La Casa Rosada va por las PASO y choca con un rechazo transversal de la política
La iniciativa oficial para suprimir las primarias y avanzar con la Boleta Única genera resistencia en el peronismo, la UCR y el PRO. Gobernadores y calendario electoral, claves en una discusión que ya se perfila como uno de los principales focos de tensión política.
El Gobierno nacional avanza en el diseño de una reforma política que tiene dos pilares centrales: la implementación de la Boleta Única de Papel y la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa, que será enviada al Congreso en los próximos meses, ya enfrenta objeciones en prácticamente todos los espacios políticos.
En la Casa Rosada reconocen que la modificación del sistema electoral forma parte de la agenda prioritaria. Sin embargo, el intento de suprimir las PASO encuentra resistencias tanto en el oficialismo ampliado como en la oposición, donde advierten que el cambio podría alterar la dinámica de competencia interna y la conformación de alianzas.
El debate se da además en un contexto en el que las provincias adquieren un rol determinante. Los gobernadores, especialmente los aliados, aparecen como actores clave no solo por su peso legislativo, sino también por su capacidad de influir en el calendario electoral. La posibilidad de desdoblar o adelantar elecciones provinciales vuelve a instalarse como una herramienta de negociación política.
Desde el oficialismo sostienen que la reforma apunta a reducir costos y simplificar el sistema. No obstante, en distintos sectores de la dirigencia prevalece el escepticismo y se interpreta que la iniciativa responde más a una estrategia electoral que a una necesidad institucional.
Las críticas se multiplican particularmente en aquellos espacios que dependen de las primarias para ordenar liderazgos. En el peronismo, donde conviven distintas corrientes, consideran que las PASO siguen siendo un mecanismo útil para dirimir candidaturas en escenarios de fragmentación. En ese sentido, advierten que su eliminación podría fortalecer el peso de las estructuras partidarias tradicionales.
También en la Unión Cívica Radical y el PRO hay reparos. Dirigentes de ambos espacios coinciden en que las primarias abiertas facilitan la construcción de frentes electorales y permiten canalizar la competencia interna sin recurrir a mecanismos cerrados. En ese marco, alertan que eliminar esa instancia podría dificultar la articulación de alianzas.
Más allá de las diferencias, existe un punto de coincidencia transversal: la falta de definiciones claras sobre qué sistema reemplazaría a las PASO en caso de ser eliminadas. Ese vacío alimenta las dudas sobre el alcance real de la reforma.
En paralelo, algunas voces dentro de la política reconocen limitaciones del esquema actual. Señalan que en los últimos procesos electorales hubo pocas primarias competitivas y que el sistema extendió los tiempos de campaña sin aportar mayor claridad en la selección de candidatos. Sin embargo, remarcan que cualquier cambio debería surgir de un consenso amplio y no de una decisión unilateral.
El debate recién comienza y promete escalar en las próximas semanas. Con intereses cruzados, tensiones internas en los partidos y la influencia de los gobernadores en juego, la discusión sobre el futuro de las PASO se encamina a convertirse en uno de los temas centrales de la agenda legislativa.