Palabras

Se cae de maduro

Nené Ramallo nos invita a descubrir la multiplicidad de acepciones del verbo "caer", analizando cómo esta palabra habita nuestros diálogos cotidianos a través de modismos, advertencias y lecciones de vida. .

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

Para aquel que está estudiando un idioma extranjero, una de las dificultades mayores no se encuentra en el aprendizaje gramatical, sino en la plurivalencia de acepciones que toman los vocablos según los contextos en que vayan usados. Esta característica se conoce como ‘polisemia' y ayuda a la economía del lenguaje, ya que un número finito de palabras puede cubrir una multiplicidad de conceptos. El valor preciso del término polisémico se logra a través del contexto en el que va inserto.

Hoy lo podemos apreciar a partir de la multiplicidad de acepciones del verbo ‘caer'. Su etimología nos remite al latín "cadre", que traducimos como "caer"; de su definición inicial, "moverse de arriba abajo por la acción de su propio peso", vemos oraciones como "Cayó desde la terraza una teja que había quedado floja". Con este valor, son sinónimos ‘bajar', ‘descender', ‘precipitarse'.

También con sentido descendente, ‘caer' equivale a "colgar, pender, inclinarse": "Una rubia cabellera le cae sobre la espalda".

De un cuerpo, se dice que cae cuando pierde el equilibrio hasta dar en tierra o cosa firme que lo detenga: "Fue cayendo rápidamente hasta chocar con una pared de piedra". Es cercana esta acepción a la que dice "venir al suelo dando en él con una parte del cuerpo": "Se cayó de bruces".

Se habla también de ‘caer' cuando una cosa se desprende o separa del lugar u objeto al que estaba adherida": "Ya llega marzo y empiezan, lentamente, a caer marchitas las hojas de los árboles". "Nos sonrió tiernamente el pequeño, con una expresión especial por los dientes que se le habían caído".

Al hablar de un animal, pero también de una persona, se puede usar este verbo para señalar "venir a dar en la trampa o engaño dispuestos contra él o ella": "Ingenuo, de a poco, fue cayendo en cada engaño que le presentaron".

A veces, el verbo ‘caer' puede señalar el dejar de existir, la desaparición de un ente o de una institución: "Se produjo una hecatombe y cayó el gobierno". Con este valor negativo, puede indicar también la pérdida de la prosperidad, de la fortuna, del empleo: "Cayó en bancarrota y, al mismo tiempo, muchos también cayeron en desgracia". Se liga esta acepción a la que implica debilitamiento y disminución: "Día tras día, ha ido cayendo su otrora buen ánimo".

Se las pasa despotricando 

También, en el ámbito del conocimiento, ‘caer' puede tener un valor negativo cuando significa "incurrir en algún error o ignorancia o en algún daño o peligro": "Ha caído en una concepción equivocada de lo que significa hacer favores". Sin embargo, también puede señalar una actitud positiva cuando equivale a "venir en conocimiento, llegar a comprender": "Caí en la cuenta de cuál es el camino correcto y la posición adecuada".

En relación con el devenir temporal, se aplica ‘caer' para señalar que a un suceso le corresponde determinado día o período del año: "Mi cumpleaños caerá en martes esta vez". Cuando se produce la declinación del día y la puesta del sol, se aplica ‘caer' para señalar el ocaso: "Aún no ha caído la tarde, pero ya la temperatura ha disminuido".

Otro uso que posee ‘caer' está relacionado con el cumplimiento y vencimiento de plazos, que expiran: "En pocos días, cae el período de prórroga fijado por el ente recaudador de impuestos". Asimismo, puede relacionarse con la suerte o fortuna que le corresponde a alguien: "A esa familia, le cayó dos veces el premio mayor de la lotería". Ligado a esta acepción, se le puede otorgar el valor de "sobrevenir": "Cayeron entonces días de gloria para la patria".

Nos detendremos en locuciones formadas con este verbo: la que da título a esta nota, ‘caerse de maduro', se puede entender a partir del significado del adjetivo maduro', conforme a la definición académica: "que ha alcanzado el grado de desarrollo adecuado para su consumo". En efecto, la locución va a significar "ser muy evidente y lógico", como la fruta que está en sazón y que, si no es recolectada, caerá por su propio peso. El otro modo de expresar esta locución es ‘caerse de suyo': "Se cae de maduro/de suyo que es ella la que va a ganar".

Una locución que encierra un toque de humor es ‘caérsele (a alguien) una sota': con ella, se quiere significar coloquialmente que una persona se ha sacado años al decir su edad: "Dice que ha cumplido sesenta, pero me parece que se le ha caído una sota".

¿Qué se quiere indicar al decir ‘estar al caer'? En forma coloquial, señala que alguien está por llegar: "Han dado las seis y, seguramente, está al caer".

No se puede tomar literalmente el sentido de ‘caérsele la baba (a alguien)': en efecto, se connota que, referido a una persona, otra siente gran atracción, amor u orgullo por ella: "Cuando la mira, se le cae la baba por la admiración que siente por ella".

Si una persona no tiene dinero ni bienes personales, se dice de ella que ‘no tiene dónde caerse muerta': "¡Pobre! Tan orgulloso y no tiene dónde caerse muerto pues ha ido perdiendo todo.

En el Diccionario de americanismos, hemos hallado algunas locuciones que no decimos en Mendoza, pero que connotan realidades cotidianas: ‘caer como baraja', significa para los cubanos "morir muchas personas"; en cambio, ‘caer como barajitas' tiene el valor, para los venezolanos, de "padecer el mismo mal o tener el mismo problema una serie de personas".

Situaciones desagradables quedan señaladas por ‘caer como comején al piano' y ‘caer como balde de agua fría': en el primer caso, se indica que se complicó una situación o que sucedió algo inesperado; en el segundo, que algo le provocó desagrado a alguien. Y ‘caer como patada de burro/mula' sirve para señalar que una comida o bebida le ha sentado mal a alguien; también, que una persona siente repulsión por otra.

Dos fórmulas coloquiales se usan para entablar relación con un amigo o con alguien conocido: ‘ahí te caigo' se emplea como despedida o para convenir una próxima cita; por su lado, ‘¿te cae?' se usa para expresar interrogación retórica sobre algo a alguien dando a entender que no es posible creer seriamente lo que se enuncia.

Finalmente, ‘¡cáete!' es usada para expresar conminación o exhortación vehementes a alguien a fin de que pague una cantidad o se desprenda de alguna propiedad. Y ‘¡me caigo!' Se usa para expresar admiración, disgusto o extrañeza por algo o alguien.

Una exhortación a la resiliencia queda expresada en "Caer está permitido, levantarse es obligatorio", proverbio ruso que obedece a la premisa de resurgir e intentarlo de nuevo tras una caída o situación adversa; lo mismo señala nuestra expresión común ‘¡Me caigo y me levanto!'.

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