Errores que debemos desterrar
Nené Ramallo nos invita a un recorrido por las dudas gramaticales más frecuentes y las claves para hablar con propiedad en nuestro entorno cotidiano.
En forma diaria, escuchamos y leemos errores que cometemos al hablar; en efecto, en nuestros mensajes de todos los días, repetimos fallas de las que no siempre nuestros interlocutores se dan cuenta, quizás porque ellos mismos ignoran su incorrección. Incluso, si les advertimos acerca de su equivocación, más de una vez dudan y creen que los equivocados somos nosotros.
Veamos algunos casos: existía en latín, lengua de la cual deriva nuestro español, el adverbio "interim", de tiempo, cuyo significado era "entretanto, mientras tanto, durante ese tiempo, en el intervalo entre una cosa y otra". La pronunciación en aquel idioma se verificaba sobre la "i" inicial, no sobre la final. Al llegar al español, el único cambio que sufrió esta palabra fue el paso de la "m" final a "n", pero su acentuación la ubica, al igual que en la lengua latina, como vocablo esdrújulo: "ínterin". Además, si bien conserva su valor adverbial de "entretanto", se usa mucho más como sustantivo, como "lapso o espacio de tiempo": "En el ínterin, fuimos hasta el cajero a extraer efectivo". Si tenemos que poner la palabra en plural, lo único que modificamos es el artículo: "los ínterin". El Panhispánico nos aconseja evitar la forma incorrecta "interín" y también nos dice que debemos recordar que, en español, la consonante final no es "m", sino "n'.
Otro error muy común es el referido también a la acentuación, en el caso del adjetivo "novel". Este vocablo nos llega desde el catalán "novell" y su significado es "que comienza a practicar un arte o una profesión, o tiene poca experiencia en ellos". ¿Dónde se encuentra el error? La equivocación está en considerar que este adjetivo es una palabra grave; entonces, escuchamos decir "nóvel escritor". Esa acentuación errónea se traslada al plural y, entonces, oímos "nóveles", como voz esdrújula, cuando debe ser grave: "noveles". También, se acentúa casi siempre equivocadamente el nombre de los premios de la Academia de Suecia, creados por el químico sueco Alfred Nobel. En aquella lengua, el apellido es palabra aguda y como tal debe pronunciarse: "NoBEL". He remarcado en letras mayúsculas la sílaba que debemos tildar.
Durante toda la evolución de distintas enfermedades, escuchamos a locutores y médicos, a veces también a funcionarios, hablar acerca de los avances de la enfermedad y mencionar *estadíos, con una tildación equivocada sobre la "i". Al respecto, el Panhispánico de dudas, fuente académica, nos dice que esta palabra tiene origen en el latín "stadium" y que hoy posee dos significados: el primero, "recinto en que se celebran competencias deportivas", no presenta problemas en cuanto a su tildación: todos acentúan la sílaba "-ta"; los hablantes no incurren en ningún error. Pero, en su segunda acepción, que es "etapa o fase de un proceso", muchos hablantes dicen "estadío". La oímos mal en boca de profesionales, tanto de la salud como de la comunicación. Debemos decir que "estadío" NO EXISTE. Esa acentuación sobre la "i" es errónea; la palabra siempre se acentúa igual, con sílaba tónica sobre "-ta-", nunca sobre "-di-". Diremos, pues, "El partido se jugará en el viejo estadio", para la primera acepción, y "Se ha detenido la enfermedad en un estadio no tan agresivo", para la segunda.
Preguntas del hablante mendocino
Existe en español un grupo de verbos que se forman a partir del sustantivo "línea": "delinear", "alinear", "interlinear" y "entrelinear". Ellos, al conjugarse en las tres personas del singular y en la tercera del plural, tanto en el presente de indicativo como en el de subjuntivo, no toman nunca el acento sobre la sílaba "-li-", sino sobre "-ne-". Así, entonces, debemos decir, por ejemplo, "Ya delineo mis próximos pasos"; "Interlinee su escrito con mayor espacio"; "Él se alinea con los simpatizantes de esa agrupación política"; "Ellos entrelinean los términos desconocidos en los textos de estudio". Siempre he marcado la sílaba "-ne-" como tónica. Son incorrectas las formas "delínea" o "interlínean".
Cuando el médico o el informante de temas de salud se refiere al "conjunto de síntomas característicos de una enfermedad", utiliza un vocablo de origen griego: ‘síndrome'. En aquella lengua, el vocablo era "sindromé", palabra aguda; al españolizarse, el vocablo se hizo esdrújulo y las fuentes académicas nos indican que debe acentuarse siempre sobre la sílaba "sín-", no sobre "-dro-". Por lo tanto, es equivocado decir "sindrome", como palabra grave, aunque lo hayamos oído así en ámbitos diversos. Aplicamos este vocablo para referirnos, fuera del ámbito de la salud, al "conjunto de signos o fenómenos reveladores de una situación generalmente negativa". Diremos, entonces, "síndrome de abstinencia", "síndrome de inmunodeficiencia adquirida" o "síndrome de pánico", siempre como palabra esdrújula.
Otro término que hemos oído mal, no solo entre los usuarios comunes sino en programas de buen nivel, es "intervalo", tomado como un tiempo o espacio entre dos límites. Siempre debe acentuarse sobre la sílaba "VA", como palabra grave, nunca "intérvalo", como esdrújula. Diremos, entonces, "Hay que esperar por un intervalo de quince días para la nueva dosis de vacuna" y "Entre 2009 y 2011, hubo un intervalo de bonanza en producción".
¿Qué palabra de nuestro vocabulario indica que una persona ve con anticipación? Existe para ello el verbo "prever", que está formado por el prefijo "pre-" y la base "ver". Cuando usamos "ver", decimos "yo veo", "vos ves", "él o ella ve", "nosotros vemos", "ustedes ven", "ellos y ellas ven"; si le añadimos el prefijo, no tenemos por qué agregar ninguna "e" inexistente: es "vos prevés", "él o ella prevé", "nosotros prevemos", "ustedes, ellos y ellas prevén": en ningún caso, duplicamos la "e". Por lo tanto, es erróneo decir "Se prevee una jornada calurosa" y se debe decir "Se prevé una jornada calurosa"; no debemos decir "Se preveen lluvias" y sí, en cambio, "Se prevén lluvias".
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