Identidad y Vendimia: Azul y Gisela, dos corazones para el sur
¡Qué dupla sanrafaelina! Es un momento histórico para el sur, ya que después de 28 años la corona nacional volvió a San Rafael de la mano de Azul Antolínez (quien representó a El Nihüil), y qué mejor que celebrarlo junto a Gisela Valdez, la "diputada poeta" que tanto ha trabajado por la cultura de la región.
Desde el sur profundo de San Rafael, donde los pueblos pequeños enseñan el valor de la raíz y el trabajo silencioso, emerge la figura de Gise Valdez. Artista, escritora, comerciante, de incansable gestión y dirigente social, ha construido una trayectoria donde el arte, la cultura y el compromiso comunitario se entrelazan como parte de una misma vocación. Su camino la llevó a integrar espacios vinculados al turismo y la cultura de Mendoza, siempre con una mirada profundamente conectada con la identidad de su tierra.
Con sensibilidad artística y una fuerte vocación de servicio, decidió incursionar en la política entendiendo que las mujeres que crecen en pueblos y parajes alejados también pueden aportar experiencia y llegar a los ámbitos de decisión con responsabilidad, honestidad y trabajo constante.
Lejos de las estridencias, su estilo se distingue por una forma de construir sin grietas, con cercanía, alegría y una palabra que muchas veces se vuelve poesía. Porque antes que dirigente, Gise Valdez es una mujer que cree en la comunidad, en la cultura y en el poder transformador de la palabra. En Memo ya le hicimos una nota donde nos da la primicia que pronto saldrá su libro, los invito a refrescar la misma:
Quién es y qué escribe la diputada poeta
Un poema suyo en homenaje a las mujeres y al vino de Mendoza
EL VINO Y YO
Bebo un sorbo de vino de Mendoza
besa mis labios la copa en la que habita
una parte del surco que palpita
donde crece la cepa poderosa.
En mi boca el caldo sagrado de la historia
como un remolino tibio va girando
en el paladar un mapa dibujando
que se mece entre la lengua y la memoria.
Lo dejo danzar con los taninos revelados
lo demoro como la pausa de la siesta
lo acaricio y su secreto se hace fiesta
y en silencio lo consagro antes del trago.
Lo dejo ir cuerpo adentro por mis venas
fermenta en mi alma sol de otoño mendocino
sangre de mi tierra que a beberme vino.
Embriagados de sueños los dos nos consumimos.
Gisela Valdez