Dante Panzeri o como ser un periodista genuino
¿Quién fue Panzeri? es la pregunta que el historiador intenta responder y eso lo lleva a abrir un abanico de frases punzantes y pensantes del personaje en cuestión. Además de recorrer la vida periodística, que estudió "la dinámica de lo impensado", o sea el fútbol.
¿Cómo explicar a Panzeri? Inmersos en este universo de la simplificación, de la banalidad y lo expresado repentinamente, hablando (o escribiendo) sin saber, podría decir que Dante Panzeri (1921-1978) fue como aquel que estando en una fiesta, en una reunión familiar o de amigos, es el personaje negativo, el que "arruina la fiesta", el que "escupe el asado", el "mala onda". Pero aclaré que estos conceptos son propios de los que ven solo superficies, de los que no pueden o no quieren bucear en profundidades, porque cansa, porque duele. Panzeri, ante todo, fue un periodista cabal, ajustado al principio fundamental del periodismo: el de la independencia de pensamiento y de criterio, le guste a quién le guste.
"En busca de la verdad, el periodista debe dejar de lado la amistad, debe ser capaz de perder amigos con el fin de exponer su posición", así dijo y los testimonios acerca de su vida prueban que cumplió con el axioma, pues con los años se fue quedando solo, como un ululante profeta despotricando en el desierto. Por eso su pluma aguda, agresiva, valiente, se ensañó con lo que él escudriñaba como grosero, corrupto y de mal gusto.
Era provinciano, criado en San Francisco, Córdoba. Apenas si había terminado 6º grado de la primaria, pero su ímpetu autodidacta lo nutrió de cultura y a los 21 años era un intelectual rondando redacciones de diarios en Buenos Aires. Amaba el fútbol. Por eso sintió que tocaba el cielo con las manos cuando a esa edad pudo ingresar a la redacción de la revista "El Gráfico". Al principio escribía crónicas sobre atletismo, ciclismo y natación. Le causaban tirria el box y el automovilismo, a los que no consideraba deportes; del primero dijo que era un "homicidio legalizado" y calificó con desdén al segundo, tachándolo de mera "actividad industrial". Sus agudos comentarios y críticas permitieron que fuera incorporado al staff del Olimpo sagrado de El Gráfico: los periodistas de fútbol. Allí conoció y trabajó codo a codo con dos glorias de la época dorada de la revista: Ricardo Lorenzo "Borocotó" (el auténtico, no el trucho) y Félix Daniel Frascara.
Fue testigo, como cronista, de los años líricos del fútbol, los de la Máquina, los de los cinco delanteros cuyos nombres se recitaban como un Rosario por la hinchada de cada club. Y fue también el primer periodista que vaticinó el fracaso del fútbol argentino en 1958, en el Mundial de Suecia. Panzeri advirtió que el estilo preciosista argentino ya había llegado a la decrepitud frente a la vigorosa preparación física y táctica del fútbol europeo de posguerra. Y no erró en su apreciación. Denostó las dos frases que se utilizaban como justificación de no innovar el sistema de juego, a saber: "somos campeones morales" y "jugamos la nuestra", dos principios que lo asqueaban.
Por lo tanto, se preparó para ver cómo asimilaba el fútbol argentino el mazazo de Suecia y lo que vio no le gustó. En esta etapa, la más ácida quizá de su periodismo sin anestesia, es nombrado director de El Gráfico. Su dirección férrea, sin concesiones, comenzó a provocar escozor en algunos sectores del mundillo futbolero. Apuntó sus dardos a dos actores del espectáculo del fútbol que, según él, lo pudrían como institución y como juego: los dirigentes capo-mafia y los directores técnicos. Con éstos últimos fue particularmente despiadado. Acotaba:
"¿Qué significa la sigla D.T.? significa ‘Dan Tristeza' o ‘Decí Tarado', y los trataba de "hombres de dignidad resentida".
Fue enemigo declarado de Alberto J. Armando, el zar xeneixe, Antonio Liberti, sempiterno presidente de River, de periodistas como Bernardo Neustadt y Pepe Peña, y de técnicos como Juan Carlos "Toto" Lorenzo y Osvaldo Zubeldía. Su concepto del buen fútbol no cuadraba con el Toto y Zubeldía, abominaba de su sistema de juego. Cuentan que una vez dijo, en ocasión de alguno de sus habituales portazos de las redacciones donde poco duraba, al quedarse sin trabajo: "creo que me dedicaré a director técnico ¿acaso el Toto Lorenzo no fue dos veces técnico de la Selección?, parece que cualquiera puede serlo".
