Seguridad

GPS, cámaras y datos en tiempo real para los secuestros viales

El nuevo predio de Rodríguez Peña ya opera con monitoreo en tiempo real, registro sin papel y videovigilancia permanente. El modelo sigue cada vehículo desde su secuestro hasta su compactación final, con foco en control, transparencia y reciclaje.

El Gobierno de Mendoza puso en marcha un nuevo sistema de gestión de secuestros viales en el Gran Mendoza que busca dejar atrás años de desorden, acumulación de vehículos y controles fragmentados. El eje del cambio está en la digitalización total del circuito y en la trazabilidad en tiempo real de cada rodado, desde el momento en que es retenido en la vía pública hasta su destino final.

La operatoria ya funciona en la playa ubicada sobre Rodríguez Peña, donde se implementó un esquema completamente distinto al tradicional. A partir de ahora, cada vehículo secuestrado es registrado desde el primer momento mediante geolocalización y documentación fotográfica. Ese seguimiento continúa durante el traslado y se completa al ingresar al predio, donde se vuelven a cargar imágenes y datos en una plataforma digital centralizada.

El sistema elimina el uso de papel y permite conocer en tiempo real no solo la ubicación de cada rodado, sino también su estado administrativo. De esta manera, se puede determinar cuánto tiempo permanece en la playa y si está en condiciones de ser retirado por su titular o de avanzar hacia su disposición final.

La trazabilidad se completa cuando el propietario recupera el vehículo: el egreso también queda asentado digitalmente, cerrando el circuito con un registro integral de cada caso.

A este esquema se suma un fuerte componente de control. El predio cuenta con 26 cámaras de videovigilancia y seguridad permanente durante las 24 horas, lo que refuerza la custodia de los vehículos y reduce riesgos de irregularidades.

Pero el cambio no se limita a la gestión administrativa. Uno de los puntos centrales del nuevo modelo es el tratamiento de los vehículos no reclamados, con un proceso que incorpora criterios ambientales y de economía circular.

Antes de la compactación, cada unidad es sometida a un proceso de descontaminación que incluye la extracción de fluidos y materiales potencialmente contaminantes. Luego, los restos son compactados y el material resultante continúa bajo seguimiento hasta su reciclaje en hornos industriales, con intervención de organismos que certifican cada etapa.

El objetivo es garantizar una disposición final controlada y sustentable, en la que los materiales ferrosos puedan reinsertarse en el circuito productivo.

Con este sistema, el Gobierno busca resolver uno de los problemas históricos de la provincia: la acumulación de vehículos en comisarías y playas de secuestro. La centralización progresiva de los rodados y la reducción de los tiempos para su disposición final apuntan a mantener un flujo constante que evite nuevas saturaciones y mejore la eficiencia del sistema en su conjunto.

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