Economía

La inflación frena la salida del cepo para empresas y el Gobierno posterga definiciones

El avance de los precios por encima de lo previsto llevó al equipo económico a retrasar la flexibilización del control cambiario para compañías. En el mercado creen que una apertura ahora presionaría sobre el dólar y complicaría el proceso de desinflación.

El repunte inflacionario por encima de lo que esperaba el mercado obligó al Gobierno a recalcular su estrategia cambiaria. La posibilidad de levantar en el corto plazo las restricciones que aún rigen para las empresas quedó en suspenso, ya que una liberación prematura del mercado podría traducirse en una suba del tipo de cambio y, en consecuencia, en mayores presiones sobre los precios.

La expectativa de un anuncio en esa dirección había crecido entre banqueros e inversores que participaron del encuentro Argentina Week en Nueva York. Sin embargo, la señal que aguardaban nunca llegó. Ejecutivos que estuvieron presentes describieron un clima de promesas de inversión a mediano plazo, aunque sin decisiones inmediatas.

Según comentan fuentes del sector financiero, varios asistentes esperaban definiciones sobre la eliminación de normas que todavía limitan la disponibilidad de divisas para las empresas y mantienen vigente el cepo para personas jurídicas. La ausencia de anuncios fue interpretada como una señal de que el proceso de desinflación demandará más tiempo del calculado originalmente.

Prudencia en el equipo económico

En el gabinete económico consideran que una apertura rápida del mercado cambiario podría desestabilizar el actual esquema. Por eso, la prioridad sigue siendo consolidar la baja de la inflación antes de avanzar con cambios de mayor alcance.

Entre los banqueros circuló también la versión de que el Gobierno negocia un posible préstamo bilateral con otro país para fortalecer las reservas, aunque dentro del sistema financiero prevalece el escepticismo sobre la concreción de ese acuerdo.

Desde el punto de vista político, algunos operadores creen que el oficialismo podría sostener su posición si logra mantener la inflación en niveles moderados junto con un tipo de cambio relativamente estable. De todos modos, advierten que el contexto económico argentino todavía presenta una alta volatilidad y un marco legal complejo para los inversores.

Señales del mercado

A pesar de la incertidumbre, los inversores muestran confianza en el corto y mediano plazo. Ese optimismo se refleja en la demanda por bonos soberanos en dólares con vencimiento hasta 2027, que operan con rendimientos cercanos al 6%. En cambio, los títulos globales con vencimientos entre 2029 y 2041 mantienen tasas superiores al 9% anual.

En paralelo, la emisión de obligaciones negociables del Banco Nación en el exterior quedó bajo la órbita de la sucursal de la entidad en Estados Unidos, encabezada por Juan Carlos Isi.

De todos modos, los fondos internacionales siguen esperando señales más claras de que el programa de estabilización será sostenible en el tiempo. También advierten sobre la debilidad de la actividad económica y el deterioro de los ingresos en los sectores de menores recursos.

Interés en energía, pero cautela inversora

El road show oficial tampoco generó la afluencia masiva de empresarios que algunos esperaban. El mayor interés se concentró en proyectos vinculados al sector energético, especialmente en el desarrollo de Vaca Muerta y en iniciativas relacionadas con gas natural licuado. Empresas de la India estuvieron entre las más activas en explorar oportunidades.

En el mercado, además, circula una estimación compartida por analistas y académicos sobre el nivel de equilibrio que podría tener el dólar en el mediano plazo. Según esos cálculos, el tipo de cambio necesario para cerrar el balance de pagos podría ubicarse en una franja de entre $1800 y $2200, dependiendo de la velocidad con que se levanten las restricciones cambiarias.

Debate sobre el control de cambios

Las declaraciones del titular del Banco Central, Santiago Bausili, también alimentaron el debate. El funcionario señaló que el control de cambios continuará vigente por un tiempo prolongado, lo que fue interpretado por el mercado como otra señal de que el levantamiento del cepo no está en la agenda inmediata.

En ese contexto, algunos analistas cuestionan la escasa autonomía del Banco Central respecto del Poder Ejecutivo y señalan que incluso el presidente Javier Milei interviene en decisiones vinculadas con la compra de divisas en el mercado.

Tensiones financieras y relación con organismos

El frente financiero tampoco está exento de dificultades. Dentro del Fondo Monetario Internacional persisten discusiones internas sobre la exposición del organismo con Argentina, que supera ampliamente la cuota del país dentro del organismo.

Aunque se espera que finalmente llegue el último desembolso pendiente, el calendario de pagos sigue siendo exigente. En paralelo, inversores internacionales manifestaron su incomodidad por cambios recientes en el equipo económico, entre ellos la salida de Alejandro Lew de la Secretaría de Finanzas.

Según análisis del Centro de Economía Política Argentina, la renuncia estuvo vinculada con el fracaso de una estrategia para emitir deuda en dólares bajo ley extranjera y refinanciar vencimientos por unos 9.500 millones de dólares.

La propuesta buscaba despejar los pagos previstos para 2026 y 2027, reducir el riesgo país y ampliar el margen de maniobra del Gobierno. Sin embargo, la operación fue finalmente descartada por decisión presidencial.

En este escenario, la cautela domina a los inversores internacionales. Algunos fondos sostienen que para que regresen capitales de forma masiva será necesario avanzar hacia un esquema cambiario más flexible. De hecho, después de las elecciones, desde la firma PIMCO insistieron en que Argentina debería permitir una mayor flotación del peso para recuperar atractivo entre los mercados.

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