Todos estos factores: dirigentes corruptos, la visión hiper comercializada del fútbol, los directores técnicos y los periodistas mercenarios, eran para Panzeri como tumores minando la salud del deporte más popular del país. No en vano definió al fútbol como "Dinámica de lo impensado". Su definición del fútbol explica, en parte, su veneno con todos aquellos que armaban el circo futbolero sobre la base del dinero y tácticas destructivas que solo buscaban el resultado.
Siendo Director de El Gráfico, en oportunidad de un River- Boca, llegó la orden por parte de los dueños de la Editorial Atlántida (llámese Vigil y Cía.), de publicar en la revista, en los anuncios del clásico, una frase programática del entonces ministro de economía, el inefable Álvaro Alsogaray. Panzeri se negó rotundamente, alegando que el dirigía una revista deportiva, no política. Hubo presiones de los Vigil y el resultado fue su renuncia indeclinable. Ya no era más director, pero podría haber sido nuevamente redactor. Sin embargo, una camarilla interna, en la que estaba un joven periodista del boxeo, al que ayudó a ingresar pero que lo odiaba porque Panzeri a su vez odiaba al boxeo, hizo todo lo posible para que saliera de El Gráfico. Ese joven periodista que se unió a la conspiración se llamaba, o se hacía llamar Cherquis Bialo.
Se convirtió entonces en una especie de "periodista golondrina". Llevó la independencia de criterio hasta el extremo. Como muestra basta un botón dice el dicho. Consiguió trabajo en la redacción del diario "El Día", de la ciudad de La Plata. Su paso por el periódico coincidió con la efervescencia del Estudiantes de la Plata Tricampeón de América y Campeón del mundo (1967-1968). Trabajando para un diario local, un diario platense, en una ciudad que se consideraba egregia por ser la urbe donde asentaban sus reales los tricampeones, igualmente cargó contra Zubeldía y sus jugadores. Escribió sobre aquel Estudiantes: "Por este camino el fútbol se muere"; "Estudiantes es la representación de la violencia para lucro, aplicada al fútbol"; "Insisto en llamarlo (a Estudiantes de la Plata) asociación ilícita para producir resultados lícitos", o la más lapidaria de sus críticas contra el equipo de Zubeldía y Bilardo: "Estudiantes es un imperio de la ilegalidad futbolística".
En las postrimerías de su vida, perpetró su último acto de rebeldía: su férrea oposición a la realización del Mundial de Fútbol en la Argentina. Consideraba aquello poco serio, con una implicancia de gasto que redundaría en crisis social. Armó carpetas y carpetas y fue a verlo al todopoderoso vicealmirante Lacoste, el capo-mafia del EAM78. En esas carpetas, en un arresto quijotesco, Panzeri le había dibujado los números que se gastarían en un mundial para el cual el país no estaba preparado, y cómo ese dinero cuantioso se podía distribuir en salud, educación y deporte. Fue despedido cordialmente por el vicealmirante, con un apretón de manos. Nunca más lo recibió nadie del gobierno dictatorial.
La muerte se lo llevó con apenas 56 años de edad, el 14 de abril de 1978. Para aquel que quiera abrevar del universo panzeriano, existen tres libros del gran maestro que pueden consultar: una antología de sus artículos más notables, titulada: "Dirigentes, decencia y wines" (Editoral Sudamericana, año 2013), y dos libros escritos de su puño y letra: "Fútbol, dinámica de lo impensado" (Ed. Capitán Swing, año 2012), escrito en el año 1967 y "Burguesía y gangsterismo en el deporte" (Ed. Capital Intelectual, año 2012), escrito en 1974.
Para finalizar, comparto algunas de sus frases más elocuentes:
- El periodista es y debe ser un descontento.
- Ni la popularidad ni el gustar son los objetivos de la misión periodística.
- Somos fiscales, no jueces, y debemos ser parciales a favor del bien y en contra del mal.
- Con la verdad se vende menos, pero se gana más.
- Aunque siempre muy resistida, la verdad fue siempre respetada. La mentira es aplaudida pero nunca respetada. Los periodistas tenemos que meditar cuál de los dos negocios es mejor.
- El periodismo es el cumplimiento de la obligación de enseñar a pensar a la gente.
- Yo no busco adeptos. Es más, en algún caso me molestan.
- El Gráfico no es una tienda ni una fiambrería. Entre el cliente y la verdad, seguimos optando por la verdad, que entendemos es la mejor manera de defender al cliente.
- El grueso de la opinión no tiene opinión. No sabe nada. Gusta o no gusta de las cosas, y nada más.
Todo lo que a Panzeri le pareció mediocre, interesado, superficial y barato, hoy está entronizado en el fútbol y los medios. En un homenaje que le hizo la redacción de El Gráfico en 2013, el periodista que redactó la nota, lo describió con maestría: "Panzeri fue un librepensador que militó por la abolición de la inmoralidad, el fútbol mal jugado y los directores técnicos".