Economía

Tensión global: prevén subas en energía y alimentos con efecto directo en Argentina

Un informe de Bank of America advierte que una guerra prolongada en Irán podría disparar los precios del petróleo, impactar en la soja y generar tensiones en el suministro global de materias primas.

La posibilidad de que el conflicto en Medio Oriente se extienda más de lo previsto comienza a reflejarse en los mercados internacionales, con expectativas de subas en múltiples commodities clave. Un reciente informe de Bank of America pone el foco en las consecuencias económicas de una eventual prolongación de la guerra en Irán.

El análisis plantea tres escenarios posibles: una resolución rápida, una extensión del conflicto hasta el segundo trimestre o un escenario más prolongado que se extienda hasta fin de año. En todos los casos, la duración del enfrentamiento aparece como la variable determinante para el comportamiento de los precios.

En el plano energético, el petróleo es el principal activo en riesgo. Según el informe, una rápida desescalada permitiría estabilizar el barril de Brent en torno a los 77 dólares promedio en 2026. Sin embargo, si la guerra se prolonga, los valores podrían escalar hasta los 130 dólares e incluso alcanzar niveles extremos cercanos a los 240 dólares en el peor escenario.

El informe también advierte sobre posibles disrupciones en la oferta global, teniendo en cuenta que Medio Oriente concentra cerca de un tercio de la producción mundial de petróleo. Un eventual bloqueo del estrecho de Hormuz podría reducir hasta un 20% las exportaciones de crudo y gas, agravando la volatilidad en los mercados energéticos.

En paralelo, Europa aparece como una de las regiones más vulnerables debido a sus bajos niveles de reservas de gas, mientras que interrupciones prolongadas en países productores como Qatar o Emiratos Árabes Unidos podrían derivar en problemas de abastecimiento.

El impacto no se limita a la energía. Los analistas anticipan que los precios agrícolas también podrían verse presionados al alza, especialmente por el encarecimiento de insumos clave como fertilizantes. En ese sentido, se menciona que los valores de la urea ya registraron incrementos de entre 30% y 40% en algunas regiones.

De sostenerse el conflicto, la tensión sobre los costos podría trasladarse a cultivos estratégicos como trigo, maíz y soja, con proyecciones de subas generalizadas hacia 2026.

En el segmento de metales, el escenario también es de mayor volatilidad. El informe prevé que el aluminio podría mostrar un mejor desempeño relativo frente al cobre, en un contexto donde la producción en Medio Oriente -que representa cerca del 9% del suministro global- podría verse afectada por cierres o interrupciones.

Por su parte, el oro vuelve a posicionarse como activo refugio, aunque con fuertes oscilaciones. El banco no descarta que su cotización pueda escalar hasta los 6.000 dólares por onza en escenarios de conflicto prolongado o estanflación.

En este contexto, las señales políticas tampoco terminan de aportar certezas. Mientras el expresidente estadounidense Donald Trump estimó inicialmente una duración breve del conflicto, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu habló recientemente de un posible desenlace cercano. Sin embargo, los mercados mantienen una mirada más cauta y continúan ajustando expectativas ante el riesgo de una escalada mayor.

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