Inseguridad

Análisis: la niña baleada en Godoy Cruz es una señal del narco "desorganizado"

La investigación judicial ubica el hecho en un ajuste de cuentas vinculado a su padre, actualmente detenido, lo que obliga a mirar el ataque más allá de la violencia inmediata. La mirada experta de Eduardo Muñoz.

Eduardo Muñoz
Criminólogo. Creador del Teorema de la Omisión Preventiva. Autor de La doble cara del gol (2026), un análisis criminológico del fútbol y el poder.. linkedin.com/in/eduardo-muñoz-seguridad IG: @educriminologo

El sábado 21 de marzo, en el barrio Los Cerrillos de Godoy Cruz, una niña de 11 años abrió la puerta de su casa y recibió cuatro disparos. Los impactos alcanzaron sus piernas y una de sus manos. Desde entonces permanece internada en el Hospital Notti, donde fue sometida a una cirugía compleja para reconstruir la circulación en una de sus piernas y evoluciona dentro de un cuadro delicado.

La investigación judicial ubica el hecho en un ajuste de cuentas vinculado a su padre, actualmente detenido, lo que obliga a mirar el ataque más allá de la violencia inmediata.

El orden que organizaba la violencia

Durante décadas, distintas organizaciones criminales sostuvieron reglas internas que delimitaban el uso de la violencia y marcaban con claridad quiénes podían ser considerados objetivos. Estas reglas no respondían a principios morales sino a una lógica que permitía sostener el negocio sin desbordes, reducir la presión estatal y evitar reacciones sociales que pusieran en riesgo su continuidad. Dentro de ese esquema, las familias y especialmente los niños quedaban fuera de los conflictos como parte de un sistema que regulaba la intensidad y la dirección del daño.

La pérdida de estructura y el avance del crimen desorganizado

Ese modelo empezó a romperse y dio lugar a formas más fragmentadas de criminalidad, donde la ausencia de jerarquías claras, la presencia de actores sin trayectoria y la falta de control interno generan otra forma de operar. En ese contexto, la violencia deja de responder a una lógica selectiva y comienza a expandirse sin regulación.

La noción de crimen desorganizado permite describir este escenario en el que ya no existe una estructura capaz de ordenar el conflicto ni de establecer límites sobre sus consecuencias. Cuando el crimen pierde organización, la violencia pierde dirección.

La víctima como vector del mensaje

En este marco, la elección de la víctima adquiere un sentido distinto, ya que el daño no se orienta únicamente hacia quienes participan del conflicto sino hacia quienes permiten amplificar su efecto. La niña herida en Godoy Cruz no forma parte del entramado que origina la disputa, pero su exposición convierte el hecho en un mensaje de alto impacto dirigido a terceros.

Esta forma de violencia desplaza el eje desde la confrontación directa hacia la comunicación a través del daño, lo que incrementa su capacidad de generar temor en el entorno.

La violencia que atraviesa el encierro

El hecho de que el conflicto tenga origen en personas privadas de su libertad y se materialice fuera del ámbito penitenciario introduce un problema que remite al funcionamiento del sistema de control.

La posibilidad de proyectar violencia hacia el exterior desde un contexto de encierro indica que los mecanismos destinados a neutralizar la actividad delictiva no están logrando interrumpir sus efectos.

En este punto, el análisis deja de centrarse exclusivamente en los autores materiales y se desplaza hacia las condiciones que permiten que este tipo de acciones se planifiquen y ejecuten.

Cuando los límites dejan de operar

Durante mucho tiempo, los episodios de violencia asociados al narcotráfico fueron interpretados como conflictos acotados entre actores del mismo universo, lo que sostenía la idea de una frontera relativamente clara entre el delito y la sociedad.

El caso ocurrido en Godoy Cruz pone en cuestión esa percepción al mostrar cómo la pérdida de regulación dentro del propio mundo criminal amplía el alcance de la violencia. En ese escenario, el daño deja de quedar contenido en el conflicto que lo origina y comienza a expandirse sin control.

Lo ocurrido no es un hecho aislado, sino una señal de ese cambio.

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