del programa económico no será el comportamiento de los bonos o el riesgo país, sino la llegada de inversiones productivas.
"La prueba de fuego no es tanto la inversión financiera en bonos, sino qué pasa con las inversiones reales", sostuvo. "Cuando alguien tiene que enterrar plata en proyectos que van a rendir dentro de muchos años, ahí se ve si realmente llegan los inversores".
Ese desafío aparece con claridad en sectores como infraestructura. Obras como rutas concesionadas, autopistas o grandes proyectos logísticos requieren capital privado y financiamiento de largo plazo.
"Las empresas pueden presentarse a una concesión, pero necesitan bancos o fondos de inversión que les presten a largo plazo", explicó.
Como ejemplo mencionó el caso de la Ciudad de Buenos Aires, que recientemente solicitó autorización para endeudarse en más de 1.000 millones de dólares con el objetivo de financiar una nueva línea de subte. "Eso depende tanto de cómo esté la Argentina como de cómo esté el mundo", afirmó.
La crisis del vino
En la parte final de la entrevista, Ponce también se refirió a la situación de la vitivinicultura tras el último Desayuno de la Coviar marcado por reclamos del sector y expectativas de medidas para enfrentar la crisis.
Su balance fue crítico. "La verdad que no me quedó nada", dijo sobre los discursos del evento. "Desde el punto de vista económico fue una nadería. Nadie dijo nada en concreto".
El economista señaló que uno de los pocos planteos claros fue el del gobernador Alfredo Cornejo, quien sostuvo que el Estado no debería intervenir en los precios ni en las cantidades del mercado del vino.
"Fue el único que dijo algo real: que es un mercado que tiene una crisis estructural desde hace muchos años", afirmó.
Sin embargo, advirtió que el problema del sector va más allá del excedente de vino común. Según explicó, el consumo mundial muestra señales de estancamiento incluso en los segmentos de mayor precio.
"Los vinos finos también están en problemas. El consumo de vino caro está prácticamente estancado", señaló.
En ese escenario, el economista cree que la vitivinicultura mendocina enfrentará un proceso de ajuste y reconversión. A la presión del mercado internacional se suman problemas de competitividad internos.
"El tipo de cambio está relativamente barato, las tasas de interés siguen siendo altas y la logística en Argentina es carísima", enumeró.
Con ese panorama, concluyó que el sector deberá adaptarse a un contexto más competitivo y con menor margen para la intervención estatal.
Editó Carina Pérez