IMPSA apunta al mercado nuclear de EEUU y proyecta exportaciones en una industria millonaria
La empresa avanzó en un acuerdo con la CNEA para fabricar componentes clave de reactores modulares y busca posicionarse como proveedora en un mercado global en expansión, con inversiones de miles de millones de dólares en juego.
Mientras la Argentina Week en Nueva York estuvo marcada por anuncios vinculados al petróleo y la minería, el sector nuclear concretó un movimiento estratégico que podría abrirle nuevas oportunidades al país en el mercado internacional. Allí se selló un acuerdo que permitirá exportar componentes nucleares a Estados Unidos, con IMPSA como uno de los actores centrales.
La compañía, recientemente reprivatizada, trabajará junto a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en la finalización de la vasija de presión del reactor CAREM 25, una pieza clave para la seguridad de este tipo de desarrollos. Ese componente funcionará como carta de presentación para ofrecer tecnología argentina a los desarrolladores de reactores modulares pequeños (SMR) en el mercado estadounidense.
"Fue un momento histórico para la industria nuclear argentina", afirmó el CEO de IMPSA, Jorge Salcedo, en declaraciones a Forbes, al referirse al anuncio realizado durante el encuentro. En ese sentido, explicó que el objetivo es combinar la capacidad industrial de la empresa con la experiencia en ingeniería de la CNEA para competir a nivel global.
La vasija de presión es el corazón de un reactor nuclear: contiene la reacción y garantiza la seguridad del sistema. En el caso del CAREM 25, se trata de una estructura de alta complejidad, con un peso cercano a las 325 toneladas. "Es el componente crítico de seguridad más importante de un reactor nuclear", subrayó Salcedo.
El plan contempla no solo completar este desarrollo, sino también abrir la puerta a exportaciones. Según detalló el ejecutivo, en Estados Unidos los proyectos de reactores modulares prevén entre 15 y 30 unidades por desarrollador, lo que representa un mercado significativo. "IMPSA tiene actualmente la capacidad de fabricar entre tres y cuatro vasijas al año, con posibilidad de expandirnos", indicó.
Además, remarcó el valor estratégico del avance: "Argentina terminará la primera vasija de presión de un reactor modular en todo el continente americano. Con esa bandera técnica, podremos mercadear mejor nuestras capacidades en el mercado estadounidense y global".
El giro hacia el sector nuclear forma parte de una estrategia más amplia de la empresa, que históricamente estuvo enfocada en la hidroelectricidad y en la fabricación de equipamiento industrial. "Estamos invirtiendo fuertemente en la división nuclear, pero sin desatender nuestras otras dos áreas clave", explicó Salcedo, y adelantó que también se preparan acuerdos en el segmento hidroeléctrico.
El ejecutivo también confirmó el creciente interés de compañías estadounidenses en el desarrollo nuclear local. "Ya hay empresas americanas invirtiendo en Argentina para el desarrollo de reactores modulares pequeños", señaló, aunque aclaró que muchos de esos proyectos se mantienen bajo acuerdos de confidencialidad.
Para Salcedo, una de las principales ventajas del país es su capital humano. "El principal factor es el talento nuclear argentino", sostuvo, y mencionó la formación de ingenieros y la trayectoria de instituciones como el Instituto Balseiro, INVAP y la propia CNEA.
De cara a lo que viene, anticipó que el sector podría mostrar avances concretos en el corto plazo. "Este mismo año veremos varios anuncios importantes en la industria. Hablamos de proyectos que requieren miles de millones de dólares", afirmó.