Economía

Cae la confianza del consumidor y marca su nivel más bajo desde 2025

El índice de la Universidad Torcuato Di Tella retrocedió 5,3% en marzo y profundizó la tendencia negativa. La caída es más fuerte en los sectores de menores ingresos y refleja el deterioro en la percepción sobre la situación económica.

La confianza de los consumidores volvió a deteriorarse en marzo y alcanzó su punto más bajo en los últimos seis meses. Según el relevamiento del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, el índice registró una caída de 5,3% respecto de febrero, lo que marca el segundo descenso consecutivo tras la baja del mes anterior.

El indicador, elaborado en base a encuestas realizadas por Poliarquía en grandes centros urbanos, se ubicó en 42,03 puntos, por debajo también del nivel de un año atrás. Se trata del registro más bajo desde septiembre de 2025, lo que confirma un cambio de tendencia tras varios meses de recuperación.

El deterioro no fue homogéneo. La caída impactó con mayor fuerza en los hogares de menores ingresos, donde el retroceso superó el 6%, mientras que en los sectores de mayor poder adquisitivo la baja fue más moderada. Aun así, estos últimos continúan mostrando niveles de confianza superiores.

Las diferencias también se reflejan en el plano geográfico. El interior del país mantiene los valores más altos del índice, mientras que el Gran Buenos Aires continúa siendo la región con peor percepción económica. Esta brecha se vincula con el comportamiento desigual de la actividad y el empleo desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

El informe atribuye parte de esta dinámica al impacto diferenciado de la inflación y de los aumentos en tarifas. Los sectores más vulnerables se ven más afectados por el encarecimiento de los bienes básicos, mientras que en los segmentos de mayores ingresos pesan más los incrementos en servicios y la reducción de subsidios.

En términos acumulados, la confianza del consumidor retrocedió casi 10% en los últimos dos meses, lo que refleja un freno en las expectativas. De hecho, el análisis muestra una caída tanto en la evaluación de la situación actual como en las perspectivas a futuro.

El componente de condiciones presentes -que mide la percepción sobre la economía personal y general- registró una baja de 6,5% y se ubicó en niveles bajos. Este dato evidencia que, pese a cierta estabilidad macroeconómica, gran parte de la población no percibe mejoras concretas en su calidad de vida.

Por su parte, las expectativas futuras también se debilitaron, con una caída mensual de 4,5%. Sin embargo, se mantienen en un nivel relativamente más alto que el resto de los indicadores, lo que sugiere que aún persiste cierta expectativa de mejora a mediano plazo.

Dentro de los componentes del índice, la percepción sobre la situación personal mostró un descenso moderado, mientras que la visión sobre la economía general tuvo una caída más pronunciada. En contraste, la intención de compra de bienes durables registró un fuerte crecimiento en términos relativos, aunque todavía se ubica en niveles históricamente bajos.

A pesar del retroceso reciente, el indicador acumula una mejora respecto del piso alcanzado a comienzos de 2024, en los primeros meses de la actual gestión. Sin embargo, la caída sostenida desde su máximo en enero de 2025 refleja que el optimismo inicial se fue debilitando.

El relevamiento sugiere que, para buena parte de la sociedad, las mejoras macroeconómicas aún no se traducen en un alivio concreto en la vida cotidiana, especialmente en lo vinculado al empleo y al poder de compra.

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